El Govern compensaria la part reduïda del salari del treballador amb la prestació d 'atur. Els empleats afectats per una disminució d 'hores realitzarien cursos formatius especialitzats.

Después de que la crisis económica haya destruido más de un millón y medio de puestos de trabajo, el Gobierno plantea ponerse manos a la obra para cortar la hemorragia de destrucción de empleo. El camino por el que llegar al fin de la sangría del desempleo ya lo señaló el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, quien afirmó hace algunas semanas, que se debería reducir la jornada laboral. Aunque Campa no llegó a mencionar la compensación económica a la empresa y al trabajador. Así que, con algunas variaciones, la fórmula que el Ministerio de Trabajo propone para mantener el empleo es implantar en España el modelo de reducción de jornada alemán, según señala el Ministerio de Trabajo.

La medida consiste en que Trabajo, por un lado, compensaría la disminución del sueldo de los trabajadores con la parte correspondiente de la prestación de desempleo, y, de igual modo, bonificaría la parte de las cotizaciones sociales a la empresa.

Se trata, por tanto, de reducir los gastos a las compañías para que puedan sostener el empleo y, a su vez, de evitar que caiga más el consumo al compensar los salarios.

Con esta nueva fórmula, la empresa que, por ejemplo, haya reducido su producción y necesite ajustar la plantilla por excedente de personal podría esquivar el despido colectivo y proponer a sus trabajadores una reducción de jornada para adecuar la distribución de la plantilla a las necesidades productivas. Además, los trabajadores afectados por la medida deberían asistir a cursos formativos en las horas que tengan libres. No obstante, según Trabajo, estos cursos financiados por los Servicios Públicos de Empleo (SPE) tendrían que ser específicos y estar vinculados al tipo de trabajo que desarrolla el empleado en la empresa.

¿Y el coste?

Por ahora, el Ministerio de Trabajo está estudiando la posibilidad de aplicar esta medida. Y cuando se reabran las negociaciones del diálogo social tripartito -entre el Gobierno, la organización empresarial CEOE y los sindicatos-, Trabajo aportará esta iniciativa para que se debata y se consensúe. Por ahora, ambas confederaciones sindicales, CCOO y UGT, comparten el objetivo y el procedimiento de la medida.

Mientras tanto, los técnicos del Ministerio están analizando iniciativas similares que se llevan a cabo en países miembros de la UE. De hecho, la próxima semana, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, se reunirá con su homólogo austríaco para conocer más sobre las técnicas realizadas en el país.

Pero la insistencia de Corbacho por poner en marcha esta modalidad de reducción de jornada tendrá que hacer frente al escepticismo que presenta la vicepresidenta económica, Elena Salgado, sobre esta fórmula. En el último Ecofin celebrado en Gotemburgo (Suecia), hace algo más de un mes, Salgado afirmó que la medida germana no sólo supone un coste importante, sino que su eficacia es limitada en el tiempo y el efecto quedará eliminado cuando se supriman las ayudas estatales. El Gobierno de Angela Merkel destinó 2.100 millones de euros para reducir la jornada en 2009 a 1,5 millones de trabajadores, lo que equivale a 450.000 empleos a tiempo completo.

Sin embargo, el Ministerio de Trabajo no coincide con Salgado y no considera que esta medida vaya a suponer un sobrecoste para la partida de desempleo, sino todo lo contrario, se ahorrarían costes. "No es lo mismo tener a un desempleado que cobra el cien por cien de la prestación de paro, y que además corta su consumo de forma radical, que mantener a un empleado en su puesto de trabajo y que cobre el 30 ó el 40 por ciento del desempleo".

De hecho, el objetivo de la medida es que los empresarios no acudan en masa a la suspensión temporal de empleo mediante un ERE de suspensión, sino que se refugien más en los ERE de reducción de jornada, que actualmente no están funcionando. Desde enero de 2009, tan sólo 15.000 trabajadores se han adherido a la reducción de jornada, mientras que más de 357.000 están suspendidos de empleo y éstos sí que cobran la totalidad de la prestación de paro.

La razón del fracaso de este tipo de ERE se encuentra en que el Estado tan sólo bonifica la parte reducida de las cotizaciones sociales, que paga el empresario, y no compensa los salarios de los trabajadores. Esto no quiere decir, que en España 15.000 personas hayan aceptado una disminución de horas perdiendo parte de su salario, sino que los sindicatos españoles han conseguido que muchas empresas acepten un ERE de reducción y que a su vez paguen casi todo el salario a los trabajadores aunque trabajen la mitad de horas.

El papel sindical

En el caso alemán, la situación es diferente. No sólo porque la compensación de los salarios -el 67 por ciento del salario reducido- se realiza vía Presupuestos y no con el desempleo, sino porque las fuerzas sindicales se encuentran dentro de las compañías y mantienen una responsabilidad empresarial muy elevada. Por tanto, la aplicación de la medida en nuestro país será más complicada.

Si se modifican los ERE para que el Estado compense el sueldo, las empresas deberán presentar causas objetivas (caída de la producción, pérdidas económicas, etc.) para que Trabajo les autorice el ERE. En cambio, si se realiza como una medida independiente se encargarán los sindicatos y los empresarios de aplicarla en la Negociación Colectiva.

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