La ineptitud, el absentismo laboral, la indisciplina, las ofensas verbales o la embriaguez pueden ser causas de despido laboral. Pero a una empleada del censo de la población belga de Herve la han despedido simplemente por no sonreír lo suficiente.

La ineptitud, el absentismo laboral, la indisciplina, las ofensas verbales o la embriaguez pueden ser causas de despido laboral. Pero a una empleada del censo de la población belga de Herve (en la región Valona) la han despedido simplemente por no sonreír lo suficiente.

Al parecer, la mujer, de 28 años, es tímida y, a pesar de haber hecho algunos cursos de formación para superarlo, no consigue ser lo bastante simpática como para conservar su puesto.

"Lo que le reprochamos no es que haga mal su trabajo sino su actitud. No es lo bastante amable y la gente tiene la sensación de que no se ocupa de sus asuntos. Puede que sea muy subjetivo pero son los comentarios que nos llegan con regularidad", indicaba hace unos días Nicole Roumans, responsable de la política de personal de la comuna, a la cadena de televisión belga RTL.

Ella se ha defendido ante los medios argumentando que en los cuatro años que lleva trabajando en el municipio, primero como asistente social y luego en el censo, nunca le han dicho que sea antipática. Al contrario, asegura que incluso hay gente que le ha traído regalos. "Siempre me he llevado bien con mis compañeros y mis superiores", insiste.

El sindicato al que está afiliada no entiende nada y considera que la situación es "simplemente inaceptable". "Es alucinante. No comprendo que se quiera despedir a alguien porque no esté todo el día riéndose", exclama la sindicalista Gabrielle Sonet, que asegura que se hará lo imposible para que la readmitan.

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