El Gobierno catalán estudia lanzar una campaña para promover la jornada a tiempo parcial "bien utilizada" para evitar que estos contratos sean no deseados y que se asocien a la temporalidad. Las mujeres son las que más trabajan con este tipo de contratos.

"Cobro 300 euros al mes. Es evidente que sólo puedo ser un apoyo a la economía familiar". Marina, cajera y dependienta de la cadena de droguerías Schlecker, trabaja a tiempo parcial. Es algo relativamente reciente. Cuando tuvo a su hija, buscó un empleo que le permitiera compartir tiempo con ella. "Quería encontrar algo de 20 horas a la semana", explica.

A Marina le fastidia que, sobre todo en periodo de vacaciones, le doblen el horario. "Cuando trabajo el doble, claro que me lo pagan. Pero a mí me disgusta. Sólo quiero 20 horas. Tengo que aceptarlo porque lo pone en el contrato", dice. Marina siempre había trabajado en la industria, pero sólo pudo encontrar un empleo a tiempo parcial en una tienda y bajo sus condiciones, que a menudo incluyen cambios de horario que hacen que los sindicatos se echen las manos a la cabeza.

Un total de 213.290 personas se han incorporado al mercado de trabajo catalán en la última década con un trabajo a tiempo parcial. Suman ya un total de 379.000. La jornada a tiempo parcial, por debajo de la jornada legalmente establecida para un trabajo a tiempo completo, se puede computar por semanas, por meses o al año.

El crecimiento de este tipo de empleo ha quedado diluido por el espectacular incremento del empleo total que se ha producido en los últimos 10 años. La población asalariada en Cataluña ha crecido en casi un millón de personas desde 1997, y se sitúa en 2,90 millones. De ella, el 13% trabajan con un contrato a tiempo parcial. En 1997, el porcentaje no pasaba del 8%. Es cierto que, en este periodo, los contratos a jornada completa se han disparado el 44%. Pero los contratos a jornada parcial han crecido mucho más: el 128%. Se han duplicado de largo.

Nuevas formas de empresa

¿Eso es bueno o es malo? En la Europa ampliada, el porcentaje de asalariados que tiene un contrato a tiempo parcial es muy superior al que se registra en Cataluña y en España, ya que asciende al 19% de los trabajadores.

"Vamos hacia un tipo de empresa con nuevas formas de organización, más flexibles. Las empresas tienen necesidades que sólo se pueden cubrir con un contrato a tiempo parcial", señala Montserrat Segura, subdirectora de Relaciones Laborales de la Generalitat, que defiende la jornada a tiempo parcial "bien utilizada".

Hasta ahora, ni la Administración ni, mucho menos, los sindicatos han promovido la jornada a tiempo parcial. Coinciden en señalar que su implantación sólo es positiva en la medida en la que sea algo elegido por el trabajador. "Siempre que se crea empleo es bueno. Pero la clave es saber si trabajar media jornada es algo plenamente deseado. En ese caso, me parece bien. Pero cuando debe aceptarse porque no se encuentra otra cosa, estamos ante una forma de empleo precario. Y tememos que es eso lo que ocurre", subraya María Marín, responsable de Inspección de Trabajo de CC OO de Cataluña.

La Primera Encuesta de Condiciones de Trabajo en Cataluña arroja resultados poco halagüeños al respecto. Cuando se pregunta a los trabajadores por qué trabajan a tiempo parcial, el 43% confiesa que, o bien no encuentra trabajo a tiempo completo, o bien la empresa no le ofrece una alternativa. Más significativo es aún el hecho de que el 28,3% de las mujeres encuestadas con este tipo de contratos digan que trabajan menos horas para poder "cuidar de la casa", cuando sólo el 0,4% de los hombres ofrecen esta respuesta. Y 8 de cada 10 asalariados con este tipo de contratos son mujeres, subrayaba esta semana el sindicato UGT; o el 22,6% de todas las mujeres que tienen un empleo.

"El trabajo a tiempo parcial se ha convertido en un instrumento para la incorporación de la mujer al mercado laboral, pero si tenemos en cuenta la cantidad de mujeres que trabajan menos para poder ocuparse de sus hijos o familiares mayores, podemos reafirmarnos en que la mujer acaba acoplándose al mundo del hombre, que se está malentendiendo el concepto de conciliación", reflexiona Carme Simarro, responsable de Políticas de Mujer e Igualdad de UGT de Cataluña.

"Los sindicatos han sido siempre reticentes al contrato de tiempo parcial por el mal uso que se hace de él, porque suele derivar en empleo precario", admite Segura, desde la Generalitat.

No hay más que ver hasta qué punto existe mayor temporalidad en los empleos a tiempo parcial. Los datos recopilados por CC OO sobre la base de la Encuesta de Población Activa (EPA) arrojan que, pese a haber disminuido en la última década, la temporalidad afecta al 40% de los empleos a tiempo parcial en Cataluña, cuando en el caso de los de tiempo completo se ha reducido al 21%.

Servicio doméstico

"No es fácil encontrar trabajos a tiempo parcial y, además, es difícil que con estos contratos pueda despegar la carrera profesional del trabajador", añade María Marín. La mayoría de empleos a tiempo parcial en Cataluña son de baja cualificación en el comercio al detalle, la hostelería, la educación, la sanidad y, sobre todo, en el servicio doméstico. "El perfil que se deriva de ello es el de una mujer joven con un nivel formativo bajo o medio que trabaja en un empleo poco cualificado", subraya CC OO.

"Debemos devolver la buena imagen a este tipo de contrato", subraya la subdirectora de Relaciones Laborales. La Generalitat está estudiando lanzar una campaña para promover el trabajo a tiempo parcial "bien utilizado".


1.100 euros al mes, pagas dobles y vacaciones

No es lo más habitual, pero hay gente feliz con su contrato a tiempo parcial. Depende de sus circunstancias personales.

Adela Guiu, por ejemplo. Tiene 24 años, es enfermera desde hace tres, vive en casa de sus padres y no tiene planes inmediatos de independizarse. Trabaja con un contrato a tiempo parcial de 20 horas a la semana -sólo los fines de semana y las jornadas festivas - en Centres Asistencials Doctor Emili Mira i López, de la Diputación de Barcelona.

"Está bien que exista este tipo de contratos como una opción, y siempre que sea algo elegido y no porque no encuentres nada más", afirma Guiu. Es su caso. "Yo lo considero un lujo porque, mientras vivo con mis padres, me proporciona estabilidad laboral y me permite estudiar Psicología durante la semana. Así puedo pagarme mis estudios y puedo compatibilizarlo todo".

Adela cobra 1.100 euros al mes y tiene pagas dobles, además de derecho a vacaciones. Dice que no se siente discriminada respecto de quienes trabajan a tiempo completo. "Entiendo que no da para vivir en mi propio piso, pero en esta etapa de mi vida está bien así".

Acceso a la Primera Enquesta de condicions de treball de Catalunya, del departament de Treball: http://www.gencat.cat/treball/doc/doc_90435967_1.pdf

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