Los empresarios deben entender que la RSE no es destinar dinero a causas que dan buena imagen y pensar que se trata de una nueva ideología para captar negocio, según se desprende de una jornada organizada por la Fundación Prevent.

La empresa no puede concebir su futuro y competir en un mercado globalizado si no asume las consecuencias de la relación con su entorno, desde consumidores a accionistas, trabajadores y proveedores.

La implantación de iniciativas y políticas de Responsabilidad Social Empresarial ya no es una moda en las compañías, sino que se ha convertido en un proyecto sólido de futuro y de supervivencia de las empresas, según se desprende de la jornada ‘La Responsabilidad Social como Oportunidad Empresarial’ organizada por la Fundación Prevent y Aedipe Catalunya en colaboración con Bankpime.

En su intervención Josep Maria Lozano, profesor e investigador senior del Institut d’Innovació Social d’ESADE, aseguró que la responsabilidad social empresarial se convierte en oportunidad para las empresas cuando la ven como un modelo de gestión de su negocio y “una reflexión del modelo de empresa que se tiene” y no como “una lista de cosas que hay que hacer”. “La RSE no habla de cómo se gasta el dinero, sino de cómo los ganamos”, indicó, así como de las relaciones con los proveedores, los accionistas, los trabajadores, los competidores, etc.

Lozano destacó que la RSE no es un modelo de gestión únicamente para grandes empresas ni adecuado para esconder actividades poco presentables o para aparentar que se es bueno. “Dar dinero para causas que dan buena imagen y pensar que hablamos de una nueva ideología para captar negocio no es, definitivamente, responsabilidad social empresarial”, concluyó.

Andreu Cruañas, Director del Programa UNOMAS de la Fundación Prevent, afirmó que “la experiencia demuestra que no es lo mismo implantar la RSE en una multinacional que en una pyme”, donde las acciones se vinculan más al territorio y al clima de la empresa. En este punto, introdujo la necesidad de cumplir la Ley de Integración de Minusválidos (LISMI) e integrar en las empresas a trabajadores con discapacidad como una manera de gestionar la diversidad y de implantar políticas de responsabilidad social más cercanas a los consumidores.

Finalmente, el miembro de la Subcomisión del Congreso de los Diputados para promover la Responsabilidad Social de las Empresa, Ramón Jáuregui, relató el proceso de elaboración de un Libro Blanco en esta materia, gracias a las aportaciones de más de 70 representantes de toda España que han expuesto sus conocimientos. Para Jáuregui, “la empresa no puede concebir su futuro y competir en un mercado globalizado si no asume las consecuencias de la relación con todo su entorno” y concluyó que, en nuestro país, hay numerosas iniciativas públicas y privadas en este sentido, desde el diálogo social entre sindicatos y patronal hasta proyectos de las Comunidades Autónomas. “La RSE no es un moda, responde a factores coyunturales muy sólidos”, precisó.

La responsabilidad social aplicada a la realidad

El director técnico de la multinacional de tratamiento de aguas, Aquaria, David Tapias, explicó que su empresa, con un equipo humano de 3.200 personas, ha establecido un modelo de RSE, basado en el análisis a fondo de su actividad que le permite realizar un diagnóstico y elaborar un plan de acción que contemple las mejoras, así como los puntos débiles y fuertes de cada área, desde la relación con los trabajadores hasta el contacto con la ejecutiva. “No queríamos caer en la RSE como imagen de marketing, sino que realmente creemos en este modelo”, apuntó.

Josep Maria Lloreda, presidente de KH Lloreda, una pyme catalana de 90 trabajadores, destacó la importancia de “creer en la RSE” como modelo de empresa para que pueda aportar beneficios al negocio. “Somos una empresa muy innovadora y atrevida, ya que el miedo es un riesgo que no debe existir”, sentenció Lloreda, que señaló que su empresa ha apostado por el “compromiso recíproco” con sus empleados y, por eso, ofrece servicio gratuito de guardería, formación, flexibilidad horaria, etc, a cambio de una mayor productividad. Asimismo, remarcó la colaboración que mantiene KH Lloreda con otros colectivos, como un equipo de balonmano, una fundación y varios centros educativos.

Por su parte, el director de Responsabilidad Social Corporativa de la CCRTV, Jaume Pérez, explicó las iniciativas que lleva a cabo su empresa en este campo mediante un ciclo de mejora continuada basado en la planificación, la ejecución, la verificación y la actuación de cada área y que se materializan en “buenas prácticas de programación”, como la Marató, la Setmana de TV3, el programa Medi Ambient, la audiodescripción o la subtitulación para sordos. Además, Pérez indicó que en la CCRTV también realizan “buenas prácticas de gestión”, en este caso, con jornada laboral de 35 horas, vacaciones de 35 días naturales, jornada continuada, jornadas reducidas, tratamiento especial para acoso sexual y psicológico, entre otras.

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