En moments de bonança les empreses es mostren generoses: telèfons mòbils, assegurances, vals de menjar... proliferen per fidelitzar a la plantilla. Amb la crisi arriben les retallades fet que provoca conflictes legals i un deteriorament del clima laboral.

Hace unos meses Nissan, dentro de un plan de reducción de gastos, eliminó el menú subvencionado hacía años permitía a toda la plantilla comer en la empresa por sólo 16 céntimos, y reservó este derecho para el personal de turno partido. Jordi Carmona, secretario general de UGT en Nissan, recuerda "la indignación" con que recibieron la noticia las 2.000 personas que utilizaban este servicio a diario. "Los menús subvencionados habían funcionado durante toda la vida y los considerábamos una parte más de nuestro salario - señala Carmona-. La sensación general fue que la empresa intentaba ampliar sus beneficios a costa de recortarnos un tema social como es la comida".

Como Nissan, en época de crisis las empresas buscan fórmulas para reducir costes, y eliminar o reducir algunas retribuciones como los vales de comida o las ayudas a la guardería podría parecer una vía. Según un estudio de Mercer una de cada cuatro compañías ve inviable mantener a medio plazo beneficios sociales vinculados a la salud o la formación de sus trabajadores, entre otros.

Incluso Google, considerada una de las mejores compañías para trabajar gracias a las ventajas sociales que otorga a sus empleados, incluyendo gimnasio y cabinas para la siesta, empieza a recortar gastos por esta vía. Hace unos meses la compañía aumentó un 70% el precio de la guardería que ofrece a los hijos de sus empleados y que tenía tanto éxito que contaba con 700 familias en lista de espera. La lista se redujo a la mitad.

En España no es tan fácil seguir el ejemplo de Google. Tal como destaca Simón Rosado, secretario de acción sindical de CC. OO. de Catalunya, "aquí por suerte tenemos derechos laborales y la empresa no puede eliminar un beneficio de este tipo sin negociar con los trabajadores". Elementos como los vales de comida son especialmente difíciles de eliminar: "Las empresas de más de 50 trabajadores están obligadas a ofrecer un comedor de empresa y muchas, para evitarlo, ofrece estos vales, por lo que en muchos casos resulta insustituibles", advierte Manel Hernández, director de Sagardoy Abogados en Barcelona.

Mario Ibáñez, socio del bufete Uría Menéndez, explica que la empresa está obligada a negociar incluso cuando las retribuciones en especie se han pactado de forma tácita, aunque no está obligada a llegar a acuerdo con los empleados. En este caso los trabajadores pueden acudir a la vía judicial, aunque en la práctica, sobre todo cuando se trata de beneficios negociados individualmente, pocos llegan a este extremo. Así, algunas empresas proponen a sus empleados cambiar sus Blackberrys por móviles más económicos o sustituir su coche de empresa por dietas de kilometraje. Alguna compañía ha implantado incluso la jornada continua para toda la plantilla para ahorrarse los vales de comida.

La escalada del precio del combustible, por su parte, anima a limitar los coches de empresa. "Este año ha aumentado el número de nuevos clientes pero ha descendido el número de compras correspondientes a las renovaciones de clientes ya existentes", explica Agustín García, presidente de la Asociación Española de Renting. También se ha notado un cambio en las preferencias de las empresas, que cada vez demandan coches más ecológicos para pagar menos impuestos y combustible. Según el Observatorio del Vehículo de Empresa en España, promovido por la compañía de renting Arval, tres de cada diez empresas prevén implantar la conducción compartida en los próximos dos años para ahorrar gasolina y una cuarta parte pretende fomentar el uso del transporte público.

Carlos Delgado, presidente de Compensa Capital Humano, recuerda que "hace unos años se puso de moda la retribución en especies y muchas empresas ofrecieron beneficios sociales de forma gratuita, pero en el contexto actual la empresa no se puede permitir hacer regalos". Según Delgado, "ahora las empresas deben estudiar muy bien qué ofrecen a cada empleado y proponerles que obtengan esos beneficios a cargo de su propia remuneración, obteniendo beneficios fiscales para ambas partes".

Pero eliminar un derecho de este tipo de los trabajadores puede suponer un gran conflicto. "En el mundo de los recursos humanos no hay nada peor que truncar las expectativas de los empleados - argumenta Jordi Costa, profesor de Eada-. Siempre es mejor no dar algo que darlo y luego quitarlo, porque de ese modo se causa una decepción letal entre los trabajadores, que ya consideraban esa retribución como una parte más de su patrimonio".

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