A lo largo de la historia, han sido muchas las precursoras que se han enfrentado a leyes y costumbres para conquistar, paso a paso, la igualdad entre hombres y mujeres.

Desde la poeta Safo, vilipendiada por supuestos genios literarios posteriores, o Hypatia, una filósofa, astrónoma y matemática que fue desmembrada por una turba incapaz de comprender que una mujer hebrea fuera capaz de pensar...

Hasta Ana Patricia Botín, presidenta de Banesto; Angela Merkel, canciller alemana; o la atleta Marion Jones, han sido muchas las mujeres que se han enfrentado a los esterotipos de la época para conquistar el derecho de igualdad.

Juana de Arco fue una estratega militar a la altura del mismísimo Maquiavelo y Beatriz de Die promulgó la libertad sexual de las mujeres de la nobleza a través de sus novelas.

Aunque no fue hasta la Revolución Francesa (1789) cuando se empezó a defender la igualdad de hombres y mujeres, realmente es en Estados Unidos donde se encuentran las raíces de los primeros movimientos organizados.

En 1848, Elisabeth Stanton pidió oficialmente el voto para las mujeres, era el germen del movimiento sufragista americano, que no lograría su objetivo hasta finales del siglo XIX.

De forma casi simultánea, en Reino Unido se formó el colectivo más beligerante y radical de Europa. Cansadas de que sus propuestas no fueran escuchadas, pasaron a un enfrentamiento directo, interrumpiendo actos oficiales y negándose a pagar multas, por lo que muchas acabaron en la cárcel.

Lady Pankhurst llegó, incluso, a ser condenada a trabajos forzados y Emily Davidson, en 1913, se arrojó en público a las patas del caballo del rey de Inglaterra. Durante la I Guerra Mundial, Jorge V comprendió que las mujeres tenían que reemplezar a los hombres que se alistaban y concedió una amnistía a todas las sufragistas, que no logaron el voto hasta 1917.

La mujeres en España

En España, el sufragio femenino no llegó hasta 1931, con la proclamación de la II República. En un acalorado enfrentamiento entre dos mujeres, terminó imponiéndose Clara Campoamor, favorable al voto de la mujer, y Victoria Kent, contraria a la propuesta sufragista.

El mito de una reina

Cleopatra fue una de las soberanas más importantes e influyentes del mundo, que incluso hizo tambalearse los pilares del Imperio Romano.

En su afán por ser reina única, se enfrentó a su hermano y marido, Tolomeo XIV, hasta el punto de llevar a Egipto a una guerra civil.

El éxito y el fracaso de Cleopatra se apoyaron en sus aliados. César le entregó el país en bandeja de plata, mientras que la caída de Marco Antonio a manos de Octavio supuso también su final.

Las feministas del siglo XVIII

Olimpia de Gouges proclamó durante la Revolución Francesa la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadanía, en la que defendía que "si la mujer tiene derecho a subir al cadalso, también debe tener el derecho de subir a la tribuna".

Finalmente, Robespierre la llevaría a la guillotina sin haber ejercido nunca su segundo derecho. En Inglaterra, otra de las precursoras del feminismo en la segunda mitad del siglo XVIII fue Mary Wollstonecraft.

Un siglo de investigadoras

Marie Curie consiguió el Premio Nobel de Física en 1903, en Física. En 1911, recibió también el de Química. Durante el último siglo, no son muchos los nombres de mujeres inscritos en los anales de la ciencia.

Sin embargo, en los últimos años, esta tendencia se ha invertido y ahora mujeres como Margarita Salas, una de las pioneras de la biología molecular en España y miembro de la Real Academia española (en la imagen), ganan fuerza como figuras científicas de reconocido prestigio.

En la cima empresarial

Fue elegida empresaria del año en Europa por el diario británico Financial Times, y siempre aparece en los primeros puestos del ránking de las mujeres más influyentes del mundo.

Ana Patricia Botín, primera ejecutiva de Banesto es la única presidenta de una compañía del Ibex 35.

Aun así, le acompañan en el podio otras mujeres de éxito en el mundo de los negocios, como Magda Salarich, directora general y consejera delegada de Citroën en España.

España es el cuarto país europeo con más paro femenino

Aunque la mujer ha conquistado mucho terreno y ha ganado innumerables batallas en el terreno laboral, todavía queda mucho trabajo por hacer.

España es el cuarto país europeo con más desempleo femenino, que asciende al 12,2 por ciento, frente al 7 por ciento masculino, según datos del Servicio de Estudios del Instituo de Estudios Económicos (IEE).

El promedio del paro de mujeres en Europa es de 9,8 por ciento, casi dos puntos por encima de la cifra correspondiente a los hombres.

Polonia (19,1 por ciento) y Eslovaquia (17,2 por ciento) son los dos países con mayor tasa de desempleo femenino, seguidos de Grecia (15,3 por ciento).

Los mejor situados son Reino Unido (4,3 por ciento) e Irlanda (4 por ciento).

Hay sectores donde la presencia de las mujeres es todavía testimonial, como en el caso de la construcción, donde sólo el 5,4 por ciento de los trabajadores son mujeres, según la Fundación Laboral de la Construcción.

La falta de suficientes medidas conciliadoras hace que muchas mujeres se planteen dejar su vida laboral cuando tienen un hijo.

Más de la mitad de las mujeres que ha encontrado trabajo con Adecco en el último año tiene entre 18 y 30 años.

El 64 por ciento ha interrumpido alguna vez su trabajo para cuidar de los hijos o de familiares mayores enfermos, según una encuesta realizada por la Universidad de Salamanca, CCOO y UGT.

Subscriu-te gratuïtament als nostres butlletins

Rep notícies i idees en Recursos Humans.
Subscripció

Utilitzem cookies per oferir a les nostres visites una millor experiència de navegació pel nostre web.
Si continues navegant, considerem que acceptes la seva utilització.