Los expertos creen que los jóvenes serán los grandes perjudicados por la crisis económica provocada por el Covid-19 y reclaman cambios en la formación y reformas para acabar con la excesiva temporalidad del empleo juvenil, como reforzar la Formación Profesional (FP) y reducir la brecha entre los costes del despido para los contratos temporales y fijo, entre otros. Esta es una de las principales conclusiones del Consenso Económico, correspondiente al primer trimestre de 2021, que elabora PwC a partir de la opinión de un panel de más de 400 expertos, directivos y empresarios.

Los expertos coinciden (en un 93,3%) en considerar como extraordinariamente preocupante o muy preocupante la intensa contracción del número de jóvenes entre 16 y 34 años, así como su baja participación en el mercado de trabajo, muy por debajo de los países europeos. Para fomentar su incorporación al mercado de laboral, los panelistas proponen en primer lugar modificar la formación que reciben, vinculándola más directamente a las necesidades productivas. En segundo lugar, creen que es necesario cambiar los mecanismos de entrada en el empleo, poniendo mayor énfasis en el aprendizaje.

En esta línea, los encuestados (67%) consideran que debe reducirse la proporción de los contratos temporales entre los jóvenes, por encima del 48% en 2020. Para hacerlo, el 66,1% apuesta por reducir la brecha entre los costes del despido para los contratos temporales y fijos, y el 41% cree que se debería penalizar la concatenación de contratos temporales.

En cuanto a la formación, los consultados consideran que existe un desequilibrio, con una manifiesta insuficiencia de los estudios secundarios no obligatorios y un excesivo peso de los primarios y, especialmente, de los superiores, donde existe una sobrecapacitación de los universitarios, que acaban compitiendo en el mercado por trabajos de inferior cualificación. Para corregir estos desequilibrios, el 96,3% apuesta por incentivar e invertir en la FP, el 56,5% por reformar la formación universitaria, reforzando los estudios científicos, y el 54,6% por potenciar la formación básica.

Para mejorar las tasas de escolarización postobligatorias –alejadas de países como Suecia, Bélgica, Países Bajos, Irlanda, Polonia o Finlandia– y su incidencia en el empleo juvenil, los panelistas proponen una vez más incentivar la FP (88,9%), así como reforzar la orientación profesional que reciben los jóvenes (81,6%) y reforzar el sistema educativo en los territorios con mayor fracaso escolar (53,21%). También creen que habría que aumentar la oferta de trabajo juvenil con formación tecnológica y ponen sobre la mesa dos medidas adicionales: por un lado, reforzar los estudios secundarios y superiores con una mayor oferta técnico-matemática (73,2%) y, por el otro, incrementar la participación femenina en este tipo de ramas (46,3%).

 

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