La crisis obliga a los trabajadores del sector inmobiliario a profesionalizarse y especializarse. Desde marzo, en Cataluña un registro obliga a los agentes a tener título universitario o 200 horas de cursos.

El pinchazo de la burbuja inmobiliaria ha obligado al sector a profesionalizarse. En marzo entró en vigor en Catalunya un decreto que regula los requisitos para ejercer como agente inmobiliario y crea el primer registro obligatorio del sector que exige, entre otros requisitos, tener un título universitario que incluya materias relacionadas con el derecho y las valoraciones inmobiliarias, o bien haber seguido 200 horas de formación sobre la materia en centros acreditados.

"La crisis ha marcado un punto de inflexión - destaca Joan Ollé, presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Barcelona-.Antes parecía que cualquiera podría abrir una agencia pero ahora se exige una formación por la que el Colegio siempre ha apostado, porque el sector inmobiliario es multidisciplinar y abarca desde cuestiones técnicas hasta jurídicas y administrativas y para dar un buen servicio hay que estar bien preparado".

El Centro de Estudios Inmobiliarios de Catalunya, vinculado a este colegio, es uno de los centros que imparte un curso específico para poder acceder al registro, y después del verano iniciará una nueva edición. "Muchos alumnos reconocen que necesitan reciclarse porque se dan cuenta de que antes no estaban haciendo bien las cosas", explica Agustí Capdevila, director del centro de estudios. En su opinión, "los profesionales quieren estar bien preparados para cuando pase la crisis, porque antes para vender sólo necesitaban decir que el inmueble iba a subir de precio en dos meses pero ese argumento ya no sirve y el cliente es más exigente".

En el ámbito universitario también es posible encontrar una amplia oferta formativa sobre el sector. La Universitat Oberta de Catalunya (UOC), por ejemplo, estrenará el próximo curso el primer MBA de Ciencias Inmobiliarias. Según Josep Maria Duart, vicerrector de Posgrado y Formación Continua de la UOC, el objetivo es "formar a los ejecutivos y empresarios del sector inmobiliario para este siglo XXI con conocimientos sólidos y con las capacidades, actitudes y valores requeridos para hacer del sector inmobiliario español un referente en buenas prácticas y para que no se repita la experiencia de crack vivida en nuestro país". Fernando Conde, director académico de este MBA, lamenta que hasta hace poco España estaba "a años luz" de países como Gran Bretaña o Estados Unidos, donde universidades como Harvard ofrecen formación sobre el sector inmobiliario. "Muchos profesionales españoles que tienen que tomar cada día decisiones que mueven grandes sumas económicas no disponen de formación especializada, algo imprescindible ya que el sector ha cambiado muchísimo en las últimas décadas", señala Conde.

La Universitat de Barcelona (UB), por su parte, impartirá este otoño la edición número 11 de su Máster en Asesoría y Consultoría Inmobiliaria. "Antes la gente se apuntaba a cualquier máster porque se lo pagaba la empresa: ahora los que vienen es porque les interesa mucho y piensan que su vida profesional depende de esta formación, que está pensada principalmente para ampliar horizontes y hacer negocios", apunta Gonzalo Bernardos, director del máster y vicerrector de Economía de la UB. El perfil de los alumnos ha cambiado y su número se ha reducido: "En cursos anteriores llegábamos a tener 120 interesados y seleccionábamos a la mitad, ahora tenemos unos 30", reconoce Bernardos.

La Universitat Ramon Llull también imparte, en colaboración con el Centro de Estudios Inmobiliarios de Catalunya, un posgrado en Gestión Profesional Inmobiliaria semipresencial. La Pompeu Fabra ofrece un posgrado en Derecho Urbanístico e Inmobiliario, y la Politècnica de Catalunya cuenta con un Máster en Valoraciones Inmobiliarias. "Que nadie se equivoque: este sector tiene futuro - asegura Gonzalo Bernardos-.Eso sí, para aquellos que se formen para saber detectar y aprovechar oportunidades".


"He montado mi agencia"

Margarita Puig, de 40 años, trabajaba en una agencia inmobiliaria cuando estalló la crisis. "No se vendía nada y decidí montar mi propia agencia especializada en alquiler", explica. Sus conocimientos sobre este tipo de operación eran limitados - "no tenía formación específica sobre el sector", reconoce-,y decidió apuntarse a un postgrado. "Me ha ido de maravilla: ahora trabajo muchas horas, pero la empresa me va muy bien".


"Estudiar da herramientas"

Enric Pugès, de 46 años, es arquitecto técnicoy hasta hace dos años trabajaba en una promotora. Cuando quebró, se hizo autónomo y se apuntó a un postgrado en Gestión Inmobiliaria. "Quería completar mi formación técnicacon conocimientos sobre valoración de inmuebles", dice. Ahora realiza peritajes para diversas empresas. "Nunca he dejado de formarme, y seguiréhaciéndolo. Con la crisis es importante tener todas las herramientas posibles"

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