¿Cuál va a ser el perfil más afectado por la crisis económica provocada por la pandemia de la Covid-19? Según explica Linda Scott, profesora emérita de la Oxford University y especialista en temas de género, a Financial Times las más perjudicadas por la recesión van a ser las mujeres, tanto en los países ricos como en los que están en vías de desarrollo.  

Linda Scott ha pasado años recopilando datos sobre desigualdad de género y explorando la oscura historia del sometimiento femenino. Como investigadora académica, ha documentado con su experiencia de primera mano los obstáculos al avance económico de las mujeres hacia la igualdad, desde las aldeas de Ghana y Uganda hasta los campus de las escuelas de negocios de los Estados Unidos. 

Pero ha sido la pandemia de coronavirus la que ha traído los problemas hasta su puerta, a través de su nieta más pequeña. 

Con las guarderías de Estados Unidos vacías debido al cierre de emergencia y los hospitales llenándose de casos de Covid-19, la hija de la profesora Scott, que es médico de emergencias, se encontró de repente de guardia continua. Mientras tanto, su yerno arquitecto fue destinado a realizar proyectos urgentes de restauración de fábricas para producir suministros de emergencia. 

La familia estuvo de acuerdo en que era más seguro que la profesora Scott se convirtiera en la cuidadora principal de su nieta de cuatro años. Comenzaron a aislarse juntas en su casa en Rhode Island, en la costa este de los Estados Unidos, mezclado todo con los plazos apremiantes y la inminente publicación del libro de la profesora Scott The Double X Economy.  

Linda Scott, profesora emérita de Emprendeduría e Innovación en la Oxford University, cuenta esta historia no porque sea inusual. De hecho, sucede lo contrario: su experiencia durante el confinamiento subraya algunos de los lugares comunes que ha encontrado que afectan a las mujeres tanto en las economías en desarrollo como en las desarrolladas: “La pandemia y la recesión económica recrean un patrón particular de discriminación a nivel mundial... quizás más visible de lo que había sido nunca porque la forma en la que se desarrolla esta pandemia es la misma: está afectando más duramente a las mujeres y están siendo las más perjudicadas por las mismas razones”. Por ejemplo, afirma, el virus ha afectado al cuidado de los niños, a las industrias de servicios, al trabajo a tiempo parcial y a los trabajos que generan bajos salarios, lo cual involucra a un número desproporcionado de mujeres. 

La “Economía de Doble X”, un concepto que la profesora Scott ideó en la década de los 2000, es para las mujeres lo que, por ejemplo, la gig economy es para los trabajadores autónomos: "constituye una parte identificable del sistema mundial" con "ciertas formas de hacer negocios así como ciertos productos y servicios". Cuando las mujeres están empoderadas y tienen la posibilidad de participar plenamente en la economía, escribe, su participación "produce un mejor entorno para todos los ciudadanos" y, en los países más pobres, alivia la angustia y el sufrimiento. 

Sin embargo, señala que esta enorme fuente de potencial económico (en Estados Unidos, la Double X Economy sería lo suficientemente grande como para unirse al G7 si fuera valorada como una nación independiente) es ignorada en gran medida por los economistas y los legisladores. En la segunda de las dos entrevistas de Financial Times -una en marzo cuando la pandemia se acercaba a los Estados Unidos y la otra el mes pasado- la profesora Scott expresó sus temores de que la aguda presión por gestionar la pandemia y sus consecuencias reforzaran la tendencia a tratar a las mujeres como si fueran "agentes secundarios". Las "personas con cargos de responsabilidad" dirán "tenemos que poner el foco en la economía real, y con eso quieren decir en los hombres", comenta. 

Scott ha trabajado estrechamente con multinacionales, como Walmart, la cadena de supermercados, y Avon, la compañía de cosméticos, para estudiar cómo sus cadenas de suministro y sistemas de distribución pueden ayudar a las mujeres a avanzar en países como Sudáfrica y Kenia. Sin embargo, reconoce que las iniciativas de igualdad de género de otras compañías pueden estar menos aseguradas. Mientras luchan por sobrevivir a la recesión provocada por la pandemia, los líderes empresariales "que tienen problemas con la igualdad de género y no están muy informados" pueden argumentar a favor de que se descarten los programas de igualdad de género. El virus "les da una excusa", afirma. 

Graduada en Inglés e Historia, la profesora Scott continuó con un MBA y un Doctorado en Comunicaciones. Comenzó su carrera académica en la década de 1990 investigando en Publicidad y Marketing. En lugar de creerse la visión de algunas feministas de que las compañías de cosméticos y bienes de consumo eran explotadoras, creyó que tanto sus productos como su estructura global podrían precisamente apuntalar el progreso económico de las mujeres. 

"Si estuvieras en una de esas grandes mesas de guerra como las que tenían en Juego de Tronos, donde tienes a todos los generales de pie alrededor y… Si tuvieras eso para la economía mundial, uno de los elementos presentes más llamativos serían las cadenas de suministro de las multinacionales”, explica la profesora Scott. "Y así, desde el punto de vista de la eficiencia y de tratar de lograr tus objetivos lo antes posible, realmente deseas trabajar con dichas cadenas, porque ese es uno de tus canales principales." 

Sin embargo, en los últimos cinco años, su entusiasmo por el "feminismo de mercado" se ha ido moderando debido a su creciente conocimiento de que los mercados libres, sin regulación, no ayudan a las mujeres si las privan sistemáticamente del acceso a la financiación, al capital y al poder económico y comercial. 

Le preocupan no solo los reveses para las mujeres en autocracias como China o Cuba, sino también en las democracias de mercado consolidadas. "En Estados Unidos, todo el mundo está enfocado en la lucha por el aborto, y eso es, por supuesto, crucial en este momento", afirma. Pero "realmente no se han dado cuenta de que los jueces conservadores esencialmente han ido bloqueando los derechos laborales ganados en los años 70". Entre sus dos entrevistas con Financial Times, la profesora Scott también vio las crecientes protestas tras el asesinato del afroamericano George Floyd por parte de la policía en Minneapolis. Ella creció en el Sur durante el movimiento por los derechos civiles y explica que se siente "horrorizada" por el racismo. Señala que es importante mantener el foco en el movimiento Black Lives Matter, “porque cualquier movimiento solo gana su momentum de vez en cuando.” 

Es consciente de que en el pasado los derechos de las mujeres quedaron desplazados. Como sucedió en la década de 1970, cuando el movimiento por la paz "se olvidó de incluir el movimiento de las mujeres en su agenda". También desconfía de la tendencia que siguen las empresas de incorporar la diversidad de género en un presupuesto más amplio de "sostenibilidad". “¿Qué sucede con una cuestión de género cuando se confunde con otras cosas positivas?... pues que tiende a desaparecer”, afirma. 

A pesar de la evidencia basada en datos e investigaciones que ha conseguido la profesora Scott para apoyar su argumento de que las mujeres están siendo reprimidas para evitar su progreso, ella sigue siendo optimista sobre las perspectivas y el potencial de la Double X Economy. Precisamente reescribió el capítulo final del libro para ser más optimista. Y está decidida a que, a pesar de su pasión, no se la vea como una "feminista enfadada". 

Cree que lo que distingue a su libro de estas polémicas es que cita muchas pruebas de su argumento, describe los pasos prácticos que las personas, las empresas y las organizaciones globales deberían seguir, e incluye una invitación abierta a los hombres a unirse a lo que ella describe como "una de las causas más importantes de nuestro tiempo, quizás de toda la historia." 

Aún así, supone que va a escuchar muchas excusas nuevas para no seguir adelante. Es probable que una sea la idea de que los equipos homogéneos actuales tomarán mejores decisiones en la próxima recesión que otros grupos más diversos. Y sabe cómo replicarlo: "Un modo de no tomar buenas decisiones es ignorando a la mitad de la población." 


Seis formas de apoyar a las mujeres en la economía 

Inversión: invierte en empresas que apoyen a la igualdad de género, a mujeres emprendedoras y a proyectos a gran escala que tengan como objetivo beneficiar a las mujeres. Desinvierte en empresas que transgredan la igualdad de género. 

Consumo: elige productos fabricados por empresas que tengan buenas actuaciones en relación con el género. 

Empleo: comparte información sobre los salarios. Orienta y patrocina a mujeres prometedoras. Evalúa e incentiva a los managers en relación con sus logros en diversidad. Habla claro sobre el sexismo y el acoso. 

Conciencia: sensibiliza sobre la exclusión de las mujeres. Comparte información, twittea o escribe sobre la causa. 

Discurso: evita usar expresiones como "sesgo implícito" o "sesgo inconsciente" para describir un sesgo que es consciente y mucho menos para hablar de la intolerancia. Avergüenza a quien retiene un salario justo para alguien que debe mantener a sus hijos.  

Donaciones: realiza donaciones a organizaciones benéficas que se especialicen en empoderar a las mujeres económicamente, global o localmente.


 
Hill, Andrew. "The pandemic and economic downturn are ‘hitting women hardest’". Financial Times, 02/07/2020 (Artículo consultado online el 06/07/2020). 

Acceso a la noticia: https://www.ft.com/content/82832f8c-728e-410b-8a43-d8c1c8510e7e

 

Subscriu-te gratuïtament als nostres butlletins

Rep notícies i idees en Recursos Humans.
Subscripció

Utilitzem cookies per oferir a les nostres visites una millor experiència de navegació pel nostre web.
Si continues navegant, considerem que acceptes la seva utilització.