La incertidumbre hace que pocos empleados se atrevan a dar un cambio profesional. En los puestos directivos ha crecido la petición de cláusulas de garantía que compensen el cambio. Los jóvenes son los más atrevidos a la hora de arriesgar su puesto.

Hace poco más de un año era habitual que cualquier profesional, a pesar de tener un trabajo estable, constantemente nuevas ofertas laborales para mejorar sus condiciones salariales o, sencillamente, encontrar un reto que le llenase más. Pero el mercado ha cambiado mucho y, actualmente, los afortunados que han conseguido conservar su empleo a pesar de la crisis ya ni se plantean arriesgarse a cambiar de trabajo.

"La actual situación económica hace que los profesionales con experiencia consolidada en una compañía puedan ser más reacios a un cambio de trabajo por incertidumbre o miedo a no superar el periodo de prueba, perder la estabilidad actual y, en definitiva, afrontar una situación distinta de la conocida hasta ahora - explica Noelia de Lucas, national sales director de la firma de selección Hays-.Prefieren lo malo conocido que lo bueno por conocer". Según Víctor Carulla, socio director de Iberian Executive Search, esta tendencia empezó a detectarse a principios del 2009 y actualmente "la gente está agarrada a su silla como no lo había estado durante años", explica.

Lógicamente, los profesionales más reacios a plantearse ahora un cambio profesional son aquellos que acumulan más años de antigüedad en la compañía y que, por tanto, tendrían derecho a una mayor indemnización en caso de despido. Si su empresa va bien, no se quieren arriesgar a cambiar. Y si su empresa va mal, en muchos casos prefieren esperar para, llegado el caso, poder disfrutar de su correspondiente indemnización.

Según Víctor Carulla, "el miedo a cambiar de trabajo y que luego te despidan se da en todos los niveles, incluidos los altos directivos, que probablemente ya han tenido que reestructurar sus propios equipos en su empresa actual y precisamente por eso son más conscientes de cómo está la situación".

Ala hora de decidirse, las condiciones económicas desarrollan un papel trascendental. "Un candidato que en su empresa actual gane 50.000 euros anuales, en la coyuntura actual no se arriesgará a cambiar de empleo por 52.000 - ejemplifica

Carulla-.Sabe que el mero hecho de cambiar de empresa ya supone un riesgo, y si esto ocurre en un contexto de crisis el miedo se multiplica".

Por eso, además de la mejora salarial, la empresa puede ofrecer algún tipo de incentivo extra. Es el caso de las cláusulas de garantía que garantizan al candidato que, si acepta el nuevo empleo yes despedido durante los primeros años, se le indemnizaría con una o dos anualidades extras de salario, a pesar de no tener antigüedad en la compañía. Este tipo de cláusulas suelen estar reservadas a puestos directivos de primera y segunda línea, pero, según Iberian Executive Search, en los últimos meses su aplicación ha aumentado "porque, en determinados perfiles, si no ofreces algo así no encuentras candidatos dispuestos a arriesgarse".

El grado de temor al cambio profesional depende mucho del sector. "En los que funcionan bien, como el farmacéutico, no hay vértigo al cambio profesional", explica Jordi Tovar, director de selección y headhunting de IOR Consulting. También influye la personalidad del candidato: "Hay personas que confían mucho en sí mismas y se arriesgan porque creen que el mercado sabrá valorarles, aunque este no es el perfil más común", reconoce Tovar.

La situación personal del candidato influye mucho en su nivel de asunción de riesgos. Así, los candidatos jóvenes y sin cargas familiares son los que menos temen el cambio profesional. "Las nuevas generaciones tienen asumido el concepto de seguridad laboral de forma diferente - argumenta Tovar-.Además, no es igual el riesgo que puede asumir un profesional de 27 años, con idiomas y buena proyección de futuro, que una persona de 52 que lleva treinta en la misma empresa y sabe que, si pierde el empleo, va a tener problemas para recolocarse".

La situación laboral de la pareja también influye, ya que ahora no son pocos los candidatos que trucan sus expectativas de cambio porque su sueldo ha pasado a ser la única fuente de ingresos del hogar. "Hay oportunidades que no puedes dejar escapar - defiende Noelia de Lucas, de Hays-.Por ejemplo, si uno de los miembros de la pareja está en situación de desempleo, puede ser un buen momento para que ambos se planteen un cambio de ciudad o incluso de país. Cada proceso de selección es un mundo y cada uno conoce bien su propia situación personal y familiar".


Ideas para amortiguar el riesgo

Ante la actual coyuntura económica, los candidatos analizan con mucho más detalle no sólo el proyecto que les ofrecen sino tambiénla situación de la firma que pretende contratarles. Jordi Tovar, director de selección y headhunting de IOR, reconoce que ahora es habitual que, en las entrevistas de empleo, los candidatos pregunten por el balance financiero de la empresa, "aunque no les preocupan tanto sus datos actuales como los proyectos que tiene la compañía para salir de la crisis". Noelia de Lucas, national sales director de la firma de selección Hays, recuerda a los más indecisos que "el candidato puede amortiguar el riesgo del cambio asesorándose sobre de la situación económica de la empresa, hablando con profesionales que trabajen dentro o que conozcan de cerca el funcionamiento de la empresa, así como negociar la supresión del periodo de prueba en el contrato o, en posiciones ejecutivas o direcciones funcionales, incluso plantear una cláusula de blindaje".

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