La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, afirma que retrasar la edad de jubilación podría suponer un freno a la incoporación de los más jóvenes al mercado laboral. Sin embargo, son muchos los economistas que estan en contra de esta tesis y consideran que únicamente en casos puntuales localizados puede producirse una sustitución de los trabajadores más mayores por los jóvenes. 

No es fácil encontrar un economista que defienda la tesis de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, de que retrasar la edad de la jubilación frena la incorporación de los jóvenes al mercado laboral. “La premisa o creencia que prolongar la edad de jubilación perjudica al desempleo parte de una concepción errónea que no se sustenta en evidencias empíricas”, sostiene Carlos Victoria, investigador de Esade Ecpol. “La clave es que el volumen de empleo no es un número fijo”, añade.

Un economista –que prefiere no participar públicamente en el debate– contesta en cambio que “sí que hay una relación aunque reducida entre la jubilación y el acceso de los jóvenes a su primer puesto de trabajo”. Maricarmen Barrera, secretaria de políticas sociales, empleo y seguridad social de UGT, defiende también que vincular alargamiento de la jubilación con dificultades para la entrada de los jóvenes al mercado laboral “no es ninguna tontería”. Barrera pone como ejemplo que “hay algunos ámbitos donde el vínculo es evidente, como en el caso del contrato relevo”. Es un tipo de contrato en el que un joven sustituye a una persona en edad de jubilación. Con ese sistema, el empleado “saliente” ayuda al recién llegado.

UGT cree que el contrato relevo es la prueba clara de que existe una relación

No obstante, la incidencia de esa figura contractual es claramente marginal. Según datos de la Seguridad Social, en el 2019 se firmaron un total de 8.063 contratos relevo frente a los más de 1,3 millones de contratos indefinidos. Durante muchos años en CaixaBank funcionó el contrato relevo, si bien los sindicatos tampoco creen que fuera un éxito... En las administraciones públicas, antes de que se pusiera en marcha el plan de estabilidad presupuestaria que prohibió las reposiciones de funcionarios jubilados, los que se hacían pensionistas eran sustituidos por otros.

Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research, no niega que a escala micro pueda haber algún caso en el que un jubilado dé paso a un joven. “Los efectos agregados sobre el empleo dominan ese efecto micro en el mercado laboral”, sostiene Doménech. “Por ejemplo, cuando las personas trabajan más años van a demandar más servicios que si estuvieran jubilados, y eso genera más empleo como en el área del transporte, la restauración, la hostelería, la producción de bienes textiles o ropa y otros casos”. El economista añade que con la prolongación de la edad de jubilación “no sólo no se reduce el empleo, sino que aumenta”.

Javier Díaz, profesor del Iese, cree que el debate es erróneo en el planteamiento. “A las pensiones se llega por el mercado laboral, y al mercado laboral, por la educación”, señala. Por eso, descarta cualquier relación entre edad de jubilación y acceso al trabajo. Díaz insiste en que no puede romperse ese círculo y que, por lo tanto, es la educación la principal variable para que los jóvenes consigan un empleo. La segunda idea que defiende es que el volumen de trabajo que hay en un país no es una cifra de empleos fija sino que evoluciona en función de la situación económica y otras variables.

Los expertos afirman que la formación es la clave para mejorar el empleo juvenil

Josep Oliver, catedrático de Economía Aplicada de la UAB, rechaza la tesis de la ministra Díaz y señala que solo se podría influir en la evolución del empleo juvenil regulando la edad de la jubilación si la economía se mantuviera en crecimiento cero, sin generar ni destruir puestos de trabajo y, además, debería ser un sistema perfecto de sustitución automática de unos trabajadores por otros. En cambio, recuerda que los elementos que más influyen en la entrada en el mercado laboral de los jóvenes son la formación y el modelo de contratación. En esa misma línea, Javier Díaz pide zanjar la discusión argumentando que “según como se regulen las relaciones laborales en el mercado de trabajo, se crea empleo o no”.

España, además, parte con una desventaja que es contar con una tasa de paro estructural que no baja ni en los momento de mayor bonanza. En plena burbuja inmobiliaria, el paro no conseguía bajar del 7% de la población activa. Carlos Victoria precisa que “la tasa de paro estructural es producto de determinados factores idiosincráticos del país que no guardan relación con el desempleo juvenil ni con la edad de la jubilación”.

En el segundo trimestre del 2020, la tasa de paro en el colectivo de 16 a 24 años era del 39,6%, mientras que la de los mayores de 55 años era de 11,6%. La media del conjunto de la población era del 15,3%. En la literatura económica internacional destacan informes como el de dos profesores alemanes para IZA u otro estudio del Institute for Fiscal Studies que desmienten la relación entre edad de jubilación y paro juvenil. El compañero de gabinete de la ministra Díaz, el ministro José Luis Escrivá, mantiene su idea de que se llegue más tarde a la jubilación. Habrá que esperar.

 

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