Para los nuevos trabajadores el sueldo no es lo más importante. Lo primero que buscan es que el empleo les permita tener tiempo libre o que las empresas respondan a sus convicciones. Ese cambio de valores obliga a crear ambientes de trabajo flexibles.

Para los nuevos trabajadores - la generación del milenio- el sueldo no es lo más importante. Lo primero que buscan es que el empleo les permita disponer de tiempo libre o que las empresas respondan a sus convicciones. Ese cambio de valores obliga a las empresas a crear ambientes de trabajo flexibles e informales.

Si veo algo en mi trabajo que no me guste o con lo que no esté de acuerdo, no tengo ningún problema en irme, ya que tengo plenas garantías de mis posibilidades en el mercado laboral". Es cómo ve las cosas Joaquim Esteve, veinticuatro años, dos de ellos trabajando en una oficina de Caixa Catalunya. Joaquim asegura estar encantado con su empleo y busca un trabajo que sea acorde con su manera de pensar y sus valores pero también quiere que le deje tiempo para sí mismo: "Puedo asumir todo tipo de responsabilidades pero siempre que no vayan más allá del horario laboral, porque no quiero pensar en el trabajo una vez haya salido de la oficina".

Joaquim Esteve es un ejemplo de la generación del milenio: un nuevo colectivo de trabajadores con valores distintos de los del empleado clásico, que en muchas ocasiones era una extensión de la máquina. Según un informe de Pricewaterhousecoopers, ese nuevo empleado se caracteriza por pedir flexibilidad laboral, tener un trabajo que responda a su conciencia e intentar emplearse en una empresa que "aporte algo positivo a la sociedad y a su entorno". "Antes, la flexibilidad laboral era unidireccional. Se aplicaba sobre la base de las necesidades del empresario. Ahora el trabajador también pide disfrutar de cierta flexibilidad para sí mismo", dice Juan Manuel Tapia, de CC. OO.

Sin embargo, las cosas no son tan plácidas como parece. Jaume Galvany, empleado de una consultora y con 57 años, cree que se ha producido una involución con respecto a las nuevas generaciones en muchas empresas. Hasta el punto de que "ir al médico está mal visto". Para Galvany existen muchas empresas que son generadoras de empleo "mileurista", que no ayudan a la conciliación de la vida personal y profesional. Al final, ésa es otra de las explicaciones de por qué los empleados son menos fieles a sus empresas.

La falta de fidelidad a una compañía es otro de los elementos que caracterizan a la generación del milenio y que ha identificado Price. Según la consultora, esos trabajadores, "si no les convence lo que hacen, se irán a trabajar con quien les ofrezca mejores condiciones o una marca que mejor responda a sus expectativas y valores".

Los trabajadores de la generación del milenio "utilizarán su trabajo como puente hacia otras oportunidades profesionales", asegura Price. "Ha desaparecido el perfil de trabajador que entraba en una empresa como aprendiz y desarrollaba toda la carrera en ella", recuerda Tapia. "Ahora tienen otros valores", añade.

César Molina es el director de recursos humanos de la multinacional Xerox en España, donde trabajan 600 personas. "El sueldo ya no es lo fundamental", asegura Molina, quien reconoce que las empresas deben ofrecer algo más a sus trabajadores para retenerlos. Molina añade que ya han pasado los tiempos en que los trabajadores se quedaban en su puesto de trabajo más horas de lo que les tocaba para quedar bien con el jefe. "La realidad es que hemos detectado que la últimas horas que trabaja una persona no son productivas".

Los nuevos trabajadores exigen estar en empresas que sean responsables con su entorno y que actúen en coherencia con los ideales de sus empleados. Tapia pone el ejemplo de que cada vez más trabajadores de grandes empresas con presencia en Latinoamérica se quejan ante sus jefes porque no se tiene ningún respeto por los derechos laborales de sus fiiales en Sudamérica. Todos esos cambios en los nuevos trabajadores deben tenerlos en cuenta los directores de personal. El responsable mundial del área de recursos humanos de Price, Michael Randell, asegura que "las empresas deberán adaptarse a las cambiantes exigencias de las plantillas" porque cada vez más "los empleados tienen menos razones para quedarse si no están satisfechos".

Price - la denominación generación del milenio es suya- destaca también que esos trabajadores se caracterizan por ser fervientes defensores de las nuevas tecnologías. Tanto es así, que la consultora cree que un posible candidato se interesa por una empresa en función de "la confianza que le inspire su página web". Más allá de la tecnología, un estudio del Instituto de Empresa y Adecco destaca la necesidad de que las compañías ofrezcan un contexto laboral "mas informal y flexible que permita margen de autonomía" a los novatos.

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