España quiere aplicar el sistema alemán de formación profesional dual, que combina los estudios con prácticas remuneradas. Pero los expertos advierten que la menor dimensión de la empresa española dificultará el modelo. Muchas pymes pueden no estar dispuestas a invertir en la formación del alumno.

Hans es alemán y tiene 19 años. Como la mayoría de los jóvenes de su país, ha escogido cursar formación profesional. Sólo pisa el aula uno o dos días por semana: no hace novillos, sino que el resto de días los pasa en una empresa, poniendo en práctica lo que le enseñan en clase y, además, cobrando por ello. Cuando acabe su formación encontrará empleo, probablemente en la misma compañía donde se ha formado. El paro juvenil en Alemania apenas alcanza el 8%.

Si Hans viviera en España, donde el paro entre los menores de 24 años alcanza el 50,5% según Eurostat –la más alta de Europa junto a Grecia–, probablemente su situación sería muy diferente. Las tasas más bajas de paro juvenil se dan en Alemania, Suiza o Austria: según los expertos, una de las claves es el sistema de formación profesional dual que existe en estos países, y cuyo ejemplo España podría empezar a implantar a corto plazo si sale adelante el borrador del proyecto del real decreto que desarrolla el contrato para la formación y el aprendizaje y establece las bases de la formación profesional dual.

En Alemania, más de la mitad de los jóvenes opta por la formación profesional dual en lugar de la universidad. Pueden escoger entre cientos de títulos que combinan la teoría en una escuela profesional con prácticas remuneradas en empresa. En la mayoría de casos, la firma incorpora al alumno cuando acaba su formación, que suele durar entre dos y tres años. Las empresas recuperan así su inversión en talento, ya que son las encargadas de financiar la remuneración de los alumnos durante la formación (entre 500 y 800 euros al mes, cotizando a la Seguridad Social), y el Estado financia la parte teórica.

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ya dejó claro en enero que el modelo de formación profesional que seguir sería el alemán pero adaptándolo “a las particularidades del tejido productivo español”. Ángeles Valls, profesora del Instituto de Estudios Laborales de Esade, recuerda que “copiar una fórmula que ha tenido éxito en otros países no implica que funcione aquí” y destaca que el modelo alemán “no puede trasladarse directamente a España porque el tamaño de nuestras empresas es muy diferente”. La reducida dimensión de las firmas españolas condiciona en varios aspectos: por ejemplo, la gestión del talento no está tan profesionalizada como en las grandes compañías. Además, según Valls, muchas pymes no estarán dispuestas a costear el precio de la formación de los alumnos “porque no lo ven como una inversión”.

En España, las escuelas ASET (Asociación Hispano-Alemana de Enseñanzas Técnicas) de Barcelona y Madrid ya imparten –de momento en alemán, aunque el próximo curso iniciarán uno en castellano– algunos títulos de formación dual centrados en el ámbito comercial, con el apoyo de la Cámara de Comercio Alemana para España y decenas de empresas. “Ahora mismo tenemos más empresas interesadas que candidatos”, explica sorprendido Lothar Sprenzel, director de ASET en Barcelona. Una de las empresas que participa es Lidl: los alumnos pasan varios meses conociendo el negocio de la distribución desde las delegaciones y oficinas centrales. “Cuando acaban sus estudios, la empresa ya ha podido ver cómo trabaja y dónde encaja, y unos meses antes de acabar le proponemos una oferta contractual”, destaca Amàlia Santallusia, directora de recursos humanos de Lidl Supermercados.

El grupo Volkwsagen-Audi tiene una larga experiencia con alumnos de formación dual en Alemania. En España, Seat acoge jóvenes alemanes que vienen aquí a hacer sus prácticas, y cuenta con una escuela de formación profesional propia donde los jóvenes aprenden oficios que después pueden desempeñar en la factoría automovilística. “No es una formación dual como la reglada en Alemania, ya que aquí durante los estudios ofrecemos una beca y no un contrato –explica Manuel Moreno, responsable de Formación de Seat–. Pero si el real decreto sale adelante y tenemos la oportunidad de implantar este sistema en nuestra escuela, será una gran oportunidad y lo haremos lo antes posible”.

 


Miriam Padilla, titulada en formación profesional dual: “Ahora tengo un trabajo”

Miriam Padilla, de 23 años, estudió durante toda su infancia en el Colegio Alemán de Barcelona, por lo que domina este idioma a la perfección. A diferencia de la inmensa mayoría de sus compañeros, descartó la universidad –“no entendía por qué no ofrecía más formación práctica”, recuerda– y siguió el sistema de formación profesional dual en el único centro que lo ofrece de momento en Barcelona, la escuela ASET (Asociación Hispano-Alemana de Enseñanzas Técnicas). Durante dos años compaginó formación teórica con prácticas en Media Markt Saturn, donde recorrió todos los departamentos de la compañía, y estuvo un año como jefa de proyectos mientras acababa su formación. Tras ocho meses en la sede de la firma en Alemania, volvió en enero a España y se ha quedado en la empresa como controller. “Entre mis amigas soy una de las pocas que tengo trabajo: las demás ahora se arrepienten de haber ido a la universidad”, dice Padilla.

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