Los presidentes ejecutivos de las mayores empresas de Estados Unidos quieren asegurarse que siguen siendo los mejor pagados de todo el mundo.

Steve Jobs, presidente ejecutivo de Apple Computer, cobró como sueldo el año pasado un dólar. Y unas 'compensaciones directas ' por su trabajo de 90 millones de dólares, casi 17.000 millones de pesetas al cambio actual. Los presidentes ejecutivos de las mayores empresas de Estados Unidos quieren asegurarse que siguen siendo los mejor pagados de todo el mundo. Son los CEO (chief executive officer) de los organigramas. Los pagos a máximos ejecutivos de las principales empresas de Estados Unidos han superado en el año 2000 una media de 10,9 millones de dólares (más de 2.000 millones de pesetas), según la consultora Pearl Meyer & Partners.

Estos son los primeros datos obtenidos a partir del análisis de cincuenta grandes empresas, y suponen un aumento de las compensaciones ecónomicas de los CEO en su conjunto del 16% con relación a 1999. 'Y los resultados de las compensaciones de las doscientas empresas más grandes de Estados Unidos, que no podremos hacer hasta que se hayan presentado todas las memorias de las compañías, creo que no variará mucho la cifra de crecimiento ', comenta a este diario David Swinford, managing director de Peral Meyer & Partners desde Nueva York. Juntas tormentosas

Sindicatos e inversores institucionales están intentando frenar el crecimiento de las compensaciones que cobran los máximos ejecutivos. En el mismo año, los inversores han visto cómo al cierre del ejercicio las carteras habían perdido un 12% . Y los salarios de los trabajadores que no se ven afectados por las reducciones de miles de puestos de trabajo han subido un 4%. Las juntas generales de accionistas de empresas como Walt Disney, Coca-Cola, General Electric, Goldman Sachs o Philip Morris, que se están celebrando estos días, son el escenario de debate. La junta anual de Walt Disney es un clásico. Michael Eisner, CEO del grupo, cobró el año pasado un salario de un millón de dólares. Y un plus de 11,5 millones de dólares. En la junta se propuso un rendimiento de las acciones que no superaba el 5%. Y unas semanas después, a finales de marzo, Eisner anunció el recorte de 4.000 empleos, un 3% de la plantilla. Las cifras más llamativas de Disney están, sin embargo, en las opciones de compra de acciones como compensación a Eisner. En 1996, Disney le concedió 24 millones de opciones de compra de acciones a ejecutar a lo largo de diez años. Hasta ahora ha obtenido unas ganancias de 60 millones de dólares por 3 millones de opciones ejecutadas.

El descenso de las bolsas no ha sido un freno al aumento de las remuneraciones a presidentes ejecutivos, que se supone están ligadas a los resultados de la empresa. A principios de los años noventa los inversores estadounidenses pusieron fin a los cobros en metálico y forzaron a que sus presidentes recibieran parte de sus compensaciones en opciones de compra. Este sistema da derecho a comprar acciones de la empresa a un precio establecido y en un periodo de tiempo prefijado. Fue creado como un incentivo, de modo que si las acciones suben, el presidente ejecutivo puede comprar las acciones al precio fijado y venderlas al precio de mercado más elevado. Si los precios bajan, como está ocurriendo ahora, las opciones de compra no sirven para nada. Las acciones de Apple Computer han pasado de un máximo de 75 dólares a situarse algo por encima de los veinte dólares.

Algunos CEO lo están compensando con pluses especiales y con mayores dotaciones de opciones o cambiando el precio establecido previamente en el contrato.

Según la consultora Pearl Meyer & Partners, en los presidentes ejecutivos las opciones de compra suponen de media el 60% de las compensaciones económicas. 'Este porcentaje tenderá a reducirse en los próximos años, y las remuneraciones se relacionarán con compensaciones a largo plazo, que suelen ser de tres años, condicionadas al cumplimiento de los objetivos preestablecidos ', comenta David Swinford.

Otro presidente ejecutivo bajo el punto de mira de sindicatos e inversores es Douglas Daft, que en el año 2000 ha visto compensado su trabajo con 92 millones de dólares. El sindicato Teamsters Union ha propuesto a los accionistas de Coca-Cola que impidan que los ejecutivos puedan ejecutar opciones de compra si no ha pasaso al menos un año desde el último anuncio de una reducción importante de puestos de trabajo.

Roger Enrico, presidente ejecutivo de su máximo competidor, Pepsico, anunció a principios de año una reducción de su salario de 900.000 dólares a un dólar. La diferencia era para financiar becas de estudios para los hijos de empleados. Por otro lado, Roger Enrico ha visto compensado su trabajo en el ejercicio pasado con 4,2 millones de dólares de remuneración, además de 4 millones de dólares en concepto de plus y 200.744 dólares por otras compensaciones. Un resultado que triplica la remuneración del año anterior. Tiene 56 años y este es su último año como presidente del grupo. Para el futuro tiene otros planes.

Un 60% de las remuneraciones de los presidentes ejecutivos es mediante opciones de compra de acciones Las remuneraciones de los máximos ejecutivos aumentaron en el año 2000 una media del 16%.

Un empleo con mucha rotación

Los presidentes ejecutivos justifican que la gestión de las grandes empresas es cada vez más compleja y que el riesgo de despido es cada vez más elevado. 'Un presidente que presenta malos resultados durante tres años consecutivos ya puede empezar a vaciar los cajones de su despacho ', comenta David Swinford, managing director de Pearl Meyer & Partners. 'Y malos resultados -añade- no significa que la empresa no gane dinero, sino que el ritmo de crecimiento es menor. Reciben mucha presión por parte de los inversores institucionales '.

Entre las doscientas primeras empresas de Estados Unidos un total de 41 cambiaron de presidente ejecutivo en el transcurso del año 2000. La mitad de las bajas fue voluntaria. El año anterior la cifra de presidentes ejecutivos reemplazados fue de 23, según Pearl Meyer & Partners.

Los CEO de las doscientas primeras empresas del ranking de Fortune permanecen una media de diez años como presidente ejecutivos. Llegan a los cincuenta años y se retiran a los sesenta, comenta David Swinford.

Y la otra cara de la moneda es la necesidad que tienen las grandes empresas de retener a sus directivos con incentivos para que no deserten a otras compañías.

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