La pandemia de la Covid-19 está afectando significativamente al sector turístico catalán. La caída de la facturación en 2020 se calcula en torno a unos 15.000 millones de euros. Además, según un estudio de la Universitat de Barcelona, se podría destruir una cuarta parte del empleo, lo que supondría la pérdida de entre 82.000 y 95.000 puestos de trabajo. 

El sector turístico catalán está viviendo su annus horribilis a consecuencia de la pandemia. Las previsiones apuntan a que este año se podrían destruir entre 82.000 y 95.000 puestos de trabajo, una cuarta parte del empleo, según un estudio de la Universidad de Barcelona que analiza la proyección de un sector que aporta el 12% del PIB catalán. La caída de la facturación directa se prevé en torno a unos 15.000 millones de euros. Ante esa previsión, la consejera de Empresa, Àngels Chacón, demanda 7.500 millones de los fondos de reconstrucción europeos para ayudar al sector en Cataluña.

Si en la crisis de 2008, el sector turístico catalán, y de forma especial el de Barcelona, amainó el impacto de la recesión económica, ahora está en el ojo del huracán con la paralización absoluta desde marzo pasado, una apertura por fases y no antes del 1 de julio para los visitantes extranjeros que constituyen el grueso de los que llegan a Cataluña. De acuerdo con las estadísticas del estudio, realizado por AQR-Lab, integrado en gran parte por profesores de la Universidad de Barcelona (UB), y la propia universidad, el sector más perjudicado (con un descenso del 65%) es el de la organización de convenciones y ferias, seguido con un 55% del transporte aéreo, agencias de viajes (52%), restauración y sector hotelero y la oferta cultural y ocio, ambos con caídas de un 46%.

El estudio es una proyección del sector turístico a corto plazo y medio plazo en 2020, con variables de gasto, ocupación y pernoctaciones. Describe dos escenarios, uno con un impacto más negativo y otro, no tan pesimista, que se calcula con una recuperación más rápida del turismo internacional. Y ambos tomando como referencia los datos de 2019. En ese año, el impacto directo de las industrias turísticas en la facturación fue de 38.000 millones de euros, y generaron 358.000 puestos de trabajo. En el escenario más restrictivo, la proyección para 2020 es de 22.800 millones de facturación y 263.000 empleos; en la más positiva la facturación llegaría a los 24.100 millones y el empleo para 276.000 personas. Es decir, que se podrían destruir uno de cada cuatro empleos.

Las pernoctaciones hoteleras caerán de media entre un 50% y un 60%, resumió el director general de Turismo, Octavi Bono, en un debate organizado por el Colegio de Economistas de Catalunya. El estudio refleja el abismo entre las cifras de 2019 y las de este año en ese capítulo. El segundo trimestre del año pasado hubo 50 millones de pernoctaciones y este año -con el confinamiento casi total- se quedaron en 1.8 millones. En los meses del verano de 2019 se registraron 80 millones de pernoctaciones frente a los cerca de 22, en el escenario más negativo, o los 36 del más optimista. Otro tanto ocurre con el gasto, que el año pasado fue de 25.500 millones de euros y en este podría alcanzar en la proyección más optimista los 8.000 millones.

El estudio fue presentado ayer en el Parlament por la consejera de Empresa, Àngels Chacón, que avanzó que para compensar la disminución de la facturación se necesitará la aportación de unos 7.500 millones procedentes de los fondos de recuperación europeos que le correspondan a España. Según las estimaciones de Chacón, Cataluña supone el 23% de la actividad turística de España por lo que esos fondos que reclama servirían “para evitar la destrucción de entre 82.000 y 95.000 puestos de trabajo”.

La recuperación, para 2021

“Este será un año de supervivencia, la recuperación no vendrá hasta 2021”, opina Josep Maria Bagudà, directivo del grupo hotelero Barceló en el debate del Colegio de Economistas. Un encuentro en el que se fueron desgranando otras cifras y previsiones, todas más bien pesimistas. Como que en Barcelona solo abrirán unos 40 hoteles en los primeros meses, según comentó el director del gremio, Manel Casals. O que las compañías aéreas europeas reducirán un 40% el número de operaciones a España en relación con otros años. O que la esperanza del turismo nacional para el verano también es complicada porque, según explicó Octavi Bono, en una encuesta nacional solo entre el 35% y el 38% contestaron que viajarían por España: “Eso supone un máximo de 16 millones de personas y ya hay otros territorios que trabajan de forma habitual con el turismo nacional”.

Un debate en el que se evidenció la preocupación del sector, especialmente del hotelero y la restauración, ante el fin de los ERTE, en principio acaban el 30 de junio, y la imposibilidad de asumir la reincorporación de los trabajadores si la actividad no se acelera y con ella las reservas hoteleras y el consumo en la restauración. “Se han tomado algunas medidas acertadas, como la posibilidad de ampliar las terrazas y el descuento del 75% de las tasas pero con una fecha, diciembre de este año, que quedará corta porque tardaremos más, por lo menos hasta la Semana Santa de 2021”, en opinión de Roger Pallarols, director del gremio de restauración.

 

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