La experiencia demuestra que los trabajadores prefieren la estabilidad. Hace 10 años se decía que los trabajadores saltarían de un trabajo a otro; luego, se asentarían en varias profesiones. Ya no se pagaría por el tiempo, sino por las habilidades.

La experiencia demuestra que los trabajadores prefieren la estabilidad Hace unos 10 años, Charles Handy publicó The Empty Raincoat: Making Sense of the Future (El impermeable vacío: buscando sentido al futuro). Era uno de esos libros que tenías que fingir que habías leído si pretendías introducirte en la clase media.

Como mínimo, había que saber que un donut no era algo que se freía en aceite, cubierto de azúcar y que, con gran probabilidad, inducía a la obesidad. El donut era la clave del futuro -lo que causaba pavor y, a la vez, resultaba excitante-. Según Handy, en el futuro, ya no habría empleos que durasen toda la vida; de hecho, no habría muchos trabajos -al menos, no toda la variedad que conocemos ahora-. Las grandes empresas ya no serían las principales fuentes de empleo. Esto significaba que no podríamos esperar a recibir una pensión de jubilación. Pero eso daba igual, ya que la alternativa tenía mejor pinta: saltaríamos de un trabajo a otro, como locos; luego, nos asentaríamos en varias profesiones, haciendo un poco de esto y otro poco de aquello. Ya no nos pagarían por nuestro tiempo, sino por nuestras habilidades y nuestros productos. Handy lo comparó con un donut.

Esta metáfora siempre me ha parecido un poco rara, ya que el donut no tienen nada en medio. El donut de Handy estaba hecho al revés: en el centro, se situaba una actividad principal que te permitiría ganar el dinero suficiente para salir adelante. Luego, habría otras actividades periféricas: un poco de trabajo voluntario para sentirse bien con uno mismo y, luego, algo más complicado para hacer trabajar al cerebro, pero nada que fuera a llenarte los bolsillos...

Todo esto resultaría mucho más satisfactorio que trabajar para una única empresa y desempeñar un único trabajo. Cuando The Empty Raincoat vio la luz, yo era la típica esclava del dinero de treinta y tantos. No cuestionaba lo que decía Handy, el único gran gurú empresarial de Gran Bretaña, ya que estaba bastante segura de que seguiría el modelo del donut en breve. En aquel entonces, muchas conocidos perdían sus empleos a causa de la gran ola de la reestructuración y la reducción de costes y, por necesidad, se veían obligados a desempeñar varias profesiones. Todos se autodenominaban "consultores" y hacían un poco de todo. Así, y de forma involuntaria, se convirtieron en pioneros de muchos campos y el resto de la humanidad, en breve, seguiríamos su camino.

Diez años después, sigo trabajando para la misma gran empresa y haciendo exactamente lo mismo que antes. Al contrario de lo que promulgaba Handy en su modelo de trabajo, he mantenido una relación monógama, estable y feliz con mi compañía, a la antigua usanza. He trabajado para ella durante 19 años -y los que quedan-. Hay que reconocer que, con una muestra poblacional integrada por una sola persona, no puedo ofrecer una prueba sólida y concluyente de que The Empty Raincoat no ha conseguido hacer que el futuro tenga más sentido. De hecho, a mis amigos y coetáneos les pasa lo mismo que a mí. En un reciente artículo de la revista Prospect, Steven Overell llegó a la conclusión de que Handy estaba equivocado al prever el fin del tradicional modelo de trabajo. El trabajo a tiempo completo es, más que nunca, el eje de la vida laboral.

Más del 80% de los trabajadores de Reino Unido poseen un trabajo fijo y el porcentaje de personas que poseen trabajos temporales es inferior al de finales de los años 90. Volviendo a mi caso, la razón por la que no he cambiado mi trabajo es porque no me he atrevido. Cuando pienso en lo que implica, o veo a los que lo han hecho, el modelo del donut sigue sin atraerme en absoluto. Las personas que conozco que perdieron su trabajo a medidados de los 90, bien trabajan para otra compañía... bien se han dado a la bebida. La inseguridad no es buena. Llego a la conclusión de que para eso sólo valen unos pocos.

A la futura población activa tampoco le gustaría dedicarse a varias cosas a la vez. Deloitte y el grupo de investigación estratégica Institute for the Future recientemente realizó una encuesta entre jóvenes de entre 14 y 21 años y la mayoría dijo que prefería moverse dentro de una misma compañía que saltar de un trabajo a otro en el amplio mercado laboral. Lo que quieren son empleos estables y medianamente placenteros... y que les ocupe el tiempo suficiente como para hacer otras cosas.

Subscriu-te gratuïtament als nostres butlletins

Rep notícies i idees en Recursos Humans.
Subscripció

Utilitzem cookies per oferir a les nostres visites una millor experiència de navegació pel nostre web.
Si continues navegant, considerem que acceptes la seva utilització.