La llamada generación Y se ha convertido en un verdadero pim pam pum de críticas por sus dificultades de adaptación al mundo laboral. Los conocimientos que recibe el joven y los requerimientos laborales se alejan cada vez más.

El desempleo de los jóvenes europeos representa casi el doble del desempleo general en el promedio de la UE. Con todo, hay diferencias abismales entre los distintos estados en las tasas de paro juvenil. que van desde el 20-30% en países como Polonia, Italia, Grecia y Francia, hasta el7-9% de Dinamarca e Irlanda. España, en esta clasificación, queda en un lugar intermedio, con el 18%.

La llamada generación Y (los nacidos después de 1979) se ha convertido en un verdadero pim pam pum de críticas por sus dificultades de adaptación al mundo laboral. Yno siempre se es justo. Admitiendo algunas de sus carencias de predisposición al esfuerzo -achacables sobre todo al entorno de abundancia en que han crecido-lo cierto es que tampoco se lo ponemos demasiado fácil. Lo que se les enseña en la escuela no les prepara para la realidad que se van a encontrar inmediatamente al tener que dar el salto laboral, ni siquiera se acerca a las necesidades que tienen las empresas. Lejos de converger, las tendencias que siguen ambas líneas en la UE -educación y necesidades laborales-parece que divergen cada vez más. El problema es tanto mayor cuanto que en el otro lado del mundo -como quien dice a un paso en esta época global-cada año -sólo en China e India-cuatro millones de personas se licencian y muchas de ellas en carreras tecnológicas. La competencia se aventura intensa y el peso de la balanza sufre una peligrosa inclinación, de la que saldremos perdedores.

Para analizar las consecuencias de esta situación de desequilibrio, Adecco Institute acaba de presentar un libro blanco sobre la transición del sistema educativo al laboral, que pretende "llamar la atención sobre una de los mayores deficiencias del mercado laboral en Europa", en palabras de su presidente, el ex ministro alemán de Economía y Trabajo, Wolfgang Clement. Según el informe, "en la escuela, los jóvenes con conocimientos suficientes no reciben la preparación adecuada para sustituir a los profesionales mayores que se retiran. Por ello, aumenta el riesgo de una elevada tasa de paro entre ellos, así como de una grave escasez de talento en el mercado". Y lanza una advertencia seria, "las perspectivas profesionales de una persona pueden verse definitivamente perjudicadas si sufre la experiencia de desempleo a una edad demasiado temprana".

Peter Derman, director gerente de Adecco Institute critica que "Europa no haya prestado la debida atención a un aspecto de importancia crucial, como es la necesidad de llevar a cabo una acción coordinada entre el sector privado y el público, salvando el déficit de competencias que separa las aspiraciones de la gente joven y las necesidades de las empresas". Y por si fuera poco, añade que "puede que las empresas estén evaluando los conocimientos de la gente joven empleando métodos anticuados. También es probable que los jóvenes no se consideren protagonistas de todo este proceso y las actitudes con respecto al trabajo varían notablemente en función de la generación".

En realidad, todo ello acaba muchas veces en situaciones de tensión entre seleccionadores y candidatos. Así, es habitual escuchar en boca de los directores de recursos humanos que entre los jóvenes que les llegan se combinan unos conocimientos prácticos muy desiguales, unas dotes comunicativas y sociales insuficientes junto a una peligrosa falta de aptitudes empresariales y, todo ello, adobado con unas ambiciones personales muy poco realistas. ¿Quién les baja de la nube de autoestima en que se envuelven? No es de extrañar, que al intentarlo, muchos se reboten -puede ser su primer no en la vida-y pierdan el interés por el trabajo. ¿Cómo conjugar esta realidad con la necesidad de cubrir los puestos de trabajo cualificados que va dejando la gente de más edad?

Peter Derman señala tres aspectos cruciales a tener en cuenta en este punto. En primer lugar, se refiere a que deberá haber un cambio radical en las actitudes académicas "incorporando activamente la enseñanza de conocimientos prácticos para aumentar la ocupabilidad de la gente joven, sin olvidar una sólida adquisición en tres materias: matemáticas, la expresión escrita y los idiomas". Para ello pide que los escolares se familiaricen con los temas laborales y lugares de trabajo mucho antes de acabar su formación.

En segundo lugar, teme que si no hay intervención en la transición del colegio al trabajo haya consecuencias muy negativas de largo alcance. "El paro juvenil, además del coste material que supone, si se da a una edad temprana, puede perjudicar definitivamente a una persona, ya que adopta actitudes y patrones de comportamiento negativos que luego son difíciles de abandonar". "Es un costo que no nos podemos permitir en Europa, en unas sociedades que están basadas cada vez más en el conocimiento", admite.

Y, por último, alerta sobre las percepciones distorsionadas de la realidad. "En ocasiones se ha puesto de manifiesto la preocupación de que trabajadores jóvenes y mayores puedan competir por los mismos puestos de trabajo. Sin embargo, nuestros estudios sobre las tasas de empleo en Europa nos demuestran que los países en que los jóvenes encuentran trabajo de forma más fácil son también aquéllos que presentan unas tasas mayores de empleo entre las personas maduras, especialmente mujeres".


Las vías de transición en Europa

En el informe de Addeco Institute se analizan cuáles son las vías de transición que mejor funcionan en Europa. Cada país es un mundo y los sistemas de educación y formación, que difieren de forma sustancial, proporcionan a la gente joven titulaciones distintas en cuanto a su valor en el mercado y a su nivel de efectividad a la hora de facilitar la inserción laboral. El informe clasifica los sistemas nacionales europeos de educación en tres amplias categorías, enfunción de su tipo de transición de la escuela al trabajo.

Sistema de titulaciones generales. Suele acoger a pocos alumnos mayores de 16 años en los establecimientos. En el Reino Unido, tras finalizar la educación secundaria obligatoria a los 16 años, los alumnos pueden continuar sus estudios preparándose para el acceso a la universidad, o bien pueden seguir una formación profesional, que se suele impartir en las mismas escuelas secundarias.

Sistema de formación profesional extensiva. En este sistema hay menos niños que abandonen la enseñanza tras la escolarización obligatoria. Muchos de ellos optan por seguir una formación que les otorgue una titulación profesional. En Alemania son relativamente pocos los alumnos que finalizan su formación profesional en la escuela. Sin embargo, un 75% recibe capacitación en las empresas, a la vez que asisten a escuelas de formación profesional en días de permiso. Es lo que se conoce como formación "dual". Los dos sistemas -el académico y el de formación profesional-funcionan de forma separada, por lo tanto, es bastante infrecuente que los alumnos accedan a estudios superiores si han cursado un aprendizaje profesional.

Sistemas de bajo nivel de éxito académico. Se concentran sn los países del sur de Europa, en los que la formación profesional es escasa y suele haber una gran proporción de desempleo juvenil. Mientras Italia y Grecia han sido muy lentas promoviendo políticas de empleo para jóvenes, España y Portugal han invertido mucho en el desarrollo de sus sistemas de educación secundaria y de estudios superiores, estableciendo nuevas relaciones con empresas que cada vez transmiten más sus necesidades a colegios y facultades.

¿Cuáles son los países que mejor preparan el "salto" de los jóvenes al trabajo? Según Adecco Institute, "en Alemania y, en cierta medida, en Dinamarca se hace gran hincapié en el aprendizaje profesional, lo que sugiere que ambas economías proporcionan a sus jóvenes una base técnica más sólida que en ningún otro sitio de Europa. Si bien el Reino Unido posee un índice de empleo de jóvenes relativamente alto, estas estadísticas no nos permiten llegar a la conclusión deque los jóvenes empleados tengan acceso al tipo de formación que precisan. Los países del sur de Europa, en especial, deben mejorar su combinación de educación y formación, si desean potenciar sus economías y rescatar a sus jóvenes de la trampa del desempleo".


¿Y qué haré yo en una empresa?

Francia y Reino Unido presentan resultados muy similares en cuanto que la duración media del empleo de sus jóvenes en los 5 primeros años postescolares es de unos 40 meses. Por lo tanto, los jóvenes pasan casi dos tercios del primer período formativo trabajando, con temporadas de desempleo muy bajas. También hay similitudes entre Italia y España, en dónde los jóvenes que acaban estudios pasan aproximadamente un tercio de este primer período en paro. En Dinamarca y Alemania, los jóvenes al acabar sus estudios están muy comprometidos con la educación y el aprendizaje profesional. En Dinamarca, más de un tercio deeste período de 5 años se dedica a la educación y en Alemania, un25% es para el aprendizaje profesional.

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