¡Que se marchen los funcionarios a su casa! Pero, eso sí, a cumplir con parte de su jornada laboral. Éste es el último proyecto del Ministerio de Administraciones Públicas: Teletrabajo: Una vida laboral y personal mejor.

¡Que se marchen los funcionarios a su casa! Pero, eso sí, a cumplir con parte de su jornada laboral. Éste es el último proyecto del Ministerio de Administraciones Públicas (MAPA), dirigido por Jordi Sevilla, que ayer presentó las primeras conclusiones del proyecto piloto Teletrabajo: Una vida laboral y personal mejor.

Dentro de la estrategia del Plan Concilia, los responsables de este Ministerio se han propuesto que los trabajadores de la mayor empresa española –la Administración Pública– cuenten con unas condiciones laborales más favorables para combinar la vida profesional y personal, pudiendo desarrollar parte de su trabajo en su propio domicilio, con flexibilidad de horarios.

De momento, treinta funcionarios se han sometido voluntariamente al experimento. El Ministerio ha distribuido entre los trabajadores dieciséis ordenadores portátiles (sólo a quien no tenía un equipo informático ya en su casa) y ha sufragado una línea ADSL a todos ellos. La conclusión es unánime: “una experiencia muy satisfactoria”, como ha manifestado la subsecretaria de Administraciones Públicas, María Dolores Carrión. Sin embargo, una pregunta queda en el aire: ¿funcionaría este sistema aplicado al medio millón de funcionarios que dependen del gabinete de Sevilla?

Las grandes empresas hace tiempo que dieron con la respuesta: no, al menos por el momento. “En las grandes corporaciones se hacía muy difícil controlar a los teletrabajadores. La solución pasó por encontrar un intermediario, los telecentros, que no son más que expertos que se encargan de gestionar a los empleados que realizan parte de su trabajo desde casa, con lo que la empresa realiza sólo un contacto”, señala Fernando Sánchez Laulhé, presidente de la Asociación Española de Teletrabajo (AET).

El principal ejemplo de funcionarios que trabajan desde su casa es el de la Administración Norteamericana, si bien, los fines que persigue son bien distintos a los de la Administración Pública española. “Tras los atentados del 11-s, se estableció todo un sistema de emergencia para que cualquier gestión administrativa se pueda hacer desde casa o cualquier otro lugar”, apunta Antonio Padilla, profesor universitario y consultor empresarial. En California, hay iniciativas incluso más curiosas. Como medida para reducir los niveles de contaminación, se ha solicitado, en ocasiones, a una parte de los funcionarios que no se desplace en coche hasta los centros oficiales. A través de una plataforma electrónica, como la desarrollada por el MAPA, se coordinan algunas funciones administrativas on line.

La Unión Europea calcula que más del 13% de los empleados comunitarios son teletrabrajadores, o, mejor dicho, trabajadores electrónicos –según la denominación oficial de Bruselas–. Y hay de todo: empleados de empresas que trabajan desde casa, profesionales sin una oficina fija y autónomos que han instalado sus despachos en alguna de las habitaciones de sus casas.

Países latinos

Más allá de consideraciones técnicas, de aumentos de productividad y de la conciliación de la vida personal y profesional, hay un inconveniente en los países latinos que hace difícil, según los expertos, que esta fórmula funcione: el carácter de los ciudadanos de Europa del Sur. “Somos mucho más comunicativos, disfrutamos del contacto social”, apunta Sánchez Lauhlhé.

Frente a las empresas privadas, que buscan en los trabajadores electrónicos un aumento de productividad y una disminución de costes, el gabinete de Sevilla “busca motivar a los empleados públicos, más que un mayor rendimiento o una reducción de costes”. Lo que sí ha copiado el Departamento de Jordi Sevilla del sector privado ha sido el control del trabajo por objetivos, en lugar de por horas trabajadas delante del ordenador.

Sin embargo, hay sectores del cuerpo de funcionarios que tendrán que estar aún en su lugar de trabajo toda la semana. “Es evidente que el personal de ventanilla, los policías o los bomberos no se podrán acoger a esta medida”, apunta Carrión, quien durante la presentación se mostró entusiasmada con el proyecto: “aquí estamos explorando como en su momento se exploraría con el teléfono móvil, con el teléfono fijo o con el telégrafo”.

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