Cada vez son más empresas las que se preocupan por actuar con responsabilidad social en todas sus áreas de actividad. La Fundación Seres, que agrupa a 71 grandes corporaciones españolas, ha explicado que estas compañías invirtieron en 2020 un total de 1.486 millones de euros en RSE, lo cual supone un incremento del 13% con respecto al año 2019. 

La responsabilidad social empresarial (RSE) va extendiéndose a todas las áreas de las empresas y ganando fuerza en ellas. Por convicción o por obligación, las grandes corporaciones españolas están haciendo énfasis en las acciones que contribuyen a promover una sociedad mejor. La Fundación Seres, que agrupa a 71 de estas compañías, ha hecho los cálculos. En 2020 esas entidades invirtieron un total de 1.486 millones de euros en RSE, elevando el montante medio por empresa un 13% respecto a 2019 porque “la covid-19 ha producido una mayor demanda de acciones relevantes por parte de todos los actores y las empresas han realizado un gran esfuerzo”, indica Fernando Ruiz, presidente de Seres por correo electrónico.

Y no solo eso, lograron captar 158 millones de inversión adicional de terceros para acometer sus iniciativas, un 90% por encima del ejercicio precedente. Por cada euro gastado, atrajeron un 10% de inversión aportada por la Administración, entidades colaboradoras, etcétera, destaca el informe elaborado por Deloitte para Seres, que será presentado la próxima semana.

Las colaboraciones crecieron un 35% y abarcaron a 32.631 entidades sociales. De hecho, para firmas como Banco Sabadell, las alianzas con terceros se han convertido en una de las prioridades de la dirección de sostenibilidad, según explica su responsable, Ana Ribalta: “Este año nos hemos centrado en ellas porque el impacto es muy superior cuando vamos juntos que cuando actuamos en solitario”.

En un momento en el que los riesgos sociales van en aumento, en el que la agencia Moody’s estima que ocho billones de dólares de la deuda que califica en el mundo están sujetos a riesgos sociales importantes, las 71 organizaciones españolas analizadas llevaron a cabo 24.869 proyectos (1.775 de los cuales estuvieron vinculados específicamente a la covid-19), el 48% en España. Iniciativas que beneficiaron a 158 millones de personas, esto es, 100 millones más que en el ejercicio anterior.

Tanto para Banco Sabadell como para Gonvarri Industrial, los primeros destinatarios de sus políticas de responsabilidad social en el año en que irrumpió la pandemia fueron sus empleados, a los que protegieron a través del trabajo en remoto y las herramientas de conciliación necesarias.

Los trabajadores de las empresas también se vieron mucho más involucrados en los proyectos de RSE corporativos, en concreto 181.814 empleados de esas corporaciones pusieron su granito de arena, lo que supone un 12% del conjunto de su fuerza laboral, que supera el millón y medio de personas. Esa es la media porque en el 26% de las compañías tres de cada diez trabajadores apoyan las labores de RSE y en el 14% de ellas llegan hasta siete de cada diez. Según destaca el estudio, son las entidades de menor tamaño donde las plantillas se muestran más implicadas, en tanto que en las macrocorporaciones el porcentaje de participación cae al 8%.

Más de siete de cada diez compañías disponen de programas de voluntariado y casi el 10% de sus empleados se han apuntado a ellos, un punto por encima de los últimos cinco años. “La sensibilidad de la plantilla ha aumentado, pero la situación sanitaria de los dos últimos años nos ha imposibilitado que pueda ayudar presencialmente. Ha sido virtualmente, y no es lo mismo”, reconoce Juan Llovet, director de Comunicación y Sostenibilidad de Gonvarri. Sus programas de ayuda humanitaria o el de entrega de comida en el que participan con el chef José Andrés (World Central Kitchen) sí que han contado con más trabajadores.

La mayoría de los proyectos que las empresas españolas realizan tienen como objetivo cubrir las necesidades sociales e implicarse con la sociedad (89%), y en segundo lugar, el empleo y la integración social (8%). Desarrollo local, reinserción social, emergencias, ayuda humanitaria o iniciativas de arte y cultura son el leitmotiv del grueso de las acciones emprendidas por las compañías, que en segundo lugar ponen el foco en la educación y la salud para dar el tercer puesto a la mejora de la empleabilidad y al acceso a nuevas oportunidades de empleo. Mujeres, infancia y juventud son los targets fundamentales en sus actuaciones.

La inversión media por empresa es de 22,2 millones de euros anuales. Y más de la mitad realizan un desembolso medio de 30.000 euros por proyecto. El 44% de las compañías trabajan en más de 100 proyectos y el 23% en más de 300.

El sector energético y el financiero son los primeros en contribuir con sus acciones de responsabilidad social. Solo entre ambos atendieron al 68% de los beneficiarios, 107 millones de personas. Los siguen telecomunicaciones, salud, bienes de consumo, utilities y tecnología.

Cambios tras la covid

Aunque el esfuerzo económico de los bancos en RSE a menudo se relaciona con la caída en picado de su reputación tras la crisis financiera, para Ana Ribalta, en el caso de Banco Sabadell, no es así. Dice que su compromiso viene de largo y pone como ejemplo el programa de oficinas móviles en las zonas rurales que la entidad lanzó en 2017. La pandemia, asegura, ha sido un acelerador de proyectos que tenían en cartera: “Nuestro primer cambio en materia de RSE tras la covid tiene que ver con el tipo de productos desarrollados gracias a la pandemia, como moratorias, alargamiento de los pagos, despliegue de créditos ICO… El segundo es el nuevo modelo de relación creado con nuestros clientes con la digitalización, en la que hemos hecho una inversión titánica, hemos reforzado los especialistas que atienden a los clientes, simplificado la operativa… Y el tercer cambio tiene que ver con la prioridad de la salud física y mental de nuestros empleados”, continúa Ribalta.

Sus acciones de RSE se centran en el apoyo a la empleabilidad de colectivos vulnerables y en la formación para romper la brecha digital, así como en la educación financiera. Por su parte, Gonvarri tiene su programa estrella en la promoción de la seguridad vial.

De las 71 compañías estudiadas por Seres, nueve de cada diez tienen un área específica dedicada a la gestión de la RSE y siete de cada diez disponen de una comisión de sostenibilidad. Más de la mitad de ellas cuentan con una fundación para canalizar buena parte de su acción social. Y la mayoría dispone de métricas para cuantificar su impacto social, una meta en la que actualmente está trabajando Banco Saba­dell, que también se propone que sus iniciativas de RSE lleguen a sus clientes y a los inversores, de manera que estos pongan su dinero en fondos sociales con los que conseguir un efecto multiplicador, según Ribalta.

Nueve de cada diez empresas participantes en el estudio contemplan los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU en su estrategia de RSE. Sobre todo los que tienen que ver con el fomento del trabajo decente y el crecimiento económico, combatir el cambio climático o promover la igualdad de la mujer. Telecomunicaciones y alimentación y bebidas son los sectores que más ODS consideran en sus prácticas.

 

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