Si hasta un icono como el Liceu renació de sus cenizas tras el incendio de 1994, también Barcelona puede reflorecer tras la pandemia. En este escenario de dramas operísticos fue precisamente donde el llamado Grupo de Harvard, que reúne a varios empresarios catalanes alrededor del profesor del IESE Pedro Nueno, esta semana esbozó un libreto para que la capital catalana recupere su protagonismo en el escenario global.

La Covid-19 ha dejado tras su paso un ambiente surrealista. “Hace meses aquí había mucho ruido. Es irreconocible”, comenta desde la azotea Ignacio García-Nieto, expresidente del Círculo del Liceu. Las calles alrededor de la Rambla están huérfanas de los turistas de antaño. Cuelgan los carteles “se traspasa”. Los hoteles son edificios silenciosos. Un sin techo duerme tumbado al mediodía debajo del porche del teatro. En la sala Montserrat Caballé, con los asientos orientados en dos hileras frontales como si del Parlamento Británico se tratara, los empresarios aprovecharon para hacer un balance, respecto a la primera reunión de hace veinte años.

Se dijo entonces que el riesgo era caer en la autocomplacencia y que el modelo de Barcelona podría agotarse. Ahora tras la pandemia se ha caído en el extremo opuesto: la falta de autoestima. La Covid-19 ofrece la oportunidad para repensar la estrategia de desarrollo de la ciudad, como pocas veces ocurre a lo largo de la historia. Si los JJ.OO. pusieron Barcelona en el mapa, ahora la ciudad tiene la posibilidad de crear su proprio mapa, su hoja de ruta. “Nos estamos infravalorando?”, se preguntaba Nueno.

“Yo creo que sí somos capaces. Es más: muy capaces. Tenemos activos estupendos y virtudes, se demostró en la transición, en los JJ.OO. Pero hoy nos sobra cainismo, postureo. Nos falta auténtica generosidad y sí algo de autoestima”, comenta José María Montuenga, socio de Ema Partners.

Los asistentes creen que la ciudad está peor, pero no hay que infravalorar su potencial

“El cierre de la ciudad ha sido un golpe”, admite Anna Birulés, ex ministra y presidenta de Finaves. Aún así, coincide en que no todo es negativo. “Con la pandemia también se ha simplificado la burocracia, se ha intensificado la digitalización y hay más tolerancia con los errores. En un cuadro geopolítico de proteccionismo y creación de oligopolio, Barcelona tiene que hacer valer sus activos convivencia, creatividad y cosmopolitismo. No es el momento de las ocurrencias: es preciso intensificar la colaboración público-privada para mejorar el atractivo de las empresas más allá de los prejuicios ideológicos”.

¿Cuáles son los activos en los que apoyarse para el nuevo modelo de ciudad tras la pandemia? Fernando Serrate, miembro del consejo asesor de diversas entidades, cree que “tenemos potencial, pero falta liderazgo y proyecto. Hay un ecosistema de start up, pero falla el modelo financiero, se necesita mayor apoyo de las administraciones púbicas. También este rol de Barcelona no se percibe como tal por parte del Gobierno central y esto es un lastre”.

Sobre Barcelona como polo tecnológico Josep Lluís Sanfeliu, presidente y fundador de Asabys Partners, proporciona algunos datos llamativos. Barcelona está entre las 5 ciudades top hub para start-ups-. Ha capturado en los últimos cinco años antes de la Covid unos 2.800 millones de euros de inversiones privadas y en la actualidad es la casa de 1.500 start ups, donde uno de cada cinco trabajadores viene de fuera. “La inversión en start up no compensa la salida de Nissan, pero demuestra una vez más que en la ciudad hay talento”, afirma. “Hay sectores con enorme potencial: como la sanidad y la ciencia de la vida, cuyas inversiones se han multiplicado por cinco en los últimos cinco años”. Según Sanfeliu, hay más de 700 millones de fondos disponibles para invertir en este sector que se ha demostrado clave durante la pandemia. Solo este año, con todas las dificultades, Barcelona ha levantado en este ámbito 55 millones de euros, la mitad de todo el estado.

Y es que el sector sanitario ha demostrado ser una de las claves durante la crisis pandémica. “Estamos viviendo una crisis de salud, no una crisis sanitaria, todos estamos involucrados y hasta que no encontremos una vacuna o un tratamiento seguiremos en la incertidumbre. Pero la sanidad es el tractor de la economía y pesa por el 2,7% del PIB. ¿Falta un aliciente para recuperar la autoestima que hemos perdido?. ¡Tenemos el sistema sanitario mejor de España!”, exclama Gabriel Masfuroll presidente del grupo Mi Tres Torres.

La capital catalana es un polo de ‘start-ups’, de turismo, de sanidad e inmobiliario

“Barcelona podría fabricar test, respiradoras, vacunas y maquinarias más sofisticadas”, proponen Lidan Qi y Liling Qi, de Puente China-España. De hecho, una alianza con Asia puede tener sentido para Barcelona, según Eladio Valencia, director de Alianzas Estratétgicas de Infor. “Hay que dar un paso más en la idea del Gran Barcelona: la ciudad tiene que desarrollar sinergias con otras ciudades en el mundo que tengan problemas similares, incluso en China, para crear, por ejemplo, polos de innovación. Para que el resultado sea mayor que la mera suma”.

Aquí va algún ejemplo concreto de sinergia. Regina Llopis, presidenta de la firma Aplicaciones en Informática Avanzada, cuenta el caso de un proyecto que llevaba su empresa con la NASA y de cómo, debido al coronavirus, decidieron llevarlo directamente desde Barcelona, donde ahora se está desarrollando. “Vamos de una sociedad de extracción hacia otra de creación: esto es lo que viene”, indica.Y la ciudad demuestra que tiene las cualidades para aprovechar este nuevo marco. “Hace años, cuando salimos de la dictadura, Barcelona lideró la revolución de los cajeros automáticos: pasamos dde los cheques a las tarjetas de plástico. Saltamos de una tecnología directamente a la siguiente. ¿Por qué no nos vamos ahora directamente hacia la Inteligencia Artificial aprovechando los centros de computación que tenemos en la ciudad?”

“Las empresas van dónde está el talento y no al revés. La marca Barcelona se mantiene, pero hay que buscar una palanca de crecimiento, coincide, en este sentido,Ramon Faus, socio de Andersen. Por ejemplo, la posibilidad de desempeñar el teletrabajo hace de Barcelona un destino ideal, por su clima y su indudable atractivo. De esto se pueden beneficiar también el sector inmobiliario y hotelero.

“Hay que reconocer el inmobiliario como sector esencial, igual que la sanidad o la alimentación”, reclama Gerard Duelo, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de los API en España. Entre una serie de datos negativos del sector, con un escenario de recuperación con varios baches “ en forma de W”, el cierre de locales comerciales, el descenso de precios (de entre el 10%-12%) y el repunte de la morosidad, Duelo destaca algunas tendencias a tener en cuenta: cada vez más gente busca alejarse del centro en busca de mayor contacto con la naturaleza y un aumento del alquiler residencial de duración más corta. “No va a haber más oferta de pisos turísticos, ya le va bien a Barcelona. El error, de todas maneras, es pensar sólo en el inquilino y demonizar al propietario”.

Los empresarios reclaman un mayor apoyo de las instituciones públicas

Para Luis Hernández, presidente de Renta Corporación, el panorama es mixto. “Hay sectores más afectados, como el hotelero –pero será provisional–o el retail donde el impacto es consistente y además a largo plazo. Sin embargo, en el residencial, está siendo bajo mientras que en el logístico es más bajo todavía, debido al aumento del comercio electrónico. El alquiler y la fórmula del alquiler compartido no tienen porque verse afectados, siempre que se promueva de las instituciones públicas un aumento de la oferta de vivienda a precios asequible. Y ojo: tanto las residencias de mayores como las de estudiantes han seguido ingresando sus cuotas, demostrando una notable resilencia. Yo creo que el valor inmobiliario sigue siendo refugio”.

Estas visiones de futuro sobre Barcelona, en todo caso no deberían ir a costa de remediar los errores del pasado. Como comenta en vía confidencial Salomé Cañeque, presidenta de Proemio, “antes que nada habría que luchar para que vuelvan las sedes empresariales que abandonaron la ciudad”. Y eso ocurrió mucho antes de la pandemia.

 

 

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