Gracias a internet, muchas de las antiguas funciones de las secretarias ahora las hace el propio ejecutivo. Pero mientras ellas piden más responsabilidades, los jefes se resisten a delegar y les encomiendan tareas relacionadas con su vida privada.

La revolución tecnológica de internet ha supuesto un cambio para la profesión de secretaria. Muchas de sus antiguas funciones ahora las hace directamente el mismo ejecutivo. Pero mientras ellas piden más responsabilidades, los jefes se resisten a delegar y les encomiendan tareas relacionadas con su vida privada.

Hace no mucho tiempo la escena era la siguiente: el directivo se acercaba a su secretaria para dictarle una carta, ella cogía el papel, lo ponía en la máquina de escribir y tecleaba el texto a toda velocidad. Hoy en día este mismo directivo enciende su PC, envía un e-mail sin que su secretaria se entere, consulta su cuenta de correo desde su palm en un aeropuerto y organiza su agenda de citas con un clic mientras está en un taxi. Si hay una profesión que ha cambiado en los últimos años de forma radical es la de secretaria. Muchas de sus tareas y funciones han quedado obsoletas. Ya no hay faxes para enviar y si aún se pueden filtrar llamadas telefónicas, es materialmente imposible controlar un mensaje de texto que recibe el jefe en su móvil.

Hasta su lugar en la oficina ha tenido que redefinirse. La empresa Indra estos días se está trasladando a una nueva sede en Diagonal Mar y el edificio, muy innovador, ha sido proyectado teniendo en cuenta los nuevos perfiles laborales. Ningún directivo tiene secretaria en su despacho, sino que todas están ubicadas en un mismo espacio y trabajan para quien haga falta, en forma de red. Según el director general de Indra, José María Vilà, "se trata de generar capacidad". Según un estudio de Exposecretaria, un encuentro sectorial que tuvo lugar la pasada semana en Madrid, "la búsqueda de información por internet ha pasado a ocupar el primer lugar en las tareas de las secretarias. Sin embargo, la gestión de la agenda del directivo pasa a ser menos significativa en el día a día, debido a un aumento de ejecutivos más jóvenes y más autónomos".

Ahora bien, esta redistribución de tareas ocasiona conflictos. Por ejemplo, algunos ejecutivos creen que a raíz de estos cambios tecnológicos la secretaria tiene menos peso en la vida corporativa y por eso deciden encomendarles cada vez más funciones relacionadas con su vida personal. "Ahora le pido a mi secretaria que gestione aspectos de mi vida privada ya que la tarea de la oficina en gran parte la llevo yo mismo. Por ejemplo, un día lleva el coche a pasar la ITV y otro recoge los niños del cole", comenta I. L., un consultor de Madrid.

Pero las aspiraciones de la categoría son otras. "Es cierto que ahora se ocupan un poco de las tareas más personales, pero algunas lo pueden considerar como algo vejatorio", sostiene Susana Fernández, responsable de formación de Secretariaplus. com. "No digo que la secretaria no eche a su jefe un cable personal, si hace falta. Sin embargo, ellas se están convirtiendo en asistentas más cualificadas con más responsabilidades y autonomía: una prolongación del ejecutivo", comenta Carmen Mur, consejera delegada de Manpower. Chiqui Florensa, elegida por Manpower mejor secretaria del año 2006, cree que no hay que generalizar. "Existen asistentas personales que se ocupan de organizar las cenas y las mudanzas de su jefe. Yo también puedo hacer tareas de índole personal de forma ocasional, pero las secretarias ejecutivas de hoy en día se ocupan más bien de coordinación de departamentos y de gestionar proyectos", puntualiza.

Si es así, las remuneraciones no han acompañado estos cambios. Hoy se pueden ver anuncios en los que se pide a una secretaria un "mínimo de dos años de experiencia, nivel de inglés muy alto, tanto oral como escrito". No es algo que pueda tener cualquiera (sobre todo en lo que se refiere a los idiomas), pero el salario ofrecido no supera los 18.000 euros brutos. Una mileurista más. Hay muchas oscilaciones en los sueldos, pero la mitad de las secretarias considera que su trabajo no está bien remunerado, según un estudio de Exposecretaria.

Pese a ello, el puesto sigue siendo atractivo, incluso para las personas de alto nivel educativo: una de cada cuatro secretarias en España tiene titulación universitaria. Además, el grado de fidelidad a la empresa es muy elevado. Dos de cada tres aseguran que "no dejarían su empresa por otro trabajo en igualdad de sueldo y condiciones".

Eso sí, la profesión sigue siendo un monopolio femenino. En España hay un millón de secretarias y en Catalunya, unas 200.000. "Los hombres buscan mujeres porque somos más organizadas y no buscamos protagonismo", aseguran fuentes del sector. Pero esto también puede cambiar. En algunas empresas empiezan a contratarse hombres como "asistentes de dirección". ¿Llevarán ellos también los niños al cole?

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