Este año se ha constatado que el groupthink -el fenómeno mediante el cual la toma de decisiones de un grupo se rige por la facilidad de la conformidad- es más común cuando la comunicación se realiza de forma virtual. Fast Company explica una serie de pasos a seguir para que los equipos combatan la complaciencia y la falta de innovación que conlleva ese “pensamiento grupal”. 

 Este año se ha constatado que el groupthink -el fenómeno mediante el cual la toma de decisiones de un grupo se rige por la facilidad de la conformidad- es más común cuando la comunicación se realiza de forma virtual. Fast Company explica una serie de pasos a seguir para que los equipos combatan la complaciencia y la falta de innovación que conlleva ese “pensamiento grupal”. La mayoría de nosotros somos muy conscientes de que el “pensamiento de grupo” es malo para las organizaciones. Cuando nuestro lugar de trabajo cae en el groupthink, nos volvemos complacientes y no innovamos, ya sea por intimidación, apatía o por ambas a la vez.

A medida que muchos de nosotros nos pasamos al trabajo en remoto durante la pandemia, algunos líderes empresariales sugirieron que la ruptura de la rutina, junto con una nueva y emocionante tecnología de colaboración, anularían el exceso de formalidad, los protocolos obsoletos y la tensión que a menudo guían hacia el pensamiento grupal en una reunión tradicional. 

Pero no fue así. El pensamiento grupal empeoró.

Resulta que los canales de comunicación digital como Zoom son un caldo de cultivo perfecto para los componentes básicos del groupthink: complacencia, conversaciones dominadas por una o dos personas y un deseo subyacente (a veces inconsciente) de terminar de una vez. Al final, la colaboración en línea tiene aún más pensamiento grupal que las reuniones tradicionales. A este fenómeno creciente lo llamo "Zoomthink".

A continuación, se explica por qué la comunicación virtual fomenta el pensamiento grupal y qué pueden hacer los equipos para combatirlo:

LOS ZOOMS SON ESTRESANTES Y AGOTADORES

Muchos de nosotros nos sentimos más estresados durante las reuniones virtuales, en parte porque es más difícil mantener la concentración desde el otro lado de la pantalla. Es más, muchos de nosotros nos sentimos más agotados por las reuniones virtuales que por las reuniones cara a cara. Puede ser abrumador manejar la incomodidad constante del silencio o de un problema técnico, la presión de ser examinado de cerca por compañeros que se encuentran lejos y el simple agotamiento físico que produce mirar una pantalla todo el día. Todo ello genera una inquietud psicológica que hace que hablar se convierta en algo pesado y desmoralizante.

ASUMIMOS QUE ESTAMOS EN LA MISMA ONDA CUANDO EN REALIDAD NO LO ESTAMOS

De repente, hemos perdido el acceso a las señales tradicionales del lenguaje corporal en las que confiábamos para reafirmar y distinguir nuestro pensamiento, y resulta que el lenguaje corporal digital no siempre es intuitivo o universal. Por ejemplo, recientemente contraté a Jim como trabajador 100% a distancia. Me gustó nuestro acuerdo, en parte por la poca supervisión que necesitaba. O eso pensé. Después de tres meses de Zoom, le dije a Jim que estaba haciendo un gran trabajo y que esperaba que lo estuviera disfrutando. Él respondió: "En realidad, esto no es lo que me esperaba.”

No estábamos para nada en la misma onda. Le había estado dando plazos poco realistas y no le había explicado sus tareas correctamente por correo electrónico. Durante meses había pensado que el hecho de que rara vez tuviera noticias de él significaba que estábamos en sintonía. Son suposiciones como estas las que fomentan el pensamiento de grupo y la desconexión. A causa de haber confiado demasiado en la comunicación digital -en lugar de levantar el teléfono de vez en cuando- había estado malinterpretando las pocas señales digitales que me dio y, como resultado, parecí acelerado e insensible.

GENERALMENTE UN PEQUEÑO GRUPO DE PERSONAS DOMINAN UNA REUNIÓN

Como en cualquier reunión en persona, las reuniones de Zoom a menudo están monopolizadas por quien habla primero. Es más, nos resulta más difícil interrumpirnos debido a la incomodidad que genera mientras estamos en Zoom -de alguna manera, sienta peor que hacerlo en persona. ¿El resultado? La creatividad se entorpece, hay falta de diversidad en las opiniones y un aumento del descontento a medida que las personas comienzan a sentirse ignoradas o subestimadas.


Con estas duras verdades acerca de Zoom (o de cualquier tecnología que permita realizar videoconferencias) en mente, hay algunas cosas que podemos hacer para asegurarnos de que nuestras reuniones virtuales no sean un caldo de cultivo para el groupthink.

1. Prepárate para hablar

Como individuo, es importante que asistas a una reunión online preparado con una o dos preguntas incisivas o críticas constructivas que te permitan participar en la reunión. Pregúntate de antemano: ¿Estás diciendo lo que quieres decir, proporcionando los detalles necesarios y siendo claro en tu pregunta? ¿Describes cómo deberían ser el producto, los plazos y los pasos del proceso? Prepararse con anticipación hará que sea más fácil intervenir.

2. Rota al organizador

Una de las mejores cosas que aprendí el año pasado al realizar consultas con clientes para mejorar la inteligencia en la conexión fue el valor de rotar a los organizadores de las reuniones. No solo es una manera fácil de hacer que todos se sientan incluidos y valorados, sino que añade personalidad a nuestras reuniones, a menudo tan monótonas.

3. Crea una oportunidad de seguimiento para compañeros más callados

Para algunos puede ser difícil levantar la manita azul de Zoom o atreverse a dejar de estar en silencio mientras alguien más está hablando. Ya sea por ansiedad o incomodidad con la tecnología, hay muchas razones por las que se pueden estar perdiendo grandes ideas de algunos de tus compañeros. Pídele a tu equipo que realice un seguimiento de lo hablado por correo electrónico o mensajería instantánea, dónde se incluyan ideas y comentarios que no se pudieron plantear durante la reunión virtual.

4. Ten a tu disposición herramientas para que la reunión sea representativa y saludable

La mayoría de las oficinas, por supuesto, todavía están limitadas en términos de oportunidades para la participación de todo el equipo, pero hay formas de fomentar una conversación más fructífera en las videollamadas. Primero, debes dar tiempo a los miembros más callados del equipo sin ponerlos en un aprieto. Motiva a tu equipo virtual para que participe por teléfono, a través de herramientas de chat virtual o por correo electrónico antes y después de una llamada, para así propiciar una lluvia de ideas más profunda y personalizada.

Cuando los miembros del equipo remoto contribuyan a un brainstorming en el chat o en una pizarra virtual, debes darles la oportunidad de desarrollar sus buenas ideas con el resto del equipo. Y para la toma de decisiones en las que esté implicado todo el equipo, utiliza las encuestas para asegurarte de que estás tomando en consideración todas las opiniones.

 

Dhawan, Erica. "How to fight the groupthink that happens when we work virtually". Fast Company, 11/11/2020 (Artículo consultado online el 25/11/2020).

Acceso a la noticia: https://www.fastcompany.com/90572111/how-to-fight-the-groupthink-that-happens-when-we-work-virtually

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