¿Cómo deben plantear las organizaciones la vuelta a las oficinas? Las autoridades desaconsejan las pruebas masivas de detección de coronavirus en el regreso de los empleados a sus puestos de trabajo presenciales. Además, en aquellos casos que la realización de la prueba sea necesaria, ya sea porque se trata de trabajadores con síntomas o que son contactos estrechos de un contagiado, recomiendan realizar las pruebas PCR y la rápida de antígenos, en ningún caso la serológica. 

En vista del retorno de muchos empleados a sus puestos de trabajo presenciales, el Ministerio de Sanidad actualizó a finales del pasado diciembre dos guías con instrucciones sobre la realización de pruebas diagnósticas de coronavirus en las empresas. De ellas se extraen dos directrices fundamentales: se desaconseja el cribado, es decir, la realización de pruebas a trabajadores que no presenten síntomas salvo cuando se trate de entornos sanitarios o sociosanitarios o determinados grupos o poblaciones. Y las pruebas recomendadas para los casos con capacidad de transmisión (trabajadores con síntomas o contacto estrecho con contagiados) son la PCR y la rápida de antígenos, en ninguna circunstancia se sugiere la serológica.

Representantes de los trabajadores y patronales presentan sus propias recomendaciones. El sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) aboga, en una nota que publicó el 7 de enero, por continuar con el teletrabajo en aquellos puestos en los que sea posible y pide que la estrategia de vacunación alcance no solo a los sanitarios sino también a los trabajadores esenciales y a aquellos que no pueden guardar la distancia mínima de seguridad. Las empresas pueden no obstante realizar test masivos a sus trabajadores. Las administraciones y los sindicatos los desaconsejan pero no están prohibidos. La guía del Ministerio insiste, eso sí, en que estos cribados se realicen siempre por un facultativo en ejercicio y en que estén relacionados con una alta transmisión en la zona o en la población diana del cribado.

Del lado de las empresas, son ellas las que en ocasiones realizan las pruebas de detección del virus por iniciativa propia. En situaciones puntuales las ha promovido la patronal. Las patronales Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y Confederación Empresarial de Madrid-CEOE (CEIM) y la Comunidad de Madrid firmaron un acuerdo el pasado noviembre para realizar pruebas masivas en centros de trabajo como Mercamadrid. Dichas pruebas comenzaron el 29 de diciembre a razón de 3.000 semanales.

Muchas empresas toman la temperatura a sus empleados a diario, una forma rápida de realizar un primer cribado. Es legal y recomendable porque este gesto cumple con la obligación de garantizar la salud y la seguridad de los trabajadores. Tanto los sindicatos como el Ministerio insisten en la necesidad de convertir los espacios en lugares sin peligros o riesgos. Recomiendan la desinfección de equipos de trabajo y de elementos de gran contacto como los pomos de las puertas, el cumplimiento de la distancia mínima de dos metros y el suministro de gel hidroalcohólico. Las mismas medidas que se instauraron en el comienzo de la pandemia.

Criterios en el cribado

Carlos Royo, profesor del Departamento de Dirección de Personas y Organización de la escuela de negocios Esade, informa de las cautelas que adoptan las empresas a la hora de realizar tests masivos a sus trabajadores: “Tienen mucha sensibilidad para no generar agravios comparativos de por qué a unos sí y a otros, no”. Royo explica los criterios que siguen: “La criba se realiza con arreglo al tipo de puesto de trabajo. Se priorizan aquellos que resultan vitales para la actividad y los que se realizan de forma presencial”. Esto, en lo que se refiere a cribados preventivos. El manual del Ministerio insiste por supuesto en que la prioridad a la hora de realizar pruebas son los sintomáticos graves y los más vulnerables. Se trata de detectar los casos positivos más que de descartar los que no lo son.

Al grupo de vulnerables pertenecen los enfermos de diabetes, los enfermos cardiovasculares (incluidos los hipertensos), aquellos con una enfermedad pulmonar crónica, inmunodeficiencia y cáncer en fase de tratamiento activo. A las embarazadas y a los mayores de 60 años se les considera sensibles.

La prueba PCR es la única recomendada por la OMS (Organización Mundial de la Salud) para la detección precoz de la enfermedad, la cual debe hacerse a aquellos casos sospechosos en las primeras 24 horas. Cualquier persona que presente alguno de los síntomas asociados al virus del SARS-CoV-2, como fiebre, tos o sensación de falta de aire, es susceptible de ser foco de infección. “Las PCR detectan el ácido nucleico (RNA) del virus. Informan de si las muestras respiratorias de una persona tienen este material genético y por lo tanto es portador del virus”, explica Antoni Trilla, epidemiólogo y jefe de servicio de Medicina Preventiva del Hospital Clínico de Barcelona, en el webinar organizado por Sabadell Seguros.

Estos test sirven para diagnosticar la enfermedad aguda y en caso necesario se deberían repetir de forma periódica para asegurar que no se tiene la enfermedad de manera continuada. “La prueba solo da información sobre el ahora. Es una fotografía del estado de salud actual”, afirma Trilla. Es aconsejable que si se presentan síntomas o se forma parte de algún grupo de riesgo de posible contagio, se realice este tipo de test.

El papel de Recursos Humanos

Royo señala la importancia de conjugar un buen protocolo de actuación con una buena comunicación de lo que los empleados han de llevar a cabo. “Los trabajadores están cansados de trabajar desde casa y de sufrir esa sensación de ida y vuelta. Resulta clave la comunicación y la labor de los mandos intermedios para hacer llegar la nueva información”, abunda. Ante la puesta en marcha de un sistema mixto de teletrabajo y presencialidad o de una disposición en zigzag en el puesto de trabajo -como ejemplos de normativas plausibles en muchas empresas- el profesor insiste en la necesidad de implantarlo a través de los cargos intermedios. “Tienen que estar comprometidos y empoderados para que el impacto no sea negativo”.

Algunas empresas cuentan con delegados de prevención de riesgos laborales, que recibirán nuevas atribuciones como asegurarse de que los trabajadores llevan la mascarilla o de que siempre haya gel hidroalcohólico disponible. “La empresa privada por definición es más flexible, por lo que en muchas ocasiones establece normativas internas de forma anticipada a las administraciones públicas”, afirma.

El profesor destaca el papel que ha adquirido el departamento de Recursos Humanos -o el Área de Personas, como prefiere llamarlo- en la prevención de riesgos laborales. “Se encuentra en un momento estratégico crucial para demostrar a la Dirección General que su función es importante, que puede formar parte del núcleo duro como Tesorería, Finanzas…”, asegura Royo.

Nuevas titulaciones

El Ministerio de Sanidad reconoce en su manual el papel determinante que desempeñan las empresas en prevenir y detectar de manera precoz los contagios. Con el paso del tiempo surgirán por lo tanto nuevos especialistas que se encarguen de realizar las tareas de prevención de riesgos laborales. “Hay que tener bajo el foco a la universidad y a los centros de educación superior. Seguro que van a salir cursos formativos, posgrados de especialización y másteres propios enfocados en prevención de pandemias e infecciones”, afirma Royo. Las empresas comenzarán a buscar en redes y portales de empleo esa especialización que todavía no resulta imprescindible pero sí deseable.

 

 

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