En una charla sobre el futuro del empleo tras la crisis de la Covid-19, organizada por El Periódico, el economista y catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona, Antón Costas, habla de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). En su opinión, estos deben mantenerse hasta que la situación lo requiera, aunque sea costoso. 

Alrededor de 2,9 personas millones de personas todavía están sujetas a un expediente de regulación temporal de empleo (erte) en España, una cifra que en los momentos de mayor inactividad por la pandemia llegó a alcanzar los 3,3 millones. Esta herramienta, puesta en marcha a gran escala por España y otros países por la crisis del coronavirus, ha servido para amortiguar el golpe y evitar una sangría de desempleo, y se debe mantener "hasta que la situación lo exija".

Así lo manifestó este viernes el economista y catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona, Antón Costas, durante el coloquio Primera Plan@, organizado por EL PERIÓDICO de forma telemática, con el patrocinio de Telefónica e ICL Iberia. Una charla sobre 'El futuro del empleo' tras la crisis del coronavirus cuya versión íntegra se puede seguir aquí. "Nacionalizar un tercio de las nóminas es muy costoso, sin duda, pero sería mucho más tener que curar después una recesión de empleo", explicó Costas.

El economista defiende el diseño de una hoja de ruta "para mantener el barco a flote y a salvo a la espera de vientos favorables". "Cuando esos vientos favorables lleguen podemos desmontar", explicó sobre los ertes. En este sentido, entre los sectores a los que más debe proteger el Gobierno en los próximos meses señala Costas el turismo y la automoción, que representan casi un tercio del PIB español, pero también el sector de la salud. "Estos tres factores son los que tenemos que proteger pero de forma innovadora, no de forma paternalista", explicó.

Reconoce que existe el "riesgo" de que algunas actividades degeneren tras el fin de los ertes en un aumento del desempleo, especialmente aquellas relacionadas con el ocio, pero también asegura que el diseño de esta herramienta por el "arquitecto" José Luis Escrivá --en referencia amistosa al ministro de Seguridad Social-- tiene los suficientes mecanismos "de incentivo y de castigo" para reducir al mínimo esa posibilidad. Por eso, insiste en crear una nueva generación de ertes y "evitar que empleos que no van a poder ser sostenidos se osifiquen por el hecho de estar financiados".

Uno de los peores impactos de esta crisis ha recaído en las mujeres ante el cierre de los colegios, medida que se mantiene desde antes incluso del estado de alarma y que podría suponer un "retroceso" en los logros que se habían conseguido hasta ahora en la reincorporación de la mujer española al mercado laboral, según Costas. "No somos conscientes del coste que le estamos imponiendo a los niños y niñas que están en edad escolar pero además estamos masacrando a las mujeres madres trabajadoras con niños", advierte el economista. "¿Por qué motivo los médicos y enfermeras han asumido ese riesgo y no lo van a asumir los profesores y maestros?", se pregunta.

Fondo Nacional para el Empleo

Otro de los perfiles más afectados por el covid-19 en el ámbito laboral son los jóvenes. El economista aboga por la creación de un Fondo Nacional para el Pleno Empleo que garantice una ocupación laboral en determinadas condiciones a todas las personas en desempleo y a aquellas personas que salgan al mercado laboral. "Lo podemos hacer y hay un momento político y social para ponerlo en marcha", considera Costas quien tras ser preguntado por si esta propuesta ha llegado a Moncloa constesta con un escueto "doy fe".

La financiación de este fondo se haría con recursos del Estado, nuevos o aquellos que proceden de las políticas activas de desempleo que "no son eficaces" y han supuesto un gasto de alrededor de 50.000 millones de euros en los últimos años, según Costas; pero también de la Unión Europea, gracias al nuevo fondo para el desempleo creado por la Comisión y dotado con 100.000 millones de euros.

"En este momento somos un país más decente que hace dos semanas porque el Ingreso Mínimo Vital nos hace más decente, seríamos un país maravilloso con esta nueva pieza", defiende, tras insistir en que el empleo debe convertirse en "la vara de medir de todas las políticas económicas" porque --justifica-- "si no hay empleo no hay ingresos, si no hay ingresos ni hay consumo y si no hay consumo la economía funciona mal".

Diálogo social

Uno de los debates de los últimos meses y años, recuperado con polémica hace unas semanas tras el acuerdo entre el PSOE y Bildu para prorrogar el estado de alarma, ha sido la derogación de la reforma laboral. Un "mal término que en un mal día se le ocurrió a alguien", en opinión de Costas, que considera que en la actualidad sindicatos, Gobierno y empresarios lo que deben hacer es aprovechar este "clima laboral y social nuevo que se ha creado alrededor de los ertes" para diseñar el futuro laboral.

"Los sindicatos han cambiado, lo noto; lo noto en el ministerio de Trabajo, no es la misma actitud que la que se tiene ahora, y a la vez las empresas tienen que devolver el favor que la sociedad española y el Gobierno les está prestando con esta ayuda extraordinaria", asegura Costas. El economista considera que la clave pasa por la palabra "flexibilidad", sin castigar a las empresas por el hecho de que no puedan mantener el compromiso de seis meses de empleo y que estas, en vez de recurrir al despido, renegocien una reducción de horas o de salarios. "Prefiero buscar la mejora del marco laboral por este via porque creo que es posible, necesario y beneficioso para todos", agregó.

 

 

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