Ideas para Navidad: Moda, arte, cultura, frutas exóticas y lotes solidarios, entre las opciones para obsequiar a los mejores clientes con originalidad y sin disparar el presupuesto.

El primer mandamiento de quien quiere ofrecer un regalo de empresa por Navidad es actuar con previsión. El segundo, ser original. Y el tercero, y más importante, la distinción. Entra diciembre y se hace prácticamente imposible encontrar el obsequio que merecen sus clientes, proveedores o colaboradores. Si no ha encargado sus compras de Navidad, lleva tres meses de retraso. Aunque no todo está perdido. Busque un lote o cesta, si es que queda jamón sin dueño, que deje huella en sus compromisos. O mejor, opte por un regalo diferente, por un toque de originalidad para distinguirse.

Ante todo no caiga en los errores de años anteriores: su presente navideño terminará en la papelera si lo marca con un logotipo en un sitio demasiado visible; no puede llegar después de fin de año porque denotará dejadez; una tarjeta con los mejores deseos es mejor recibida que un obsequio de mala calidad; no peque de excesiva gratitud; trate de no enviar su paquete al domicilio del directivo para no incomodarle; y, si se atreve a personalizar, no se equivoque y mande una caja de ostras a un alérgico al marisco de concha.

El regalo corporativo está tan consolidado en Navidad, como la cena de empresa o el agobio del cierre de ejercicio. El lucrativo negocio hace que cada vez sean más las firmas que asesoran en el arte de quedar bien, y tanta cabeza pensante ha dado con nuevas tendencias en el obsequio -tan familiarizado con el pata negra, los mejores quesos o las burbujas-, como un buen grabado, la fotografía artística o una pieza de anticuario.

Quienes optan por llamar la atención ya no envían una caja de vino, sino que prefieren poner un lazo de regalo a una cuenta de valores con las acciones de la empresa de moda en el parqué o a unas entradas para el concierto de Año Nuevo.

Contra la fuerza de la costumbre

'Muchas veces una secretaria colmada de trabajo es la responsable de elegir los presentes que una entidad envía a sus contactos. Lo normal es que resuelva la papeleta dirigiéndose a los proveedores de toda la vida ', dicen desde La Sociedad Secreta, especializada en el asesoramiento en compras y regalos. Su argumento es que no es difícil sorprender sin que se dispare el presupuesto: 'Hay que perseguir un regalo que se identifique con nuestra identidad corporativa, se adapte a la personalidad del individuo y que siga las últimas tendencias '.

Para uno de sus muchos competidores en el negocio de elegir bien, la barcelonesa Avantgarde, la tradicional cesta es una apuesta sobre seguro, pero tiene un punto en contra: 'Quizás por reiterado se tratará del obsequio menos recordado '. Avantgarde lleva una década dedicada al producto artístico, gestionará estas Navidades más de 5.000 entregas a empresas y sostiene que son muchos quienes acuden a sus oficinas con las ideas claras: 'Suelen venir grandes organizaciones con muy buen concepto de sí mismas, una imagen que destila seguridad y ganas de diferenciarse. Regalar arte puede ser más arriesgado porque juegas con los gustos de las personas, pero también te aseguras un mayor impacto ', citan desde la dirección de Avantgarde, donde se han llegado a comprar obras de Tàpies para grandes corporaciones.

Marta Colomina, directora de la madrileña Nave del Arte, empieza a trabajar en los pedidos de finales de año en pleno verano. Y es que ya no es extraño ver una galería de arte con todo un ramillete de servicios corporativos, como el regalo en juntas de accionistas. 'Hacer una edición exclusiva para un cliente no es algo que se soluciones de hoy para mañana, por lo que pedimos bastante previsión ', advierte Colomina.

Este tipo de encargos que recibe la Nave del Arte suelen superar las 100 unidades -con el aumento en el número de copias el precio se va haciendo más atractivo- y hay muchas posibilidades de personalización, como introducir una carta de felicitación firmada por el presidente de la organización, estampar un logotipo en la caja o enmarcar la obra.

Otro tipo de pedido, mucho más personal, en el que se eligen varias unidades para un puñado de personas, se puede atender con cierta urgencia y con una dosis de suerte aún en los primeros días de diciembre: 'Puedes gastar desde 50 euros hasta lo que quieras, sabiendo que el receptor del regalo lo apreciará como un detalle personal y con potencial de revalorización ', subraya Marta Colomina.

'El regalo ideal es que se puede ajustar al obsequiado. Nosotros somos capaces de confeccionar un lote tanto para directivos de empresas como para sus hijos porque nuestro producto es cultural y para todos los públicos ', opina Rodrigo Rivero, gerente de Crisol, con tres tiendas de ocio cultural en Madrid. Los ingredientes de sus cestas se leen, se escuchan y se ven porque Rivero y su personal las cargan de libros, CD y DVD.

Con un presupuesto de 200 euros por persona, La Sociedad Secreta se decanta por 'unos elegantes gemelos de Loewe con combinación de metal y piel para ellos, y por una cartera monedero de Bally para ellas '. Si la cifra es de 500 euros la propuesta sería 'una delicada botella de whisky en cristal de Baccarat o un portadocumentos de Yves Saint Laurent '. La cuestión es hacerse notar con un cierto toque glamouroso entre la explosión de alcohol y colesterol que se avecina.

Una pluma, una cesta de perfumes, bombones japoneses, una selección musical, una caja con la mejor botella del mueble bar… son otras propuestas que marcan tendencia y logran el objetivo de impactar en la persona acostumbrada al agasajo.

El Corte Inglés, todo un referente en la campaña navideña, ha apostado este año por las cestas de frutas acompañadas de objetos como palos de golf, raquetas de paddle, etcétera. Practicamente cada hobby tiene su lote

En el extremo opuesto a las grandes marcas, pero igualmente impactante, se encuentra la propuesta solidaria. Equi Mercado, iniciativa de la fundación Adsis para la distribución de productos de Comercio Justo, ha confeccionado una lista de lotes dirigidos a la empresa en los que se incluyen vinos, cafés, mermeladas o chocolates de los países más remotos y pobres del mundo. Los paquetes para clientes parten de 18 euros. 'Lo más habitual es que nos llamen pymes, pero hemos servido cestas a empresas de 3.000 y 4.000 empleados ', cita Jordi Serena, director de Equi Mercado.

La organización aprovecha el tirón de la responsabilidad social corporativa para aconsejar este tipo de regalos de tinte humanitario. Un boom solidario en el que también participan los partidarios de las cestas ecológicas, basadas en alimentos cuyos procesos de producción respetan el medio ambiente.

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