Antoni Abad, Presidente de la patronal Cecot: "La negociación colectiva se ha convertido en una 'cesión empresarial' a cambio de 'paz social'. Los sucesivos convenios han implicado incrementos salariales por encima de la inflación y todo tipo de 'pequeños privilegios' no vinculados de ninguna forma a la competitividad."

El recién firmado acuerdo social y económico para el crecimiento, el empleo y la garantía de las pensiones supone la recuperación del necesario diálogo social. Aplaudo la iniciativa, aunque sólo encierra concreción en la reforma de las pensiones y el resto de capítulos son poco más que una muestra de buenas intenciones. Y la tasa de paro de enero del 2011 ya supera los 4,2 millones de personas. Este debe ser el reto en los próximos meses y hay que enfocar bien las soluciones desde el principio.

La tasa de paro en España seguirá siendo de las más altas en el mundo desarrollado porque somos poco competitivos. Ni tenemos una fuerza laboral barata que trabaje muchas horas, ni una de alta cualificación que nos permita competir por productividad y calidad. Es decir, costes muy altos para las prestaciones que ofrecemos.

Y estamos aquí por dos razones. La primera, porque la negociación colectiva se ha convertido en una "cesión empresarial" a cambio de "paz social". Los sucesivos convenios han implicado incrementos salariales por encima de la inflación, reducciones de jornada laboral y aumentos de todo tipo de "pequeños privilegios", permisos retribuidos, minutos para el almuerzo, etcétera, no vinculado de ninguna forma a la competitividad.

Paralelamente, el mundo ha cambiado mucho en poco tiempo. Cuando el entorno competitivo era básicamente nuestro país, tenían un cierto sentido los convenios provinciales y/ o autonómicos. Pero hoy dependen del mismo convenio una empresa en crecimiento, internacionalizada y con muchas posibilidades en un mercado emergente, y otra que se encuentra en crisis, con una mano de obra de edad avanzada y poco formada, en un mercado maduro. Pero ambas requieren acuerdos totalmente distintos.

La solución es redefinir totalmente la negociación colectiva en cinco puntos: 1.-Vincular los incrementos salariales a la productividad y la calidad. 2.-Fomentar un marco laboral mucho más flexible y adaptable a las necesidades de cada empresa. 3.-Favorecer los pactos de empresa por encima de los convenios de ámbito superior, que permita que representantes de los trabajadores y empresas negocien según sus necesidades. 4.-Introducir el concepto de ultractividad, mediante el cual, no sea obligatorio partir del convenio anterior para empezar la negociación. Y 5.-Desjudicializar la vida laboral.

Es evidente que esta reforma es imprescindible, pero debemos tener claro que no dará resultados de forma inmediata. Por esa razón, es necesario abordar un plan de choque, combinando medidas estructurales con otras a corto plazo para conseguir recuperaciones de la situación, sostenibles en el tiempo.

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