La medicina privada necesita profesionalizar la administración de sus centros, mayoritariamente en manos de los médicos, y realizar una gestión más clínica y menos económica de la actividad, según los expertos.

Unos 50.000 médicos trabajan actualmente en la medicina privada, y todos tienen la vocación de prestar un servicio público: mejorar día tras día la atención que prestan a sus pacientes y reforzar los medios tecnológicos de los centros donde cumplen con su labor asitencial. Sin embargo, a esta industria aún le queda un buen trecho para alcanzar la excelencia. La medicina privada necesita profesionalizar la administración de sus centros, mayoritariamente en manos de los médicos, y realizar una gestión más clínica y menos económica de la actividad, según los expertos que han participado en el estudio Delphi elaborado por la consultora Áliad.

Casi un centenar de expertos sanitarios -profesionales, empresarios y representantes sindicales- se reunieron ayer en Madrid para conocer las tripas de un sector que arrastra fama merecida de ser 'demasiado opaco ', como resaltó Ana María Rodríguez de Viguri, presidenta de Áliad. Esta consultora, por encargo de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, presentó en la capital dos informes: el primero, una radiografía de la industria tal y como es en la actualidad; el segundo, un estudio (con metodología Delphi) que marca el camino por donde discurrirá esta actividad empresarial en el corto, medio y largo plazo. En él han vertido sus opiniones casi medio centenar de expertos.

Todos los asistentes a este foro de debate coincidieron ayer en el diagnóstico. La relación con la sanidad pública y con las aseguradoras, que presionan demasiado a los médicos para rentabilizar su producto, según señaló el doctor Santiago Martínez, presidente de la Asociación Española de Farmacéuticos Analistas, la necesidad de una gestión más clínica y menos económica, la atención al paciente y la falta de profesionales, sobre todo médicos especialistas y enfermeras, en el medio y largo plazo, son las principales preocupaciones del sector.

El estudio Delphi, por su parte, señala que es importante y conveniente que haya un cambio cultural en la organización y gestión del sector sanitario privado, habitualmente dirigidos por profesionales de la medicina para quienes la gestión resulta una actividad ajena, según explicó Julio González Bedia, director general de Áliad, y que aumente la amplitud y complejidad de los servicios prestados. En definitiva, que mejore la calidad para que los hospitales privados puedan empezar a compararse con los centros públicos.

Ayer, como viene siendo habitual en este tipo de encuentros, la calidad se colocó de nuevo el centro del debate. El doctor Fernando García Marín, secretario general de la Federación de Asociaciones Científico-Médicas, inició su intervención asegurando que 'el sector sanitario privado se ha incorporado tarde a los sistemas de calidad ' y recordando que 'tradicionalmente los médicos han puesto barreras a las mejoras ', para apostillar a continuación, que 'esto está cambiando '.

Manuel Alfonso Villa-Vigil, presidente del Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos, arremetió por su parte contra las aseguradoras, afirmando que todas las pólizas dentales que hay actualmente en el mercado son ilícitas, excepto una, 'porque no asumen ningún riesgo ' y criticando la presión sobre los facultativos.

El 29% de los profesionales factura la mitad del negocio

Este es un sector formado básicamente por profesionales que ejercen libre e independientemente su profesión. No hay que olvidar que de las 100.000 empresas que prestan servicios sanitarios privados en España, más de la mitad no tienen asalariados y el 29% de los profesionales en ejercicio libre generan el 40% de la riqueza total. Además, el 37% de los médicos que trabajan en la privada están empleados también en la pública.

El colectivo médico es el más interesado en la formación y en la calidad asistencial, y su principal motivación para trabajar en la sanidad privada es el ejercicio libre de la profesión, muy por delante de la obtención de ingresos adicionales. Sin embargo, estos profesionales a menudo realizan horarios muy largos y disponen de poco tiempo para gestionar, aunque sí dedican tiempo para formarse. Esta falta de gestión es una de las causas de la dispersión del sector y de su debilidad.

La enfermería es el colectivo más abundante en la sanidad privada y manifiesta descontento con sus condiciones salariales, laborales y de acceso a la formación técnica; sin embargo, manifiesta lealtad a la sanidad privada principalmente por el ambiente de trabajo.

Los expertos creen que en el medio plazo, aumentará la concentración empresarial, las empresas extranjeras se interesarán cada vez más por las compañías españolas (el grupo portugués Melo acaba de comprar una parte del grupo Quirón), el sector privado se especializará en determinadas prestaciones, deberá aumentar la tecnología de diagnóstico y tratamiento, los hospitales privados tenderán cada vez más a completar a la sanidad pública y la sanidad pública tenderá a privatizar su gestión.

Y sobre todo, creen que las relaciones con las entidades de seguro deberían mejorar. Éstas deberían valorar la calidad del trabajo de los profesionales.

En cifras

El sector está atomizado. Alrededor de 100.000 empresas, la mayoría constituida por profesionales independientes, prestan este servicio en España. La mayoría son pymes de capital español y más de la mitad no tienen asalariados. Cataluña y Madrid, son de lejos, las regiones con más sociedades sanitarias.

Factura 22.821 millones de euros. El sector sanitario público factura 54.327 millones de euros, la industria privada, 22.821 millones. El gasto sanitario alcanza en España el 8% del PIB, frente al 11% de países como Alemania, Francia e Italia; el 2,5% corresponde a la sanidad privada. En España hay 299 hospitales públicos y 442 hospitales privados. La inversión del sector ronda los 412.425 millones, frente a los 644.100 de la sanidad pública. Esta cantidad equivale al 22,7% de sus ventas.

Una industria generadora de empleo. En la sanidad privada trabajan más de 310.000 personas, 240.000 asalariados (77%) y 70.000 autónomos (directivos y profesionales libres, 23%). El sector privado está creciendo y generando numerosos empleos.

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