Los profesionales que tienen trabajo y se plantean un cambio profesional deben ser discretos en la búsqueda para no incomodar a su empresa. Un trabajador que se muestra irrespetuoso con su empresa actual (por ejemplo, si envía los currículum desde el correo del trabajo) también puede generar una imagen negativa ante los seleccionadores y perder así oportunidades.

En el Reino Unido, un directivo fue despedido por señalar en LinkedIn que estaba abierto a ofertas Los seleccionadores trabajan con extrema confidencialidad, pero algunos candidatos levantan la liebre

Dada la coyuntura laboral, quienes tienen trabajo se consideran privilegiados. Eso no impide que muchos sigan atentos al mercado por si surgiera un cambio profesional interesante. Pero ¿qué ocurriría si la empresa donde trabajamos actualmente se entera de que estamos enviando currículum a otras empresas? La discreción siempre ha sido una cualidad muy valorada en todo proceso de selección. El auge de las redes sociales puede complicar esta tarea. En enero, los diarios británicos difundieron un caso inédito (véase información inferior de esa página): un profesional despedido por la multinacional donde trabajaba porque su perfil de LinkedIn indicaba que estaba interesado en “oportunidades profesionales”, lo que a sus jefes no pareció sentarles bien.

Hay varios motivos por los que el profesional debe ser discreto de cara a su propia empresa actual. “Implícitamente, les estás diciendo que no estás a gusto en tu trabajo”, advierte Maite Piera, autora del libro Buscar trabajo para Dummies. Algo que puede acabar teniendo consecuencias fatales si el candidato no consigue el ansiado cambio. “A menudo, la persona que busca otro trabajo baja su rendimiento en su puesto actual porque no está motivado –dice Víctor Carulla, socio director de Headway Executive Search–. Si su jefe se entera de que está buscando otro empleo, pero pasan los meses y esa persona no consigue irse, el jefe sabrá que tiene un empleado desmotivado que no rinde al máximo y quizá prefiera sustituirlo”.

No obstante, los expertos consideran ridículo que una empresa se plantee despedir a un empleado por su perfil en internet. “Uno de los éxitos de LinkedIn es que, a diferencia de otras webs más evidentes como Infojobs, en esta red no todo el mundo está registrado para buscar trabajo”, recuerda Carulla. La mayoría de perfiles presentes en LinkedIn marcan la casilla de que están abiertos a oportunidades profesionales y, según Carulla, “aunque no esté marcada, si el perfil es interesante un headhunter le puede llamar igualmente”.

Los profesionales de la selección están acostumbrados a trabajar con la máxima discreción: un ejemplo son los headhunters, cuyo trabajo consiste en contactar con profesionales de alto nivel que ya tienen empleo, y convencerles para que acepten un nuevo reto profesional. “Si les llamamos y no hablamos directamente con ellos jamás dejaremos un mensaje diciendo quiénes somos, sólo que se trata de un tema personal”, explica Ignacio Bao, presidente de Signium Internacional y considerado uno de los cazatalentos más influyentes del mundo según la revista norteamericana Business Week. Los problemas de confidencialidad suelen ser siempre por culpa del propio candidato. “Algunos tienen a emocionarse y explicar a todo el mundo que tienen una entrevista de trabajo y acaba enterándose hasta su jefe –lamenta Carulla–: una cosa es que busques empleo, y otra que lo vayas pregonando”.



El riesgo de ser sincero en las redes sociales

El pasado enero, los diarios británicos se hicieron eco de un caso sorprendente. John Flexman, hasta entonces empleado de la multinacional británica BP Group –para más inri, trabajaba en el área de recursos humanos–, demandó a la compañía por despido improcedente. Según Flexman, la firma le había despedido porque en su perfil profesional de la red LinkedIn había indicado que estaba interesado en otras “oportunidades profesionales”. Le acusaron de hacer un uso “inapropiado” de las redes sociales, así como de reflejar en su propio currículum –públicamente accesible en LinkedIn– detalles confidenciales de la compañía. Según Flexman, una veintena de colegas de la misma empresa también señalaban en su perfil de LinkedIn que estaban abiertos a cambios profesionales y aun así no fueron sancionados.

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