La lista del paro no es un callejón sin salida. Ésta es la conclusión que se deriva de un estudio pionero que analiza el grado de probabilidad que tienen los desempleados de encontrar con éxito un empleo.

La lista del paro no es un callejón sin salida. Al menos, para 400.000 ciudadanos–un 19,32%–de los 2. 102.936 personas que, según los datos de Trabajo, engordan la lista del antiguo Inem , a fecha de diciembre de 2005.

Ésta es la conclusión que se deriva de un estudio pionero, presentado ayer por el secretario general de Empleo, Valeriano Gómez, y que analiza el grado de probabilidad que tienen los desempleados de encontrar con éxito un empleo.

Los datos son optimistas. Según explicó el profesor de la Universidad de Alcalá Luis Toharia, director del estudio, de estas personas que, en términos técnicos, tienen una “alta ocupabilidad” –es decir, probabilidades elevadas de lanzarse al mercado de trabajo–, “un 14% podría encontrar empleo en el plazo de un mes”.

Pero eso no es todo. El porcentaje de personas que tiene una probabilidad “media” de encontrar un puesto de trabajo asciende al 36,27%, que suman un total de 762.720 personas. En el otro extremo, se encuentra un 14,67% de los parados que, por sus características, están abocados a atrincherarse en los registros de los Servicios Públicos de Empleos.

Se trata de las cerca de 165.000 personas que Trabajo tilda de “ocupabilidad muy baja” y que, básicamente, engloba a los beneficiarios del subsidio para mayores de 52 años (5,02%) y a los beneficiarios de la renta activa de inserción (2,87%). De hecho, la tasa de salida al mundo laboral de unos y otros se sitúa en el 1,51% y 1,26%, respectivamente.

Toherio subrayó que el grado de disponibilidad de trabajar de una persona tiene un fuerte componente “subjetivo”. No obstante, la necesidad de localizar y catalogar a las personas en paro se ha convertido en una necesidad. “Los Servicios Públicos de Empleo saben que no todos los demandantes que tienen inscritos tienen intención de trabajar”, reza el capítulo introductor del informe.

De ahí que, junto con el Ministerio de Trabajo, hayan elaborado este índice, expresado en porcentaje, que mide la “ocupabilidad de los parados registrados” o, dicho de otro modo, qué probabilidad estadística objetiva tienen los desempleados de encontrar un empleo.

Para calcular este porcentaje, Trabajo se basa en cuatro variables que califica como “subjetivas”, tales como la antigüedad, el ámbito de búsqueda de empleo (municipio, provincia, etc.), las ocupaciones en las que está dispuesto a trabajar el desempleado y prestaciones por desempleo. Y otras “objetivas”: sexo, edad, nivel de estudio, CCAA, nacionalidad, primera ocupación demandanda y rama de actividad.

Cada desempleado cuenta con 6 puntos y se penaliza a los que incumplan alguna de estas condiciones: que lleve demandando un empleo más de un año, que sólo busque trabajo en su “municipio o entidad supramunicipal”, y que el número de ocupaciones demandadas sea inferior a tres.

Por sexos, las mujeres tienen una ligera ventaja sobre los hombres –55% versus 45%– de emplearse. Por ramas de actividad, los trabajadores potenciales agrícolas superan a los del sector Industria. Y algo curioso: los parados con FP y Secundaria tienen más probabilidades de encontrar un puesto de trabajo que los universitarios o con FP superior.

Según la distribución territorial, Cataluña, Valencia, Extremadura y Galicia encabezan la lista de territorios con escasa “ocupabilidad”. Así desde febrero de 2006, la primera registra una media de 105.000 personas que previsiblemente no darán el salto al mundo laboral. En el otro extremo, Andalucía tiene una gran fuerza laboral en potencia: 79.965 empleados, en abril de 2006.

A partir de ahora, junto con los datos mensuales del paro, Trabajo facilitará este nuevo índice de valoración del desempleo.

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