Espanya és un dels països de l 'OCDE on els ciutadans van més al metge. Tanmateix, per als treballadors no sempre resulta fàcil compatibilitzar les visites amb l 'horari laboral i molts es veuen obligats a absentar-se quan tenen cita.

España es uno de los países de la OCDE donde los ciudadanos van al médico con más frecuencia: concretamente hacen 9,5 visitas al año, cuando la media de la OCDE se sitúa en 6,8. Sin embargo, para los trabajadores no siempre resulta sencillo compatibilizar estas visitas con el horario laboral y muchos se ven obligados a ausentarse del trabajo cuando tienen cita con el doctor, lo que puede generar conflictos con la empresa. En España no existen datos, pero en Gran Bretaña las visitas al médico de familia suponen cada año la pérdida de 3,5 millones de jornadas laborales, según la Confederación de la Industria Británica, lo que supone para las empresas pérdidas en torno a los 1.200 millones de euros anuales.

El Estatuto de los Trabajadores recoge los supuestos en los que el empleado, previo aviso y justificación, puede ausentarse del trabajo con derecho a remuneración. Entre estos supuestos no se recogen las visitas al médico, excepto en el caso de las trabajadoras embarazadas, que sí tienen reconocido su derecho a ausentarse para hacerse exámenes prenatales y técnicas de preparación al parto. La mayoría de los convenios intentan regular este tema para todos los empleados, por ejemplo ofreciendo días para asuntos personales o permitiendo que las horas de trabajo perdidas por este motivo se recuperen después saliendo más tarde de trabajar. No obstante, "lo que funciona en la práctica es la tolerancia por parte de las empresas, aunque sea a disgusto", explica Manel Hernández, de Sagardoy Abogados.

Jaume Cortés, abogado del Colectivo Ronda, asegura que en general las ausencias de los trabajadores para ir al médico "no crean demasiados conflictos en la empresa". Sin embargo, existen excepciones. UGT ha denunciado en diversas ocasiones a la empresa farmacéutica Institut Grifols, de Parets del Vallès, por descontar dinero del sueldo de sus empleados cuando hacían visitas al médico. Según el sindicato, esta empresa tenía firmado con el comité de empresa un pacto donde se establecía que las visitas médicas de sus empleados podían durar hasta cuatro horas sin que esto supusiera un descuento salarial, y sin embargo retuvo parte de su sueldo a trabajadores que se habían ausentado por un tiempo inferior. El comité denunció a la empresa y los tribunales dieron la razón a los trabajadores.

Hasta hace poco, los empleados de las principales compañías españolas no sufrían este problema. Grandes empresas como Telefónica, Repsol, Iberdrola, Endesa, Gas Natural o BBVA han sido durante años entidades colaboradoras de la Seguridad Social y ofrecían a sus empleados servicio sanitario en el propio centro de trabajo. Este sistema favorecía a las dos partes: los trabajadores no tenían que desplazarse para ir al médico, evitando así perder horas de trabajo y beneficiando por tanto también a la empresa.

El régimen de empresas colaboradoras de la Seguridad Social nació en los años 60 y suponía que las empresas de más de 500 empleados podían ofrecer sus propios servicios sanitarios a sus trabajadores y familiares. A cambio, las empresas se deducían una determinada cantidad de sus cuotas a la Seguridad Social. A partir de 1997 la asistencia sanitaria pasó a ser financiada por los Presupuestos Generales del Estado y no por las cuotas de empresas y trabajadores, y se limitó la bonificación a las empresas colaboradoras. Desde 1999 estas tuvieron que asumir por completo el coste del servicio y el resultado fue que la gran mayoría de las compañías dejaron progresivamente de ofrecerlo, aunque en el 2004 aún prestaban servicio a más de 200.000 personas, de los cuales casi 95.000 eran empleados y el resto familiares beneficiarios. En algunos casos, como por ejemplo La Caixa, las empresas sustituyeron este servicio por la contratación de una póliza de seguros en una mutua privada.

Para Antoni Tua, responsable de política sanitaria de CC. OO. de Catalunya, la solución pasa por ampliar los horarios de los servicios públicos de salud, de forma que los trabajadores no se vean obligados a interrumpir su horario laboral cuando necesitan visitar a su médico. "Poco a poco hemos ido avanzando en este sentido - celebra Tua-. Por ejemplo hasta hace unos años los pediatras sólo atendían por las mañanas y ahora la mayoría también tiene visitas durante algunas tardes de la semana, y en la medicina general también se está extendiendo esta práctica". Más complejo resulta compatibilizar el horario laboral con la visita a especialistas y pruebas diagnósticas, que suelen hacerse en los hospitales y normalmente sólo en horario de mañana.

Desde el 2003 en Catalunya los ciudadanos pueden escoger médico en un centro de salud distinto al que corresponde por domicilio. La mayoría de los usuarios que se han acogido a esta posibilidad lo han hecho para buscar uno más próximo a su centro de trabajo. Además, el Institut Català de la Salut está estudiando la aplicación de un sistema de autogestión en los centros de atención primaria (CAP), que entre otras cosas les permitiría adaptar los horarios de sus facultativos a la demanda de los pacientes de la zona donde se ubiquen.


Asistencia privada a la puerta de la oficina

España no es el único país donde preocupa la dificultad para compatibilizar el horario laboral con las visitas al médico. En Las Vegas (Estados Unidos) han encontrado una original solución para los trabajadores de los numerosos casinos de la ciudad: una clínica sobre ruedas que, mediante tráilers totalmente equipados, se traslada a las diversas empresas ofreciendo los servicios de dentistas e higienistas. Cada semana pasan por los camiones un millar de pacientes, la mayoría cubiertos por los seguros privados que ofrecen los propios casinos a sus empleados para evitar que pierdan buena parte de su jornada laboral para visitar a su dentista en la otra punta de la ciudad. En Londres, algunas empresas del distrito financiero han empezado a contratar los servicios de médicos privados que atienden a los empleados cerca de sus trabajos en la City, ya que muchos empleados residentes fuera de la capital británica tenían que ausentarse del trabajo durante horas si tenían cita con su médico de cabecera. En España es frecuente que grandes empresas, como La Caixa o Telefónica, proporcionen a sus empleados un seguro privado de asistencia sanitaria como sistema de retribución en especie. El amplio número de delegaciones que suelen tener estas redes de asistencia permite a los empleados tener al médico más cerca de su puesto de trabajo. En España, donde toda la población está cubierta por la sanidad pública, más del 10% de los ciudadanos tienen cobertura sanitaria privada, concertada individualmente o a través de su empresa. Este porcentaje alcanza el 24,7% en el caso de Catalunya, donde históricamente siempre ha habido una fuerte implantación del aseguramiento privado.

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