Según el tercer Happy Planet Index, presentado recientemente, españoles y griegos se declaran más insatisfechos que en años anteriores mientras que Costa Rica lidera la lista del bienestar. El informe pone de relieve que los países más felices no son necesariamente los que tienen un PIB más alto.

Imagínese una escalera con diez escalones numerados del uno, el más bajo, al diez, el más alto. Supongamos que el décimo escalón representa el mayor bienestar al que usted pueda aspirar, y el cero, el peor. ¿En qué peldaño de la escalera considera que se encuentra actualmente?”. La respuesta dada, ya en plena crisis económica, por los españoles es 6,2, un escalón más bajo que en los primeros albores de la recesión, cuando se puntuaron con un 7,3. La caída de la satisfacción vital de los españoles es uno de los datos que destacan el tercer Happy Planet Index, o Índice del Planeta Feliz (IPF), uno de los indicadores de progreso que han emergido como alternativa al PIB, presentado la semana pasada en Londres.

Este es el tercer IPF que publica la New Economics Foundation (NEF) de Londres, un thinktank independiente especializado en economía alternativa. Costa Rica vuelve a ocupar la primera posición, y Botsuana cierra una lista de 151 países en la que España se sitúa en el puesto 62. El IPF resulta de la combinación de tres parámetros: esperanza de vida, bienestar personal o satisfacción vital y huella ecológica. Este último cuantifica qué impacto tiene en el medio ambiente el consumo humano, así como la capacidad del planeta para regenerar sus recursos (ver información de la siguiente página).

Saamah Abdallah, uno de los autores del informe, relaciona el descenso en la percepción de la felicidad en España con el paro, que ahora ya alcanza el 24,5%. “La infelicidad no sólo tiene que ver con no tener un sueldo, sino también con la pérdida de las relaciones sociales y de la autoestima que provoca estar sin empleo. El paro tiene asimismo un impacto en la gente que sí tiene trabajo, porque siente también inseguridad”, indica Abdallah, quien subraya que España, a diferencia de los principales países europeos, “todavía no mide el bienestar subjetivo de sus ciudadanos”. Reino Unido presentará en julio una suerte de mapa de la felicidad, en el que están involucrados cinco ministerios, fruto de una encuesta a 300.000 personas de todo el país.

Abdallah muestra su preocupación por el escaso nivel de satisfacción expresado por dos de las potencias que más están creciendo y adonde se dirigen numerosos jóvenes europeos en busca de nuevas oportunidades. Se trata de China e India, que se puntúan con un 4,7 y un 5 sobre 10, respectivamente. “El capital social, las relaciones sociales y familiares, son factores determinantes para el bienestar, una vez tienes las necesidades básicas cubiertas. En China, la gente emigra del campo a la ciudad rompiendo sus vínculos, cambiando sus expectativas y su identidad, y esos cambios producen una sensación de incertidumbre”, explica este investigador de la NEF.

El informe también destaca que naciones con un PIB alto no necesariamente ocupan las primeras posiciones, pues sus ciudadanos no están satisfechos con su vida o su huella ecológica es elevadísima. En este sentido, Estados Unidos está en la posición 105 debido, principalmente, a una huella ecológica de 7,2 hectáreas globales/año por persona frente a Costa Rica o Vietnam, con 2,5 y 1,4, respectivamente. Obviamente, y en líneas generales, cuanto más desarrollado está un país, más elevada es su huella ecológica, un factor que tener en cuenta al analizar qué naciones ocupan los primeros puestos.

Saamah Abdallah también remarca respecto a Estados Unidos “una esperanza de vida de 78,5 años, inferior a la de Costa Rica (79,3) o Cuba (79,1), un incremento de la desigualdad y un descenso del bienestar subjetivo debido a la pérdida de relaciones sociales y al descenso del sentido de comunidad”.

El IPF, que reivindica hacerse un hueco como indicador de progreso, pone de manifiesto que “todavía no vivimos en un planeta feliz”, puesto que no hay ningún país que alcance buenos resultados en los tres parámetros analizados. Sólo nueve países se acercan a lo que la NEF denomina sustainable well-being o bienestar sostenible, que se alcanza obteniendo un mínimo de 6,2 en satisfacción vital, una esperanza de vida superior a los 75 años y una huella ecológica inferior a 1,78 hectáreas globales por persona y año. “Una de las conclusiones es la poca eficiencia en el uso de los recursos, utilizamos muchos y en cambio conseguimos niveles de felicidad modestos o bajos”, considera Aniol Esteban, responsable de economía ambiental de la

NEF. El último IPF y también el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) colocan a Costa Rica en la cabeza del pelotón de la felicidad a pesar de que es un país que todavía tiene muchas asignaturas por aprobar y en el que, en los últimos años, ha aumentado el índice de criminalidad.

Pero la conexión que tienen los ticos con la naturaleza, su apego a la tierra, actúa como bálsamo. Una poderosa red de apoyo familiar también contribuye a que hagan suya la tesis de que más PIB no equivale necesariamente a más felicidad.

Esta tesis es la que defienden desde hace años economistas como el Nobel Joseph Stiglitz, instituciones de todo el mundo y países como Bután, el primero que incluyó en su agenda la necesidad de evaluar el grado de bienestar de sus habitantes.

Reino Unido, Francia, la ONU e incluso la OCDE, que ya ha elaborado su Better Life Index, asumen que hay que incorporar otros parámetros, complementarios al PIB, que evalúen cuestiones cada vez más relevantes para las sociedades desarrolladas, como el valor de la naturaleza y las emisiones de gases de efecto invernadero, la igualdad o el tiempo destinado al trabajo y al ocio.


COSTA RICA: Este país de Centroamérica vuelve a encabezar la lista del IPF de la NEF. El apego a una Naturaleza exuberante y tener la certeza de contar con una robusta red de apoyo familiar contribuyen a que los ticos se declaren felices, aunque reconocen que todavía tienen numerosas asignaturas por aprobar. Los países latinoamericanos ocupan las primeras posiciones del ranking del IPF.

ESPAÑA: Por el contrario, los españoles han contestado a la encuesta de la compañía norteamericana Gallup que su nivel de bienestar se merece un 6,2. El paro, que ya alcanza el 24,5%, provoca malestar y contribuye a abandonar las relaciones sociales. Poder cultivar las relaciones con los amigos es un elemento importante de bienestar.



Indicadores de bienestar

Desarrollo Humano

El PNUD cuantifica el grado de desarrollo de un país en función de la esperanza de vida, los años promedio de instrucción, la renta per cápita, la satisfacción con la vida, igualdad...


Better Life Index

La OCDE mide el bienestar de los países comparando once parámetros, desde el equilibrio trabajo-vida personal, salud, educación, ingresos o nivel de satisfacción con la vida.


Felicidad Interior Bruta

El Gobierno de Bután evalúa la felicidad de la población teniendo en cuenta cuestiones como el respeto al medio ambiente o la preservación de la cultura.

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