Las compañías de EE UU pagan 44.000 millones de dólares anuales por pérdidas de productividad. Las mujeres son las más propensas a registrar episodios depresivos en sus empleos, con una tasa del 10,1% frente al 4,7% de los hombres.

La depresión es un problema creciente en las relaciones laborales, que en EE UU sufren un 7% de los asalariados. Y su coste financiero para las empresas es también cada vez más elevado, hasta 44.000 millones de dólares anuales en términos de pérdida de productividad, según datos del Departamento de Salud Mental, que en un reciente estudio analiza 21 categorías ocupacionales.

Pérdida de interés por el trabajo, descontento, problemas para dormir, falta de motivación y de concentración, desconfianza hacia uno mismo, son los síntomas más comunes de depresión en el puesto de trabajo. Las diferencias son claras por sexo, edad y categoría profesional. Las mujeres son las más propensas a acusar episodios depresivos en sus puestos de trabajo, con una tasa del 10,1% frente al 4,7% de sus compañeros.

Al observar las tablas por edades, se constata una reducción de los episodios de depresión conforme se hace el empleado más veterano. El 8,9% de los asalariados de entre 18 y 25 años acusan problemas de este tipo en la empresa, y de ahí baja en torno a un punto y medio en la franja de los 26 a los 49 años. Entre los más veteranos cae al 5,1%.

Por sectores, el 10,8% de los empleados dedicados a ofrecer servicios de asistencia a ancianos y personas discapacitadas afirman haber sufrido algún episodio depresivo. Les siguen el 10,3% de los camareros, cocineros y otros asalariados que hacen trabajos para preparar y servir comida. En esta categoría sube al 14,8% para las mujeres. El tercer puesto del escalafón lo ocupan los asistentes sociales, con una tasa del 9,6%. Los profesionales de la industria del entretenimiento, medios de comunicación, artistas y deportistas se encuentran en la parte más alta de la tabla, con una tasa de depresión del 9,1%. Esta categoría ocupacional es la que cuenta con más hombres deprimidos (6,7%).

El informe gubernamental combina datos recopilados entre los años 2004 y 2006. Y aunque no especifica los motivos o factores que podrían influir en el estado de ánimo de los empleados, revela que los contratos a tiempo pleno tienen menos posibilidades de caer en una depresión (7%) que sus compañeros con empleos a tiempo parcial (9,3%) o temporales que pasan periodos en paro (12,7%).

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