La digitalización de las empresas está planteando nuevos problemas que afectan a las comunicaciones de los empleados: la posibilidad de que el empresario pueda abrir el email de un empleado, su capacidad para acceder al ordenador de un trabajador y a sus

La digitalización de las empresas está planteando nuevos problemas que afectan a las comunicaciones de los empleados. Los principales se centran en cuatro áreas: la posibilidad de que el empresario pueda abrir el email de un empleado, su capacidad para acceder al ordenador de un trabajador y a sus archivos, la potestad para controlar el uso que los empleados hacen de Internet y la capacidad de los representantes sindicales para utilizar el email para sus comunicaciones.

Salvador del Rey, catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad Pompeu Fabra y consejero de Cuatrecasas, explica que 'éstos son los principales problemas que se derivan de la informatización de la empresa y del aumento exponencial de la comunicación entre los trabajadores '. Del Rey, que analizó estos problemas en los encuentros E-labor, organizados por Cuatrecasas.com, destaca la revolución de las comunicaciones telemáticas. En su opinión, 'el teléfono era un instrumento de trabajo para poca gente. Pero ahora el PC, el hardware y el software lo son de todo el mundo. Se ha producido un auténtico salto cualitativo '.

Del Rey añade que 'el problema realmente grave es el tiempo que se puede emplear leyendo emails en una oficina '. El catedrático cita unos datos muy indicativos: en Estados Unidos, cada trabajador recibe treinta emails al día, y emplea dos horas en leerlos, redirigirlos y contestarlos.

Para 2002, sería necesario dedicar cuatro horas.

En cuanto al primer problema citado la posibilidad de que el empresario pueda acceder al email del empleado, Del Rey dice que 'hay sentencias de Tribunales Superiores de Justicia que dicen que, en principio, el empresario tiene acceso al email de los empleados '.

Dado que el correo electrónico es propiedad de la empresa, el empresario podría acceder a él. Pero Del Rey aclara que 'la empresa debe tener un interés empresarial mínimo para revisar el email '. En cualquier caso, Del Rey recomienda que 'la empresa tenga códigos de conducta que incluyan una advertencia concreta de que el email es un instrumento de la compañía que sólo se puede usar para temas profesionales '.

En cuanto al acceso al ordenador del empleado, Salvador del Rey explica que puede ser aplicable lo dispuesto en el Estatuto de los Trabajadores sobre el registro de taquillas.

El titular de la empresa puede realizarlo, siempre que mantenga unas garantías y esté presente un representante sindical. Podría ser aplicable, según Del Rey, al acceso al ordenador del empleado.

El tercer grupo de problemas es el control por la empresa del uso de Internet. La duda es si el empresario puede o no controlar la navegación por la red y los web visitados por un empleado. Del Rey señala que 'el uso para fines personales podría ser sancionado ', aunque cree que 'la empresa debería advertir que el uso de Internet debe tener fines laborales. Sin una advertencia previa por el empresario, podría crearse una expectativa de privacidad entre los empleados '. Es decir, los trabajadores podrían argumentar que nadie les avisó de que no podían usar Internet para fines personales.

La conclusión es que es conveniente que el empresario advierta a sus empleados de que la utilización del correo electrónico y de la red debe tener fines profesionales y no personales. De esta forma, aunque no exista una regulación clara, el empresario podría tener acceso al email y controlar el uso de Internet, siempre que argumente un interés mínimo y respete unas garantías en relación con la dignidad del empleado.

Por último, se plantea si los sindicatos pueden usar el correo electrónico para sus comunicaciones. Salvador del Rey recuerda que ha habido dos sentencias sobre el tema.

Por una parte, hay una del Tribunal Supremo de octubre de 1995. Un sindicato de IBM le pidió que le diera acceso al email para fines de comunicación y un sitio en su web. Del Rey explica que 'el Supremo no reconoció este derecho sindical, argumentando que no estaba previsto en la normativa actual '.

Por otra parte, la Audiencia Nacional se pronunció en febrero sobre un conflicto entre BBVA y su sindicato. Este usaba desde 1999 el email para sus comunicaciones, pero el banco puso un filtro a su uso porque colapsó el sistema informático. Según Del Rey, 'la Audiencia dice que la empresa tiene derecho a pedirle al sindicato que haga una utilización inocua del email ', pero, en su opinión, 'no reconoce el derecho del sindicato, sino que confirma que ese derecho sigue vigente, pero con unos límites '. Por ello, Del Rey cree que 'el verdadero problema sobre si los sindicatos tienen o no derecho al uso del email sólo ha sido abordado por el Supremo en 1995 '. Y, además, sin que se aclarara.

Regulación

Todas estas dudas derivadas de la digitalización deberán ser resueltas en los próximos meses. Del Rey cree que 'muchos aspectos se basan en la regulación interna de la propia compañía y también deberán preverse en la negociación colectiva '. Además, 'una vez que el legislador vaya viendo la evolución de los códigos y de la jurisprudencia, deberá decidir si es necesario establecer alguna regulación o hacer un cambio legal '. En su opinión, 'la empresa debe plantarse si debe poner límites al uso del email '.

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