Todo apunta a que la recuperación del empleo en España después de la crisis sanitaria del coronavirus va a ser lenta. Las consecuencias económicas para algunos sectores de actividad pueden ser irreversibles. De hecho, según apunta un estudio de Manpower, el 25% de los afectados por erte pueden acabar en el paro. 

Alfredo Pastor, Profesor de Economía del Iese: "El empresario ha de hacer lo posible para que los que son o han sido empleados suyos sientan que siguen formando parte de una comunidad y no son un recurso de usar y tirar. El empresario tiene, además, la responsabilidad de emplear el progreso técnico para hacer más productivos a sus trabajadores, más que para prescindir de ellos." 

El presentismo laboral se ha trasladado a los hogares con un control de los trabajadores a través de videoconferencias y mensajes frecuentes, que dificultan la desconnexión. Los expertos explican que esto no es lo que se esperaba del teletrabajo, que debería basarse en la confianza y no en el control. 

El coronavirus ha provocado un auge del teletrabajo en todo el mundo, lo cual tiene repercusiones también sobre la salud de los trabajadores. Las largas horas ante los ordenadores portátiles, la inmovilidad y los espacios laborales improvisados agravan los problemas musculoesqueléticos, siendo esta la mayor causa de absentismo laboral. 

Esade propone el modelo Mankiw, una especie de préstamos rápidos a corto plazo que se devolverán con impuestos proporcionales a la pérdida de ingresos del trabajador.

Xavier Marcet, presidente de Lead To Change: "Necesitamos gente con la fuerza de mover organizaciones desde el fondo del pozo, con gran ambición y mucha hambre de futuro, que transmita la naturalidad de los humildes y que no ponga reparos a rectificar. En esta crisis, el que no haya dudado es que no ha pensado, y el que no se haya equivocado es que no ha decidido lo suficiente. 

El Departamento de Salud de la Generalitat desaconseja el uso de test diagnósticos masivos en las empresas, debido a la baja precisión de los que están disponibles, y los recomendará únicamente en el caso de aquellos empleados que prestan servicios en entornos médicos, residenciales y penitenciarios. Además, avisa que puede vetar el uso masivo de pruebas para que no dejen a la administración sin esta herramienta diagnóstica. 

La pandemia confirma algunas de las tendencias observadas hace meses entre los altos ejecutivos. Algunos estudios apuntaban que cada vez serán más importantes la comunicación interpersonal, la capacidad de adaptación al cambio y la valentía para afrontar riesgos. Y la crisis ha dejado ver que el líder del futuro será aquel capaz de proteger a su equipo, resiliente, flexible, innovador y optimista. 

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