El Estado destinará este año 34.570 millones a los parados, de los cuales el 16,7% financiará políticas activas o de fomento del empleo: programas que protegen a los trabajadores más vulnerables, la formación, el reciclaje profesional, los planes de inserción laboral... y algunos servicios de orientación para el trabajo. Pero valorar el éxito de estos planes, con el objetivo de mejorar su eficiencia, es aún una asignatura pendiente.

Si el trabajo es salud, ¡viva la tuberculosis!", gritábamos cada lunes al incorporarnos a nuestro puesto. Hoy esta chirigota ya nadie la usa, conscientes de que 5,6 millones de españoles no tienen empleo. El trabajo ha dejado de ser una maldición. Si no, que se lo pregunten a algunas de las personas que conforman la escalofriante tasa de paro nacional, que alcanza el 24,4%. Pero ¿es posible romper esta espiral? ¿Cómo pueden recolocarse? ¿Sirven de algo los planes de formación?

"La clave es encontrar empleo cuanto antes. Cada día desempleado va en tu contra. A partir de los primeros seis meses en paro la situación se agrava y a partir del año la inserción laboral es mucho más compleja", insiste Dolors Poblet, directora de la agencia de colocación Manpower. Por eso, "la atención temprana es la más efectiva, la que más ayuda a los parados a conseguir un trabajo", recalca Ignacio Barratech, socio director de Élogos, agencia privada de colocación virtual. Sin ningún programa de apoyo, el tiempo medio desempleado es de 14 meses. La cifra desciende a 5,7 meses si se acude a una agencia de recolocación.

Los Presupuestos Generales del Estado de 2012 destinarán 34.570 millones a los parados, el 16,7% financiará políticas activas o de fomento del empleo, mientras que el 83,3% servirá para abonar las prestaciones por desempleo. Bajo este nombre se encuentran los programas que protegen a los trabajadores más vulnerables, la formación, el reciclaje profesional, los planes de inserción laboral... y algunos servicios de orientación para el trabajo. Dinero que sale de nuestro bolsillo, de lo que la Seguridad Social nos retiene en la nómina.

La necesidad de cumplir con los objetivos de déficit ha provocado un recorte. Este año el Estado gastará por parado cerca de 5.000 euros en subsidios y prestaciones y solo 999 euros en favorecer su reinserción, frente a los 1.466 y 6.096, respectivamente, que destinó en 2011.

Ante este drama, las políticas encaminadas a favorecer el regreso de los parados al mundo laboral se han ido reduciendo en los dos últimos años. Así, caen el 21,3% este año, según datos del Ministerio de Hacienda. No es un tema baladí cuando en la Unión Europea se insiste en la formación continua, tanto de parados como de trabajadores activos. Para Antonio Díaz Morales, director de Nebrija Business School, "la formación no es un escondite, sino una solución al paro". Apoya esta afirmación señalando que del total de desempleados, la tasa de población cualificada es del 10,5% y en la no cualificada sube al 24,7%. Pablo Costeau, director de programas especializados de IEB, está convencido de su importancia, clave para recolocar a los trabajadores financieros que ha expulsado la crisis.

Pero en el Gobierno no opinan igual, pues lo reducen en 1.500 millones. "No se pueden seguir financiando servicios porque tengan un buen nombre, ni apoyar programas que puede que no sean operativos a la hora de crear empleo", dice Cristóbal Montoro. La ministra de Trabajo, Fátima Báñez, fue muy explícita cuando ante estos recortes aseguró que "solo servían para que los alcaldes colocaran a sus amigos". El eterno debate sobre las peonadas o el dinero malgastado en programas de ocupación inútiles está ahí detrás.

"El objetivo no debería estribar en hacer un curso para no ser sancionado o perder el subsidio, sino para mejorar la formación, la capacitación personal y para obtener orientación laboral", comenta Carlos Martín, socio de consultoría internacional de ayudas e inversiones. La realidad es que tenemos más personas con certificaciones profesionales y mayores cualificaciones, pero no se ha conseguido frenar el desempleo.

De los 5.800 millones presupuestados en 2012 para fomento de empleo, el 45% se destinará a bonificaciones para aquellas empresas que contraten trabajadores parados durante este ejercicio. La segunda partida más voluminosa corresponderá con la formación, a la que llegarán un 31% de los recursos. De estos, un 12% irá destinado a desempleados; un 15%, a ocupados, y un 4%, a los programas públicos de empleo y formación. Por último, el gasto público destinado a las recualificaciones de quienes ya han agotado las prestaciones —probablemente uno de los colectivos que más se incremente en los próximos meses, pronostica José Antonio Herce, socio de AFI— supone casi un 10% del total de las cuentas.

En estos momentos hay tantos planes de empleo como autonomías, que gestionan 1.318 millones, un 57% menos. Las que trabajan más en línea con Europa son Cataluña, Castilla y León, Madrid y País Vasco, según los expertos consultados. Y las regiones con una mayor tasa de paro son las que realizan un mayor esfuerzo presupuestario. Así, Andalucía y Canarias, que presentan ratios superiores al 30%, destinan alrededor de un 6% del total del gasto social a políticas de fomento del empleo. Mientras que Navarra y Cantabria, con tasas de desempleo del 15%, apenas dedican un 4% de su gasto social a estas políticas. En Cataluña, en los últimos 18 meses, 500.000 desempleados se beneficiarán de proyectos, con un coste de 400 millones de euros. Madrid invirtió 700 millones en la última legislatura para atender a 800.000 personas y Andalucía destinó el año pasado 605 millones de euros.

"No son solo cursos de formación, sino un universo que integra servicios de orientación, recualificación por perfiles y proyectos de desarrollo de determinada actividad económica que faciliten la inserción de colectivos desfavorecidos en territorios o en barrios con problemas de cohesión social y local", destaca Esther Sánchez, secretaria de Ocupación y Relaciones Laborales de la Generalitat de Cataluña. Para ello, es necesario realizar un diagnóstico del mercado de trabajo, que se analicen comarcas, municipios, para conocer cuántos parados hay y en dónde, por perfiles, edades y si perciben o no la prestación, añade.

Una de las cuestiones en las que ahora se hace mucho hincapié es la evaluación de estos programas. ¿Quién controla cómo funcionan estos recursos? ¿Qué retorno generan? Esa es la gran pregunta.Sánchez responde: "Es difícil someter todas las actuaciones a un sistema que examine los programas que funcionen mejor porque el objetivo no es solo conseguir formación técnica, sino buscar salidas reales a profesiones en retroceso, en función de las necesidades de las empresas por sectores y territorios".

En esta línea, Andalucía ha invertido en los últimos cuatro años en reorientar a 185.000 trabajadores procedentes del sector de la construcción hacia otras actividades, con mayor potencial, como las energías renovables; ha potenciado la recualificación de la mano de obra hacia lo que demanda el mercado, y se ha centrado en mejorar las capacidades laborales de 150.000 jóvenes, 65.000 parados mayores de 45 años a los que ha destinado 485 millones de euros, y en colectivos con dificultades de inserción. En Canarias, el mayor número de desempleados está en los menores de 30 años. Los parados con cualificación tienen ofertas de otros países, mientras que los de baja preparación, que dejaron sus estudios para colocarse en el turismo, hoy no tienen salida, reconoce el Ejecutivo.

El sistema está en cuestión. En Cataluña son partidarios de cambiar la subvención por la contratación y de agrupar los recursos para que tengan mayor impacto, establecer mecanismos que garanticen que los servicios públicos de empleo no pierdan de vista lo que se hace con sus recursos y cómo se mejora la empleabilidad de las personas. Comunidades autónomas, Ayuntamientos, sindicatos, empresarios, organizaciones sin ánimo de lucro y empresas privadas se reparten el pastel de los destinado a loscursos de formación. El papel de los servicios públicos de empleo está descentralizado en el 80% y el modelo debe transitar hacia una coordinación efectiva entre todos.


La tasa de inserción, a examen

Valorar el éxito de los planes de formación, con el objetivo de mejorar su eficiencia, es aún una asignatura pendiente. Sánchez insiste en que "hay que ser escrupulosos con estos recursos que salen del bolsillo de los ciudadanos, pero reconoce su valía". En un entorno de crisis como el actual, sigue habiendo programas exitosos en Madrid y Cataluña, pues el 40% o incluso el 50% de los participantes obtienen un empleo.

La tasa de colocación es un indicador para medir el éxito de los programas de formación aunque con matices, pues no se puede olvidar que la edad, la formación del desempleado, su entorno familiar o geográfico pueden condicionar mucho. La situación de destrucción de empleo en la que nos encontramosha hecho que las personas con las que trabajamos necesiten una intervención más intensa y duradera para lograr su incorporación laboral, dice Cáritas.

A lo largo de 2011, en Cáritas, principal organización de la Iglesia católica, con 27 millones de euros, ofreció orientación laboral, formación y talleres ocupacionales. "Fruto de este trabajo un total de 113.148 personas consiguieron empleo, lo cual sitúa la tasa de inserción en el 16%. Mayor porcentaje de colocación tuvieron el 19% (3.032 personas) de los asistentes al programa de lucha contra la discriminación, cofinanciado con el Fondo Social Europeo. Y la más alta de recolocación fue en Madrid, donde el 30% de sus desempleados encontró un puesto", resalta Cristina López Heredia, responsable de empleo.

UGT destinó diez millones de euros a cursos de formación presenciales para unos 20.000 alumnos, de los que entre el 20% y el 25% se encuentran en situación de desempleo, puntualiza Teresa Muñoz, responsable de empleo del sindicato. El grueso de la oferta se compone de programas que ofrecen certificación profesional en primeros auxilios, prevención de riesgos laborales, mantenimiento de instalaciones y paneles solares. "También hay una gran demanda de informática, alfabetización digital e idiomas: chino e inglés, entre otros. Para este año el recorte previsto es del 58%", resalta Muñoz.


Futuro

La nueva reforma laboral obliga a que las empresas que realicen un ERE a más de 50 trabajadores contraten durante seis meses los servicios de una agencia de recolocación para que les busquen empleo, dice Poblet. "La asignatura pendiente para absorber la terrible cifra de desempleo está en la enorme bolsa de población sin cualificar y la necesidad de una formación profesional que los haga productivos", señala Díaz Morales.

El modelo de aprendizaje está en revisión. "La reforma laboral permitirá que a partir de 2013 sea el propio desempleado el que decida dónde quiere realizar su formación y quién le acompañará en su búsqueda de empleo. También las comunidades autónomas decidirán si sus servicios públicos de empleo colaboran o no con las agencias privadas de colocación", apunta Barratech.

Las nuevas tecnologías han facilitado mucho la formación online. De hecho, en la red hay amplios programas gratuitos para emprendedores, para mejorar conocimientos en inglés o en lenguajes digitales, para realizar un currículo o superar una entrevista personal. (Ceaje, Manpower, Injuve, Élogos, Emprendedores).

En el entorno actual ha crecido mucho el autoempleo. El 10% de la población con perfiles más altos se inclina por montar su propia compañía, comenta Sonsoles Escribano, directora general de RG IT Management.

"El escenario laboral al que nos enfrentemos en 2020 puede ser muy diferente del actual, con más pymes y más autónomos. Es importante incrementar la formación emprendedora. Si desde niños se fomenta y de jóvenes se apoya, saldrán más y mejores empresarios para impulsar la economía del conocimiento, crear empresas y más trabajo", concluye Martín.


Hoja de ruta una buena recolocación, según Manpower

  • - Diagnóstico individualizado de la situación, perfil e intereses profesionales
  • - Entrevista de asesoramiento donde se establece la estrategia de reorientación
  • - Elaboración de un buen currículum
  • - Sesión formativa sobre marketing y competencias necesarias
  • - Búsqueda de empleo en portales
  • - Preparación de entrevistas de trabajo
  • - Formación en habilidades comunicativas
  • - Seguimiento telefónico
  • - Formación online
  • - Cierre de la orientación al encontrar empleo

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