Malgrat que la gestió del capital intel·lectual deixa encara molt a desitjar a les empreses espanyoles, moltes s 'estan adonant que uns actius del coneixement ben administrats es transformen en aportacions molt positives al compte de resultats.

¿Se ha parado a pensar cuál es el valor real que justifica el precio que pagó por el coche que utiliza a diario? Si suma el coste de las piezas que componen su vehículo, las que pueden ser vistas y tocadas, apenas representan el 30% de la fisonomía y el valor del producto. El 70% restante ha sido aportado por un capital intelectual que, en la práctica, es el factor que más las engorda o debilita una cuenta de resultados.

José María Viedma Martí, socio director de Intellectual Capital Management System (ICM), asegura que los denominados 'activos del conocimiento ' constituyen actualmente la atmósfera imprescindible para que las empresas puedan respirar y, por tanto, sobrevivir. 'En un mundo en el que los productos envejecen rápidamente y los procesos de fabricación son cada vez más sencillos, la gestión del capital intelectual se ha convertido en una herramienta imprescindible '.

Viedma ha expuesto en la Facultad de Económicas y Empresariales de la Universidad de Zaragoza la importancia del balanced scorecard, una herramienta que sirve para medir la aportación del factor humano y ayuda a gestionar el capital intelectual en las empresas.

En concreto, esta herramienta analítica maneja cuatro elementos o perspectivas diferentes de la gestión: proceso de crecimiento y formación, procesos internos, selección de clientes y resultados financieros. La combinación de estos cuatro elementos debe proporcionar una imagen equilibrada del resultado actual y futuro de la empresa; cualquier desequilibrio en uno de estos ámbitos influye sobre el conjunto y refleja una deficiente gestión del capital intelectual de la empresa.

'Aunque la gestión del capital intelectual todavía deja mucho que desear en las empresas españolas, muchas de éstas se están dando cuenta de que unos activos del conocimiento bien administrados se transforman en aportaciones reales muy positivas a la cuenta de resultados ', subraya Viedma.

Para el director de ICM, 'los recelos de un buen número de empresas respecto al capital intelectual arrancan del estallido de la burbuja tecnológica, porque entonces se sobrevaloró la importancia de los intangibles. La equivocación fue pretender en oro lo que, en algunos casos, era simplemente humo. Luego otros se pasaron al extremo contrario, que fue no conceder ningún valor a lo que no pudiera percibirse con los sentidos '. Actualmente, señaló, de las 5.000 primeras empresas del mundo incluidas en la lista de Fortune, el 50% miden y gestionan todos los recursos de su capital intelectual.

El fracaso de la rutina

José María Viedma subraya que 'las nuevas tecnologías de la información han hecho que el mundo sea más pequeño y los productos más cercanos. Por ello, las empresas están obligadas a lanzar artículos que les diferencien en el mercado para suscitar la atención de los consumidores ', explica este experto. 'En la práctica, la gestión de la rutina se ha convertido en uno de los métodos más seguros para cerrar fábricas '.

El director de ICM asegura que 'la gestión del capital intelectual parte de unos buenos equipos directivos, capaces de diseñar una buena estrategia y de aplicarla. En la práctica, el balanced scorecard es una herramienta para convertir los conocimientos en dinero. Y cada vez son más las empresas que lo están percibiendo y obran en consecuencia '.

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