Amancio Ortega y Steve Jobs han anunciado su marcha de la empresa, y los primeros en saberlo fueron sus empleados. Ahora el reto es la sucesión de ambos líderes, ya que preparar el recambio es la gran asignatura pendiente de la empresa.

Detrás de una empresa rompedora casi siempre hay alguien con una visión especial. Es el caso de Steve Jobs y Amancio Ortega, dos jefes modélicos que en los últimos días han anunciado que dejan el mando, aunque en el caso del estadounidense sea, en principio, de forma temporal.

Curiosamente, aunque separados por todo un océano de distancia y en sectores tan dispares como la moda y la tecnología, ambos optaron por dirigirse, antes que nadie, a sus empleados.

"Estimado colaborador, querido amigo", con estas palabras se dirige el hombre más rico de España y el noveno del mundo según Forbes a sus trabajadores en una misiva que remata con la simple firma de su nombre, sin la coletilla del cargo de presidente que todavía ostenta el fundador de Zara e Inditex. "Es un hombre muy cercano a su empresa, tanto que mientras pudo jugaba todas las semanas un partido de fútbol con los empleados en Arteixo", explica Jesús Salgado, periodista y autor de la biografía 'Amancio Ortega: de Cero a Zara', de La Esfera de los Libros.

En ese tono cordial, el empresario pasa el relevo a Pablo Isla contando en todo momento con la complicidad de sus trabajadores: "Estoy seguro de que, con la misma lealtad y compromiso con que hemos actuado hasta ahora, responderemos a la responsabilidad que asumirá el nuevo Presidente". Finalmente, recuerda que él sigue ahí: "Un saludo, sabiendo que, como siempre, seguiré estando a vuestra disposición."

Más escueto y directo -a la americana-, pero igualmente emotivo, fue el mensaje de Steve Jobs a los suyos, en el que comunicaba su decisión de abandonar temporalmente el mando de Apple para centrarse en su salud. Dirigida a su "Equipo", la breve carta termina con un "amo tanto a Apple que espero estar de vuelta tan pronto como me sea posible".

¿Qué hace al líder?

¿Qué tienen estos hombres que los diferencia de otros empresarios? "El líder es fuerte y exigente", apunta Santiago Álvarez de Mon, profesor del IESE y consultor experto en temas de alta dirección y liderazgo. Eso sí, "una distinción importante es distinguir entre liderazgo y poder", explica Álvarez de Mon. "El poder es un estatus formal; el liderazgo se asocia con la capacidad de generar confianza, ilusión, compromiso".

A ello se suma, además, un punto de genialidad difícil de explicar. "Hay una parte infantil y juguetona en los líderes. Son curiosos y están siempre alerta; eso les hace ser jóvenes, les da capacidad para renovarse y, sobre todo, tienen instinto, olfato", añade el experto del IESE. "Es gente libre, independiente y toman decisiones que podrían haber salido mal, pero que son suyas". Es, en resumidas cuentas, lo que Álvarez de Mon define como "la parte artística del management".

Y, claro está, su trabajo les fascina, es más una diversión que una ocupación para ellos. Jobs, según sus biógrafos, es un trabajador compulsivo que todo lo controla, obsesionado por el proceso y el detalle. En esto, dice Salgado, coincide con el fundador de Inditex: "Ortega es un gran trabajador, constante, centrado en lo que más le gusta: la moda, el diseño".

Pero estas no son las únicas virtudes de este gallego: "Sabe delegar y, aunque da su opinión, le gusta escuchar". Una supuesta timidez que abriga a un tenaz observador que ha revolucionado el mercado de la moda a nivel mundial. "Al principio", relata Salgado, "Amancio Ortega y José Caramelo -fundador de la firma del mismo nombre- iban a París, se sentaban en un banco y observaban a las mujeres que paseaban y de ahí salían las consignas que luego moldeaban su negocio en España: 'Este año se lleva la falda corta'".

El difícil trago del relevo

Dos líderes, eso sí, con un perfil público bien distinto. Es difícil visualizar una presentación del último 'gadget' de Apple sin imaginarlo en manos del últimamente delgadísimo Steve Jobs, con su camiseta negra y sus vaqueros desgastados. En el polo opuesto, Ortega rara vez se deja ver en público y la mayor parte de la gente que compra ropa en cualquiera de sus muchas tiendas no lo reconocería si se lo cruza por la calle.

Esto también tiene consecuencias. La repentina marcha de Jobs hizo temer un desplome de la acción de la manzana en los mercados que finalmente no cuajó. En algún medio especializado se han atrevido incluso a aventurar que a Apple le espera un futuro más "aburrido" sin Jobs.

"Preparar el recambio es una de las asignaturas pendientes en la empresa", explica el experto del IESE. "El sustituto no puede ser una fotocopia: aprende del maestro, pero el discípulo tiene que trascenderle", insiste Álvarez de Mon.

En Inditex, la transición ha sido cuidadosamente planeada, un relevo de manual. Queda por ver si Pablo Isla, que ya ha demostrado su capacidad para llevar el día a día del grupo, consigue suplir también ese 'toque genial' de su fundador que tan exitosamente ha dirigido los pasos del imperio de Amancio Ortega.

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