Importat dels EUA, Grup Santander i Telefónica lideren a Espanya la moda de concentrar la plantilla en complexos convertits en miniciutats. Una tendència vista amb recel pels sindicats perquè suposa, asseguren, prolongar la jornada laboral.

Importado de EEUU, Grupo Santander y Telefónica lideran en España la moda de concentrar la plantilla en complejos convertidos en miniciudades, donde se puede ir al gimnasio, dejar al niño en la guardería, hacer la compra o incluso lavar el coche. Una tendencia vista con recelo por los sindicatos porque supone, aseguran, prolongar la jornada laboral. Los empleados dicen sentirse «encerrados».

La excusa para ausentarse unos minutos de la oficina para hacer algún recado como renovar el DNI, ir al dentista o recoger la ropa de la tintorería se ha acabado. Al menos, para los 5.400 afortunados que trabajan desde hace dos años en la Ciudad Financiera del Santander y, previsiblemente, para los 14.000 empleados de Telefónica, que en los próximos meses se desplazarán a la nueva sede corporativa.

Primero el banco que preside Emilio Botín y, ahora, la operadora que dirige César Alierta. Importado de EEUU, y con el fin de ahorrar costes, ambas empresas se han apuntado a la moda de concentrar la actividad de la compañía en complejos convertidos en miniciudades ubicadas en la periferia de las grandes urbes, donde se puede ir al gimnasio, hacer la compra e incluso lavar el coche. Servicios que teóricamente buscan hacer más llevadera la jornada laboral del trabajador, pero que en la práctica no termina de convencer a todo el personal.

La visión de la empresa es hacer más «cómoda» la vida a los empleados, afirma José Luis Gómez Alciturri, director general adjunto y responsable de Recursos Humanos de Grupo Santander, para que «cuando estén trabajando», continúa, «produzcan y no tengan que pensar en otras cosas. La mayor equivocación es entender el trabajo como un acto de presencia».

Pero la percepción de parte de las plantillas de ambas compañías ante esta atención no es tan positiva y se quejan de que, al final, tanto servicio se traduce en una prolongación de la jornada laboral. «La ley de Conciliación choca con este modelo. La empresa te lo vende para compaginar vida laboral y familiar, pero realmente precariza porque estás más tiempo en la oficina», dice Francisco Catalán, representante de la Confederación General del Trabajo (CGT) en Telefónica. Ante el inminente traslado del personal de la operadora a la nueva sede, situada a las afueras de la capital, Catalán teme que «la jornada laboral se dispare». Por su parte, los trabajadores del Santander, que ya cuentan con dos años de experiencia, dicen que se sienten «encerrados en jaulas de oro», en palabras de Agustín Nieto, representante de UGT del banco. «Si quieres trabajar mucho, la entidad te lo facilita», dice con sorna otro empleado.

La Ciudad Financiera de Botín, situada a 27 kilómetros del centro de la capital, ocupa una superficie de 2.321.000 metros cuadrados, de los que 139.024 están destinados a oficinas y casi 81.000 a servicios complementarios. Zonas ajardinadas, campo de golf de 18 hoyos, 4.500 plazas de garaje... Una obra «faraónica» de la que Botín se siente orgulloso, dicen, sabedor de que la imagen corporativa del banco -práctica ahora muy de moda- se refuerza.

Para compensar a los empleados por el desplazamiento hasta la Ciudad Financiera, Botín ha dispuesto una miniurbe donde se puede encontrar desde un hotel para el centro de formación, hasta una gestoría, pasando por un supermercado con tintorería, arreglos, revelado de fotos, parafarmacia y zapatero, incluidos. Transporte, guardería, instalaciones deportivas y un servicio médico con atención odontológica y oftalmológica, que no falten. Además de todos estos servicios -algunos peleados por los sindicatos y otros ofrecidos por propia iniciativa del banco-, los representantes de los trabajadores han conseguido una compensación económicamente de 2.500 euros anuales.

Según datos del banco, el 80% de los empleados se siente «satisfecho» por estos complementos. Algunos de estos, han sobrepasado las previsiones de demanda de la entidad. Es el caso del desplazamiento.La entidad ha tenido que reajustar a la baja el operativo de rutas que ha puesto a disposición de la plantilla en distintos puntos de la capital, ante el éxito del servicio de renting de coche. En total 400 personas se han beneficiado ya del programa de subvención de un automóvil a cambio de llevar publicidad del banco insertada en la carrocería. Por el momento, no se va a ampliar el cupo. Lo que también está casi al completo es la guardería con 355 niños -capacidad máxima de 400-.

No todos los que trabajan en este macro complejo se benefician de estos servicios. Es el caso de las 2.000 personas que pertenecen a las subcontratas de la Ciudad Financiera como la de restauración, limpieza, seguridad o informática. Una cifra que, según denuncia UGT, será cada vez mayor por la estrategia del banco, dice, de externalizar departamentos.

El agravio comparativo es más sangrante para el resto de los 15.000 empleados del Santander que no trabajan en la Ciudad Financiera. Ni siquiera los trabajadores de las sucursales de Madrid tienen derecho a disfrutar de estas ventajas. «No es descartable que se vayan haciendo otras cosas en sucursales, pero no es prioritario», señala el responsable de Recursos Humanos de Grupo Santander, quien justifica estos beneficios para aquellos que se tienen que desplazar.

Los empleados de Telefónica han observado con atención el traslado del Santander. Después de dos años de retraso, la nueva fecha prevista para la mudanza de la plantilla de la operadora es el próximo otoño, según los sindicatos. Pero éstos presionan para que se produzca un nuevo aplazamiento porque, dicen, «aún no está preparada la dotación de infraestructuras de los edificios, los servicios y los accesos». Si no lo consiguen, los trabajadores temen un colapso para acceder a la nueva sede corporativa o, lo que es peor, se ven comiendo en una carpa, entre grúas y barro, como les ocurrió a los del banco.

Quejas de los sindicatos

Distrito C o Ciudad de las Comunicaciones tiene una superficie de 192.000 metros cuadrados, repartidos en 172.000 para oficinas y 20.000 para servicios complementarios, y albergará a 14.000 trabajadores. Restaurantes, cafeterías, gimnasio, guardería con capacidad para 150 niños, centro de salud, auditorio, oficinas bancarias y comercios son algunos de los atractivos que Telefónica va a ofrecer no sólo a sus empleados, también a los «habitantes del entorno», según una nota de la compañía. «Estos servicios no sirven para compensar al personal, esto es imagen para el empresario. Lo que queremos es trabajar al lado de su casa», se queja José María Ruiz, representante de CCOO en Telefónica.

Y es que la pesadilla de los empleados es el medio de transporte.Telefónica no ha dispuesto ningún servicio adicional para llegar a las nuevas oficinas, más allá de lo ofrecido por la Comunidad de Madrid. En 2004, la operadora y el consorcio de transportes de la región llegaron a un acuerdo para llevar el metro hasta el Distrito C, que no estará disponible hasta la primavera de 2007 -conseguir una parada le ha supuesto a Telefónica un desembolso de 14 millones de euros-. También llegarán líneas de autobuses de la red pública. «Pedimos compensaciones en flexibilidad horaria para los que viven alejados de la nueva sede y tienen que invertir más tiempo en el desplazamiento», dice CCOO.

La filosofía del nuevo centro de trabajo es la de espacios abiertos, con edificios de baja altura, donde habrá puestos libres conectados a Internet, para que cualquier profesional trabaje donde mejor le convenga. Además, se han diseñado salas de reuniones de diversos tamaños. Todo ello, con la idea, según la compañía, de «facilitar la comunicación, compartir la información y responder a las necesidades de los trabajadores».

Dicen los teóricos que esta nueva cultura de trabajo es más productiva; que mimar al empleado con mecanismos que ayuden a compaginar su vida personal y laboral tiene efectos directos en la rentabilidad de la empresa. Lo que no tienen tan claro los sindicatos del Santander y Telefónica es que las buenas prácticas de estas compañías hagan más llevadera la jornada laboral de sus trabajadores.

Subscriu-te gratuïtament als nostres butlletins

Rep notícies i idees en Recursos Humans.
Subscripció

Utilitzem cookies per oferir a les nostres visites una millor experiència de navegació pel nostre web.
Si continues navegant, considerem que acceptes la seva utilització.