No deberán llevar cofia ni podrán salir a la calle con su uniforme. Pero la falda sigue siendo obligatoria en la clínica de Cádiz que el pasado miércoles anunció mediante carteles colocados por los pasillos las nuevas obligaciones de su plantilla.

Un informe sanitario da la razón a la clínica San Rafael de Cádiz y tolera que las enfermeras lleven las piernas al aire.

No deberán llevar cofia ni podrán salir a la calle con su uniforme. Pero la falda sigue siendo obligatoria para las enfermeras de la clínica San Rafael de Cádiz, propiedad de la empresa, J. M. Pascual, Pascual, S.A., que el pasado miércoles anunció mediante carteles colocados por los pasillos las nuevas obligaciones de su plantilla en materia de uniforme. Ellas pedían un trato de igualdad con sus compañeros. Quieren llevar pantalones y además evitar con ello estar más expuestas, por ejemplo, cuando se producen derrames de líquidos, como sangre, orina o vómitos.

En el documento no se hace alusión alguna al principal conflicto que habían denunciado las trabajadoras: la obligatoriedad de llevar falda. La medida salió a la luz de forma polémica cuando las enfermeras que utilizaban pantalón perdieron un plus de productividad de 50 euros en su nómina.

Las nuevas medidas higiénicas forman parte de las conclusiones de un estudio encargado por la empresa sobre los riesgos para la salud de los empleados y usuarios derivado de la utilización de los uniformes.

Un informe que fue reclamado por la Inspección de Trabajo el pasado 31 de marzo, después de que los sindicatos denunciaran que la obligatoriedad de llevar falda podía incumplir la ley de prevención de riesgos laborales. Las conclusiones fueron colocadas en carteles en la clínica para conocimiento de toda la plantilla y serán comunicadas oficialmente a los delegados sindicales de prevención el próximo 12 de mayo.

Una de las medidas más llamativas es la eliminación de la tradicional cofia. "No siendo la cofia la fórmula más eficaz de recoger el pelo de los profesionales, la empresa debe cambiar esta prenda del vestuario por otra opción, como el gorro sanitario, que será obligatorio para todo el personal con pelo largo, con independencia de su género", detalla el informe. La comunicación de la empresa omite referirse a la obligatoriedad de llevar falda, motivo de la propuesta de sanción de 6.251 euros realizada por la Inspección de Trabajo por un posible incumplimiento de la ley de Igualdad.

"Es una machada más", se quejó ayer la presidenta del comité de empresa, Adela Sastre. "Habla de prevención pero no dice nada de que nos siguen obligando a llevar las piernas al aire. Habla de lo que no tiene que hablar", protestó. A partir de ahora, además, todos los trabajadores deberán quitarse el uniforme al salir de la clínica y guardarlo en los lugares señalados por la empresa.

También se advierte de que la empresa vigilará especialmente que los empleados cumplan esta norma durante la jornada laboral y al finalizarla. "Queda totalmente prohibida y sancionada la presencia en la calle del trabajador con su vestimenta de trabajo (...) o la realización de cualquier tipo de gestión de índole laboral o personal fuera del recinto de trabajo en uniforme", reza el comunicado. Se excluye el tramo de calle que el personal tiene que atravesar para comunicarse de un edificio a otro de la clínica. Las enfermeras, hasta ahora, han tenido que llevarse el uniforme a casa para lavarlo. "Eso pone en riesgo la salud de sus familias", denuncia el comité. La clínica está pendiente de si la Consejería de Empleo mantiene la sanción propuesta por la Inspección de Trabajo contra la que la empresa alegó. La decena de trabajadoras que usa pantalón volvió a cobrar el plus tras la polémica.

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