Los expertos demandan una nueva reforma de la legislación laboral que facilite la contratación y aumente la flexibilidad de las condiciones de trabajo en las empresas. Los principales bufetes de abogados coinciden en que lo que mejor ha funcionado han sido los expedientes temporales de reducción de empleo (ERTE) y temen que la expectativa de un cambio legislativo esté frenando otra oleada de ajustes laborales.

La dramática evolución del desempleo ha vuelto a poner el mercado laboral en el punto de mira. Después de dos años de reformas legislativas, sigue sin funcionar. Los sindicatos lo atribuyen al estancamiento económico, pero los empresarios insisten en que, a pesar de los cambios, tienen miedo a contratar, como afirmó recientemente el presidente de la CEOE, Juan Rosell. El paro se situó en septiembre en los 4.978.300 personas, el 21,5% de la población activa, según las cifras de la EPA.

Ante esto, los expertos demandan una nueva reforma de la legislación laboral que facilite la contratación y aumente la flexibilidad de las condiciones de trabajo en las empresas. Los principales bufetes de abogados coinciden en que lo que mejor ha funcionado han sido los expedientes temporales de reducción de empleo (ERTE) y temen que la expectativa de un cambio legislativo esté frenando otra oleada de ajustes laborales.

Los resultados de la encuesta realizada por Cuatrecasas con Manpower entre 130 empresas indican que el 97% de las empresas considera insuficiente o muy insuficiente la reforma laboral y en el mismo porcentaje reclaman nuevos cambios legales. A grandes rasgos, consideran que la reforma ha influido muy poco en la gestión de los recursos humanos, ya que no ha modificado sus opciones de contratación (los temporales siguen registrando tasas elevadas). Además, constatan que apenas han recurrido a la flexibilidad interna (excepto la posibilidad de suspender la relación laboral o reducir jornada). Sigue extendida la opinión de que resulta complicado justificar ante el juez los despidos objetivos y los empleadores desconfían de los servicios públicos de empleo.

Así las cosas, Salvador del Rey, socio de Cuatrecasas, propone una "reforma de la reforma". En materia de contratación debería unificarse el contrato indefinido, promover un contrato indefinido para las ETT, facilitar la contratación a tiempo parcial y regular el teletrabajo. También deben facilitarse los acuerdos dentro de la empresa para flexibilizar las condiciones de trabajo, que deben ser mucho más ágiles cuando los cambios son estrictamente temporales. Y reclama un marco más flexible que delimite mejor las responsabilidades derivadas de la subcontratación.

Un punto clave es la clarificación de las causas de despido por causas empresariales, de forma que éstas se enumeren para reducir la arbitrariedad del juez y se elimine la autorización administrativa sin requerir causalidad ni negociación. En los despidos disciplinarios, Del Rey demanda una mayor seguridad jurídica. Asimismo, pide que se regule el derecho a la huelga.

El Instituto Internacional Cuatrecasas y Manpower dice que la reforma de la negociación colectiva también es insuficiente, ya que debería dar más libertad a los acuerdos de empresa, descentralizar la negociación, regular con eficacia las comisiones paritarias y limitar al máximo la renovación hasta el infinito del convenio colectivo.

Más ambicioso es Federico Durán, socio de Garrigues, quien afirma: "Lo que no funciona es el esquema que se ha diseñado porque parte de un modelo que está agotado". Por esta razón, reclama un marco basado en la libertad de contratación. "Tenemos que adaptar la legislación laboral a la Constitución porque gran parte de la misma es preconstitucional. Esto explica que dé a la Administración un papel muy intervencionista y deje muy poca libertad a la contratación. Esto se ha convertido en una traba para las pymes, que serán el motor del empleo. Esto no significa que no se hayan hecho cosas en estos meses para aprovechar el margen que se ha abierto para flexibilizar las condiciones de trabajo, pero en general el esquema de contratación, las agencias de empleo, la extinción de los contratos y el excesivo control judicial no están dejando funcionar las cosas". La clave de todos los cambios está en la negociación colectiva, dice.

Desde la perspectiva de Garrigues, la reforma ha logrado que los jueces sean más proclives a admitir los planteamientos de los empresarios. También ha facilitado la adaptación de los salarios y de las condiciones de trabajo. Sin embargo, en este despacho creen que sigue siendo muy rígida la negociación colectiva. En su opinión, lo que ha funcionado con mayor nitidez ha sido el reglamento de los ERTE, que "es sensato y ha frenado en buena parte la reducción de empleo".

Íñigo Sagardoy, presidente del primer bufete laboral, coincide en que los cambios legislativos no han funcionado porque ha faltado voluntad reformista. "Se han hecho cambios con poca voluntad de cambiar el modelo de relaciones laborales. Además, se ha hecho tarde y podríamos decir que se ha intervenido al enfermo cuando ya se había casi desangrado", asegura.

Coincide con Del Rey y Durán en que "estamos en un momento histórico para hacer las reformas necesarias. Todos estamos cansados de unas elevadas tasas de desempleo que sólo se explican por la rigidez de una legislación laboral que hace más fácil el despido masivo". En su opinión, "las empresas y la sociedad claman por un modelo legislativo más innovador y flexible que haga más atractiva la contratación, que acabe con el miedo a contratar".

El segundo elemento que se debe modificar es la flexibilidad para adaptar las condiciones de trabajo a las circunstancias. Sagardoy insiste en que sigue siendo más fácil despedir que cambiar el modo de trabajar. Esto, en su opinión, sólo es posible cambiando la negociación colectiva para que permita ir adaptando las condiciones de trabajo. También cree que lo que mejor ha funcionado han sido los ERTE para evitar fundamentalmente una mayor destrucción de empleo.

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