Bélgica es el cuarto país europeo en el que se materializa el debate del alargamiento de la jornada laboral sin compensación salarial, tras Alemania, Francia y Holanda. La planta de Siemens, cerca de Amberes, ha pactado trabajar una hora más.

El debate del alargamiento de la jornada laboral sin compensación salarial ha llegado también a Bélgica. Se trata del cuarto país europeo en el que alguna empresa introduce modificaciones en el tiempo de trabajo a cambio de no deslocalizar y asegurar el empleo. Alemania, Holanda y Francia han sido pioneros en este planteamiento durante los últimos meses y ahora le ha tocado el turno a Bélgica, donde se empezó a discutir en una fábrica siderúrgica de la región de Lieja, aunque todavía no hay resultados concretos en la negociación. Estas propuestas para trabajar más tiempo estarán en el centro de la negociación que Gobierno, patronal y sindicatos iniciarán este mes para perfilar el convenio colectivo de los próximos dos años. En Bélgica, la duración máxima de la jornada es de 38 horas semanales, aunque jornadas menores pueden ser negociadas por las empresas.

Pero la noticia saltó cuando anteayer los 850 empleados de la planta del grupo tecnológico alemán Siemens cerca de Amberes, en el norte de Bélgica, aceptaron finalmente un acuerdo para trabajar una hora más semanal (de 37 a 38) sin compensación salarial pero que les garantiza conservar su empleo. Después de varios meses de negociaciones, un 87% de los trabajadores aprobaron un conjunto de medidas propuesto por la dirección para reforzar la competitividad de la fábrica, especializada en investigación y desarrollo, indicó una portavoz de la empresa al diario francófono La Dernière Heure. El acuerdo, con una validez de dos años, prevé trabajar una hora suplementaria a cambio de una garantía de empleo, según la portavoz.

“Ahora hay muchas probabilidades de mantener la investigación en Bélgica”, dijo, subrayando que “los ingenieros belgas deben ser competitivos en relación con los de otros países de Europa”. De no haberse logrado el acuerdo para aumentar la semana laboral sin compensación económica, algunos servicios de la planta de Herentals “quizá se hubieran trasladado a otros países de Europa”, indicó.

En Siemens, ya es la tercera fábrica cuyos trabajadores aceptan un cambio de esta índole. El grupo alemán fue pionero en este tipo de pactos con sindicatos y sentó un precedente que luego ha sido seguido por otras empresas. Así, ante la amenaza de trasladar parte de la producción a Hungría, los 4.000 trabajadores de las fábricas de Bocholt y Lintfort (oeste de Alemania), que producen teléfonos móviles, aceptaron pasar de las 35 a las 40 horas semanales, sin aumento salarial y con renuncia a las pagas de Navidad y verano, a cambio de la posibilidad de obtener primas de producción.

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