Es cada vez más común que las empresas colaboren con las Organizaciones No Gubernamentales en temas de sostenibilidad o derechos humanos. Y ahora son las escuelas de negocios las que empiezan a asociarse con las ONG. Financial Times explica las bases de este nuevo tipo de colaboración académica.

En las últimas décadas ha habido un acercamiento entre antiguos adversarios. Viendo el potencial para acelerar un cambio social y medioambiental, muchas organizaciones no gubernamentales y activistas han pasado de hacer campaña contra las empresas a trabajar conjuntamente con ellas. Las empresas también han accedido al expertise de las ONG en problemas sociales y medioambientales que afectan a sus negocios. Y ahora las escuelas de negocios han empezado a hacer lo mismo.

Gran parte de la iniciativa detrás de la formación de estas alianzas ha venido de las ONG y, hasta el momento, pocas escuelas de negocios les han pedido ayuda para desarrollar contenido social y medioambiental en sus programas curriculares y sus asignaturas sobre conceptos como la sostenibilidad.

“En las escuelas de negocios, reivindicamos que estamos liderando corporaciones pero en realidad tendemos a seguirlas,” dice Gregory Unruh, Catedrático de Negocio Global y Director del Lincoln Centre for Ethics Management en la Thunderbird School of Global Management. “Este es otro ejemplo de dicha tendencia.”

Esto no quiere decir que las escuelas de negocios y las ONG se hayan estado evitando mutuamente hasta ahora, ni mucho menos. Ya existe una amplia gama de relaciones académicas y alianzas informales entre ellas. En los 90, por ejemplo, el World Resources Institute (WRI), una organización medioambiental norteamericana, organizó la iniciativa Business Environment Learning and Leadership. A través de la misma, el WRI trabaja con programas de educación empresarial como el de la Johnson Graduate School of Management de Cornell University en EEUU para promover nuevas estrategias.

Más recientemente, algunas escuelas han visto en las ONG a un socio para desarrollar programas de prácticas en impacto social y medioambiental, que son cada vez más populares entre los estudiantes. La University of Notre Dame Mendoza (Indiana), por ejemplo, les da a los alumnos la oportunidad de realizar convenios de prácticas en verano con ONG que trabajan en África. Otras escuelas colaboran con Climate Corps, un programa de prácticas organizado por el Environmental Defense Fund (EDF), un grupo medioambiental de EEUU. Climate Corps coloca a estudiantes en empresas para que desarrollen estrategias de eficiencia energética.

Mientras tanto, Endeavor, una organización sin ánimo de lucro que identifica y ayuda a emprendedores de países en vías de desarrollo, selecciona a estudiantes de las mejores escuelas de negocios de EEUU para que trabajen con esos emprendedores.

Muchas escuelas invitan a profesionales de ONG a ser miembros de sus juntas, profesores adjuntos o ponentes invitados. Y, por supuesto, un número creciente de ejecutivos de ONG se están embarcando en estudios de MBA.

Ahora, sin embargo, algunas escuelas están yendo más lejos y trabajan con las ONG en desarrollo de contenidos. Y como con los programas de prácticas de EDF y Endeavor, las ONG a menudo están liderando la causa. Oxfam, por ejemplo, está realizando talleres de comercio justo para estudiantes de MBA en escuelas de negocios británicas.

El mejor ejemplo de colaboración entre escuela de negocios y ONG es el de la University of Exeter Business School en Reino Unido, que este septiembre empieza su One Planet MBA, un curso que ha desarrollado con WWF, la organización conservacionista independiente internacional.

El programa incluye bloques temáticos con las disciplinas tradicionales de negocios pero con una diferencia: el curso de finanzas se fija en la inversión responsable y el bloque de marketing examina las teorías del cambio actitudinal.

“Queremos seguir un hilo conductor verde a lo largo del curso,” explica Jean-Paul Jeanrenaud, Director de Relaciones Corporativas en WWF. “Así, si estás estudiando contabilidad, finanzas o marketing, siempre es a través de la lente de la sostenibilidad y con los retos a los que actualmente nos enfrentamos.”

El One Planet MBA también se fijará en el expertise de WWF en áreas como la comunicación, el cambio climático, la escasez de agua y otros problemas sobre consumo de recursos. Personas de organizaciones asociadas a WWF, como Coca-Cola o Lafarge, serán invitadas a explicar a los alumnos cómo están incluyendo la sostenibilidad en sus estrategias empresariales.

Pero aunque en el mundo corporativo, organizaciones como EDF, Oxfam, Greenpeace o WWF están aconsejando en temas como la conservación de recursos o la lucha contra la pobreza a través de sus políticas de trato con los proveedores, muchas escuelas todavía no han mostrado el mismo entusiasmo por ese modelo de colaboración.

“Si hablamos de un enfoque con base realmente tan extensa, Exeter es la única escuela de negocios, según lo que sabemos, que ha iniciado una colaboración con una gran ONG,” afirma Jonas Haertle, Responsable de Principles for Responsable Management Education (“Principios para la Educación en Gestión Responsable”), una iniciativa de Global Compact (ONU).

Esto podría ser porque, como sucedía en los comienzos de la colaboración entre las ONG y las empresas, persisten barreras culturales. “Es bastante nuevo para las escuelas de negocios trabajar con socios no empresariales, y para las ONG es una cuestión de branding,” comenta Haertle. “Ambas partes deben conocerse mejor y conocer qué valor tiene esa colaboración antes de que despegue.”

Al mismo tiempo, como con cualquier otra forma de desarrollo curricular, las escuelas pueden tener dificultades en convencer al cuerpo docente para cambiar lo que enseñan y la forma en que lo hacen. Conducir la investigación y el desarrollo de contenido intelectual es normalmente lo que motiva a los docentes, y eso dificulta que busquen fuentes externas para el desarrollo de los programas del curso.

Por esta razón, según Judith Samuelson, Directora Ejecutiva del Programa de Empresa y Sociedad del Aspen Institute, es muy importante hacer que el cuerpo docente se involucre. Cualquier nuevo enfoque del desarrollo de contenidos necesita encajar con la estructura de profesorado en una institución educativa.

Para implicar a los profesores en el One Planet MBA, Exeter contratará a un experto en sostenibilidad que haya trabajado en el sector de las ONG en investigación medioambiental y en desarrollo social, ya que ambos campos tienen relación con las disciplinas tradicionales más importantes del programa de MBA.

“La función de esta persona será proponer retos a los docentes y presentarles temas, empresas y personas para que actualicen su programa curricular,” explica Malcolm Kirkuk, el Director del Programa One Planet MBA. “Pero es un reto y otras escuelas se tendrán que enfrentar a esa dificultad, porque requiere una mentalidad diferente.”

El Profesor Unruh señala otra barrera en la colaboración de escuelas de negocios con las ONG en el desarrollo curricular. “Una de las limitaciones de trabajar con las ONG es que suelen ser especializadas. Algunas son expertas en sostenibilidad ambiental pero puede que no estén tan informadas sobre derechos humanos o corrupción.”

Algunas escuelas también pueden ser reticentes a empezar a colaborar con organizaciones que tengan una agenda importante de campañas de protesta.

“Uno de los retos como institución académica es que es importante que no sólo se esté presentando una línea,” dice David Grayson, Director del Doughty Centre for Corporate Responsibility en la Cranfield School of Management en Reino Unido.

“Las ONG son una fuente inmensamente rica de conocimiento, pero las colaboraciones entre ellas y las escuelas de negocios serán positivas mientras tengan presente que la responsabilidad de las escuelas es asegurarse de que el rigor académico se mantiene.”

Sin embargo, como los estudiantes siguen pidiendo a gritos más contenidos sobre microfinanzas o sobre conservación de los recursos naturales, las escuelas se están apresurando a aumentar el elemento sostenible en sus programas de MBA. Las ONG, con sus conocimientos sobre el terreno, su expertise científico y social y sus redes globales, tienen mucho que ofrecer a las escuelas.

“Este tipo de colaboraciones tienen un potencial para las escuelas de negocios porque el expertise a menudo está en esas organizaciones,” concluye Haertle. “Seguramente veremos más colaboración en los próximos años.”


* Murray, Sarah. “A meeting of minds”. Financial Times, 11/04/2011 (Artículo consultado on line el 13/04/2011).

Acceso a la noticia: http://www.ft.com/cms/s/2/3128bd76-61ed-11e0-88f7-00144feab49a.html#axzz1JNxWDGK8

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