El tercer sector emplea en España a más de medio millón de trabajadores remunerados. Un directivo de una oenegé suele cobrar entre un 30% y un 40% menos que el de una empresa privada. Para la mayoría de puestos se requieren profesionales con experiencia y formación específica.

Trabajar en una oenegé no significa necesariamente hacerlo gratis. Aunque la motivación sigue siendo imprescindible, la profesionalización del sector lo ha convertido en un nicho laboral que, según el Anuario del Tercer Sector de Acción Social en España, ocupa en nuestro país a 529.029 empleados remunerados (sin contar a los voluntarios). Entre ellos, profesionales altamente cualificados y con dilatada experiencia que han encontrado en este tipo de entidades un sueldo más bajo que el de la empresa convencional privada, pero una gratificación emocional mucho más elevada.

Por eso, cada vez que una oenegé publica una vacante para cubrir algún puesto de gestión, se produce un aluvión de candidaturas. Así lo confirma Silvia Moriana, directora de Recursos Humanos de Médicos Sin Fronteras (MSF). Con casi 5.000 trabajadores y 80 millones de euros de presupuesto, en esta oenegé pueden encontrarse casi todos los departamentos que tendría una empresa clásica, como Finanzas o Marketing. Sólo en su sede barcelonesa trabajan unos 200 profesionales que van desde los puestos técnicos hasta los niveles directivos. "Buscamos desde titulados en Económicas o Empresariales hasta personas con experiencia en Compras para el área de Logística", explica Moriana. Y es que, tal y como destaca Laura Saenz, responsable de Recursos Humanos de Intermón Oxfam, muchos candidatos proceden del sector privado porque "no nos diferenciamos de cualquier empresa en el qué hacemos, sino en cómo lo hacemos".

Sin embargo, los procesos de selección de las grandes oenegés son muy rigurosos. "Cada vez hay más exigencias de profesionalización, internas pero también externas ya que tenemos que rendir cuentas a la sociedad", recuerda Saenz. En la mayoría de puestos se requiere experiencia previa y, según Moriana, de MSF, "se da mucha importancia a la motivación y al compromiso de la persona, que aunque vaya a trabajar como asalariado debe tener espíritu de voluntario". Por ejemplo, "que no busquen niveles salariales equiparables a los de la empresa privada". Además, cada vez se valora más tener una formación específica sobre el sector que hace unos años era inexistente.

La situación ha cambiado: por ejemplo, la escuela de negocios Esade imparte desde hace más de 10 años, en colaboración con la Fundación La Caixa, un máster en Dirección y Gestión de Oenegés. El director del programa y ex director de Intermón-Oxfam, Ignasi Carreras, explica que en el sector "hay muy buenos técnicos con excelentes conocimientos, pero el reto actual de las oenegés es estar bien gestionadas y conseguir impacto social, y para eso necesitan buenos directivos con capacidad de liderazgo".

Convertir parados con talento en líderes de proyectos para oenegés es precisamente el objetivo del programa Talento Solidario de la Fundación Botín, que ha financiado la contratación de profesionales para 14 proyectos solidarios diferentes. Se presentaron 4.000 desempleados candidatos que incluían desde directivos en paro hasta ingenieros. "El tercer sector es un nicho laboral a tener en cuenta - destaca Íñigo Saenz de Miera, director de la Fundación Botín-.Quizá como director de una oenegé no se pueda llegar nunca a cobrar 120.000 euros al año, pero se puede hacer una labor magnífica con un gran retorno social".

El sector tampoco es ajeno a la crisis. Desde Intermón Oxfam explican que actualmente "las nuevas contrataciones están congeladas y se está potenciando la movilidad interna". En cuanto a los salarios, la diferencia respecto a la empresa privada clásica no es significativa en los puestos técnicos de base - a veces incluso están mejor retribuidos en una oenegé-pero pueden alcanzar el 40% a la baja en el caso de los puestos directivos.


"Genero valor para muchas personas"

Kepa Segura, de 51 años, es licenciado en Económicas y ha desarrollado la gran mayoría de su carrera - concretamente 27 años-en la multinacional Procter & Gamble, donde llegó a ocupar cargos como la dirección de ventas para España o la dirección general en Portugal. Tras una reestructuración interna dejó la compañía y decidió dar un giro a su carrera. "Quería poner mi experiencia al servicio de proyectos donde lo principal no fuese el dinero", explica. Colaboraba en la comercialización de productos de una empresa social ecuatoriana cuando conoció el proyecto Talento Solidario de la Fundación Botín para contratar profesionales con talento en paro para organizaciones no gubernamentales. Fue seleccionado y entró a trabajar en la Fundación Meridional, donde gracias a su experiencia comercial lidera actualmente un proyecto para crear una plataforma donde las empresas de gran consumo puedan ofrecer descuentos especiales a donantes voluntarios. Un trabajo muy distinto al que ha hecho durante toda su carrera. "El cambio ha sido radical - reconoce-.En una multinacional trabajas para satisfacer los deseos de unos accionistas que están al otro lado del mundo: aquí séque genero valor para muchas personas y la satisfacción personal es mucho mayor".

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