El coste laboral por hora trabajada cayó un 0,6% en tasa corregida en el tercer trimestre respecto al mismo periodo del año anterior. Se trata del primer descenso desde que el INE inició la serie histórica en el año 2000.

Han tenido que pasar más de dos años desde que se inició la mayor crisis desde la Segunda Guerra Mundial para que el coste laboral por hora trabajada cayera en España. El descenso fue débil, del 0,6%, según el dato provisional y adelantado el viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Aun así, supone romper una tendencia alcista que se mantenía desde 2000.

Con los datos sin corregir, la caída es aún mayor, del 2%. La dificultad para reducir los costes laborales no es una particularidad de España. De hecho, la media de la UE nunca ha registrado tasas de costes laborales negativas.

Por otra parte, resulta relevante que el coste laboral caiga en un momento en que la inflación repunta. En noviembre, el indicador avanzado del INE se mantuvo por encima del 2% en tasa anual, un nivel que ya se alcanzó en septiembre y que no se registraba desde noviembre de 2008. Un incremento del IPC ligado a un descenso de los costes laborales implica un deterioro del poder adquisitivo de los asalariados.

La moderación salarial que aplican la mayoría de empresas para recortar gastos explica la caída de los costes laborales. Además, también sugiere que el paro afecta más a los empleados con bajas retribuciones.

Por otra parte, la estadística aparece en un momento de tensión entre sindicados y patronal por la negociación de los convenios colectivos que aún restan pendientes de 2010. Es más, el secretario general de CEOE, José María Lacasa, recurrió "a la pereza" como principal causa para no renovar los pactos salariales.

Según Trabajo, el incremento salarial medio de los convenios colectivos registrados en los 11 primeros meses del año alcanzó el 1,29%. La falta de flexibilidad representa una de las principales críticas al sistema laboral de los empresarios, que reclaman ligar la evolución de los salarios a la productividad y no a la inflación.

El coste laboral de las empresas se sitúa en 2.578,11 euros. Esta cifra incluye por un lado el salario -que asciende a 1.926,75 euros de media- y otros costes como las cotizaciones a la Seguridad Social, que suman 651 euros por trabajador y son una de la más altas de la UE. Las empresas ubicadas en Madrid, País Vasco y Cataluña son, por este orden, las que asumen mayores gastos por empleado. En el lado opuesto figuran Canarias, Extremadura y Galicia.

La caída del coste laboral no se ha producido en todos los sectores. Las actividades inmobiliarias han elevado los gastos ligados a los empleados en un 9,3% en el tercer trimestre, el mayor incremento por sectores. Ese aumento viene motivado por los despidos, ya que las indemnizaciones también se computan como gasto laboral. En la construcción, los costes bajaron un 1%. A pesar de que este sector ha sido el más afectado por la crisis económica, nunca antes había registrado un descenso de los gastos de personal. Ello ilustra la rigidez del mercado laboral español, uno de los puntos débiles que la reforma laboral aprobada recientemente por el Gobierno trata de revertir. Ya se verá si con éxito.

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