Uno de los principales retos del siglo XXI es realizar un diagnóstico sobre la situación laboral de las mujeres. Así se expresó Joana Agudo, del sindicato CCOO de Cataluña en el marco de Las culturas del trabajo, uno de los diálogos del Fórum 2004.

A juicio de Joana Agudo, miembro del sindicato CCOO de Cataluña en el marco de Las culturas del trabajo, mejorar las condiciones laborales de las mujeres "es mucho más que mejorar la vida del cincuenta por ciento de la sociedad; por eso hay que elaborar una ética de la responsabilidad que quede como legado para las generaciones futuras".

La situación de la mujer en el mercado laboral y sus consecuencias es un tema que siempre está sobre la mesa pero que ahora cobra especial actualidad con la denuncia interpuesta por las trabajadoras de Wall-Mart, que denuncian a la cadena de almacenes norteamericana por discriminación sexual.

Durante un seminario del Fórum en el que se abordó la feminización del empleo, se puso de relieve que el mercado laboral está pensado para los hombres "porque fue elaborado en un momento en el que la incorporación de la mujer al trabajo aún no se había generalizado y se estableció un patrón a partir de un hombre que trabaja a tiempo completo, cabeza de familia y sin responsabilidades domésticas". Béatrice Hertogs, miembro de la Federación Sindical del Transporte en Bélgica, aseguró que la flexibilidad en el empleo "no promueve necesariamente la igualdad entre hombres y mujeres".

En ese sentido, Cecilia Castaño, catedrática de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, explicó que se ofrecen "empleos flexibles" a las mujeres que aceptan ganar menos dinero. Castaño apuntó que, desde 1980, el empleo femenino crece más que el masculino. Una de las consecuencias perversas de la feminización del empleo es que las peores condiciones del empleo femenino se generalizan. Así, aunque se están recortando las diferencias salariales entre hombres y mujeres, esto no ocurre porque las mujeres ganen más dinero, sino porque los salarios masculinos se reducen.

El acceso de las mujeres al mercado laboral implica, además, la dificultad de conciliar la vida familiar y laboral. Por este motivo, cada vez se retarda más la maternidad y a menudo se renuncia a la promoción en el trabajo.

No obstante, el efecto más preocupante de la feminización del empleo es la violencia contra las mujeres. "La violencia de género está sin duda vinculada al mayor poder que el trabajo otorga a las mujeres", sentenció Castaño.

Subscriu-te gratuïtament als nostres butlletins

Rep notícies i idees en Recursos Humans.
Subscripció

Utilitzem cookies per oferir a les nostres visites una millor experiència de navegació pel nostre web.
Si continues navegant, considerem que acceptes la seva utilització.