Raymond Torres, director del Instituto Internacional de Estudios Laborales: "La mayor diferencia entre el mercado laboral español y el de otros países de su entorno radica en la alta tasa de temporalidad, la más elevada de todos los países desarrollados. Este factor ha sido, junto con la crisis de la construcción, un factor importante de desempleo."

La deteriorada situación del mercado laboral español ha dado pie a comparaciones internacionales arriesgadas. Se ha dicho, en España, que los salarios habían crecido de forma desmesurada, contribuyendo a la crisis. O que los trabajadores españoles trabajan menos horas y se jubilan antes que en otros países como Alemania. Pero la realidad es distinta.

Los salarios apenas han aumentado en términos reales: entre 2000 y 2007, año en que empezó la crisis, el salario medio deflactado por los precios a la producción aumentó en un total del 0,7%, comparado con un 5,5% en Alemania y algo más en Francia y Holanda. Es cierto que, en España, el salario real aumentó durante la crisis, sobre todo por la pérdida de empleo temporal -peor pagado que el empleo fijo-. Pero incluso teniendo en cuenta el periodo de crisis, el salario real aumentó un 7,4% en total entre 2000 y 2010, menos que Alemania o la media de la zona euro, que fue del 8,2%. El salario real aumentó algo menos que la productividad en todos estos países, España incluido.

El asalariado español trabaja una media de 1.636 horas al año, comparado con 1.400 a 1.500 horas en Alemania [con datos de la OIT], Francia y Holanda. Su edad efectiva de jubilación se sitúa en algo menos de 62 años, igual que en Alemania y dos más que en Francia.

Dado el comportamiento moderado de los salarios y de las condiciones de trabajo durante el ciclo completo, ¿a qué se debe el deterioro de la competitividad de la economía española? En parte a la burbuja de la construcción alimentada por el sector financiero, en parte a la falta de competencia en algunos sectores.

La mayor diferencia entre el mercado laboral español y el de otros países de su entorno radica en la alta tasa de temporalidad, la más elevada de todos los países desarrollados. Este factor ha sido, junto con la crisis de la construcción, un factor importante de desempleo.

Mientras que las empresas de otros países hicieron frente a la crisis evitando despidos y ajustando horario de trabajo, en España los contratos temporales no se renovaron y así aumentó el desempleo. Es importante reducir la temporalidad mediante mejoras en la normativa que ya se están abordando. Pero también lo es la reforma de un sector financiero, en gran parte, responsable de la crisis. Resulta sorprendente que la directiva europea sobre prácticas de remuneración en el sector bancario no se haya aplicado todavía en España.

Raymond Torres es director del Instituto Internacional de Estudios Laborales, de la Organización Internacional del Trabajo.

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