Cada vez es más evidente que los aerosoles son una vía importante de contagio de la covid-19. Sin embargo, los protocolos de la mayor parte de centros de trabajo no contemplan esta vía de contagio y algunas organizaciones esperan a tener certezas para revisar sus iniciativas actuales y realizar las modificaciones pertinentes. Los sindicatos tampoco tienen ninguna iniciativa específica para hacer hincapié sobre el fenómeno. 

La creciente evidencia de que los aerosoles son una importante vía de contagio de la covid-19 no tiene por el momento demasiado reflejo en los protocolos que se manejan para los centros de trabajo y los sindicatos, hoy por hoy, no tienen en la agenda ninguna iniciativa específica para hacer hincapié sobre el fenómeno. Los consultados, además, esperan una mayor clarificación sobre la magnitud de la posibilidad de contagio por aerosoles. La guía Recomendaciones de operación y mantenimiento de los sistemas de climatización y ventilación para edificios y locales para la prevención de la propagación de SARS-CoV-2, publicado en junio por el Ministerio de Sanidad, es el documento de referencia y, junto a él, la recomendación de ventilar lo posible.

“Este protocolo de Sanidad ya se basa en que el aire es agente transmisor”, recuerda Pedro J. Linares, secretario de Salud Laboral de CCOO. A partir de ahí, en los protocolos que se manejan sobre lugares de trabajo solo incluyen recomendaciones de ventilar. “Por ejemplo, en hostelería y comercio [espacios donde se concentra la gente] no se establece un número de renovaciones de aire por hora”, señala Linares. El asunto “está contemplado por la vía de la ventilación”, tercia Emilio Gallego, secretario general de Hostelería de España. En los protocolos elaborados por el Instituto para la Calidad Turística (ICTE) se incluye la recomendación de ventilar. 

Según afirma Linares, CCOO por el momento no se plantea ninguna acción específica sobre la transmisión aérea, ni cuenta con un “documento explícito”. Sí señala que los delegados en las empresas están reforzando el mensaje. “Nuestra gente está trabajando en ese sentido cuando elaboramos protocolos o manuales, en reforzar la idea de que se mantengan adecuadamente los sistemas de climatización y se renueve el aire, que se incremente la parte de renovación y menos la de recirculación”, explica.

“Siempre se ha tenido un escenario de precaución con el aire acondicionado”, defiende, por su parte, José de las Morenas, coordinador de la secretaría confederal de salud laboral y medioambiente de UGT, “e independientemente de la ventilación, es importante que se use la mascarilla”. Añade que “habrá que adoptar medidas en función de criterios científicos”. “Hay que poner cada medio de contagio en su dimensión, no tenemos datos sobre la incidencia real por esa vía” de los aerosoles, abunda Gallego.

A la espera de que una mayor evidencia obligue o no a actualizar protocolos, De las Morenas llama a “anticiparse”. “La madre del cordero es ventilar sí o sí”, dice, y donde no se pueda, menciona como posibilidad el uso de filtros HEPA, que retienen el 99,95% de las partículas nocivas. El problema es que muchas empresas están al límite y gastar en la mejora de sus equipos de climatización puede quedar fuera de sus prioridades, sobre todo entre las pymes. De las Morenas recalca que “es una inversión en salud para los trabajadores”, ya que “sin salud no hay economía”.

 

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