El Covid-19 hará acto de presencia en los procesos de selección de las empresas. Esto es lo que vaticinan los expertos de las agencias de colocación de empleo, que tratan de vislumbrar el futuro que espera a las personas en búsqueda de trabajo. Recién llegados al mundo laboral, mandos intermedios y altos directivos tendrán que responder a una pregunta simple pero reveladora: ¿qué hizo durante la cuarentena? 

Con ello, los reclutadores buscarán analizar la personalidad de quienes se postulan para un trabajo y su capacidad para adaptarse a una nueva situación en momentos de crisis, detalla Zigor Maritxalar, director general de la agencia de colocación Implika. Lo más importante, comenta, será dar al empleador la sensación de que la vida laboral no se ha detenido durante el encierro: “Si la persona conservó su empleo durante este periodo, eso será interpretado por la empresa como una señal de que el trabajador supo adaptarse. Y si aprovechó para aprender habilidades que no tenía, tendrá también buenas oportunidades”.

Todo ello en mitad de un entorno especialmente adverso, hostil y competitivo, con más de 3,5 millones de personas desempleadas en España, cifra que se espera que aumente en los próximos meses si el confinamiento se prolonga. “Esta crisis va a ser un antes y un después en el entorno laboral. Cambiará la cultura de trabajo, por ejemplo, igual que el momento en el que pasamos del fax al correo electrónico”, analiza Raquel González, directora de Spring Professional, la rama de Adecco especializada en ejecutivos. Coincide en que todo lo relacionado con el coronavirus servirá a los responsables de los procesos de selección para evaluar las nuevas capacidades de los empleados y su resistencia a la adversidad. En su opinión, haber formado parte de un ERTE o un ERE no será interpretado por las compañías como una mancha en el expediente: “Todas las empresas entenderán que estamos bajo circunstancias especiales, imposibles de controlar. No hay ingresos y se ha reducido el gasto en sueldos incluso en trabajadores muy cualificados. Estos procesos no influirán mucho”, explica.

Con todo, estiman los expertos, los próximos meses no serán propicios para que haya mucho movimiento, especialmente entre los altos ejecutivos de las grandes empresas. El motivo es claro: abandonar una compañía en mitad de una crisis sobrevenida de un modo tan súbito puede interpretarse como un mal gesto, como una manera de dejar en la estacada un proyecto en los peores momentos. “Ninguna gran firma quiere recibir a un alto ejecutivo así porque pensará que lo puede repetir en el futuro”, explica Carlos Alemany, socio director de Alemany & Partners, consultora especializada en selección de alta dirección. En caso de cambiar de empresa, cuenta, los directivos darán, al menos, un margen de entre tres y cinco meses para que le busquen un sustituto. En el día a día ya se ha notado: de los procesos selectivos que tenían abiertos hace tres meses, apenas han cerrado dos en febrero, dos en marzo y uno en abril, lo que da una ligera idea de la ralentización que ha experimentado el fichaje de ejecutivos.

Esta situación no será para siempre. De hecho, los consultores esperan que, una vez superada la crisis, el movimiento de puestos en la alta dirección se acelere gracias a las herramientas online. “Vamos hacia una situación mucho más digital. Los mandos intermedios y ejecutivos están aprovechando esta situación para reciclarse y sacarle mucho partido a la cuarentena”, explica Noelia Matías, socia de Auren Blc Selección & Executive Search. Los tediosos procesos de selección que hoy sirven para elegir a los líderes de las corporaciones, que casi siempre tienen, al menos, cinco momentos de criba, serán en un futuro próximo más rápidos, flexibles y acordes a los horarios disponibles de cada uno. “La gente sabe que la digitalización es un carro al que hay que subirse. Por norma general, los directivos suelen tener ya, al menos, las competencias necesarias para poder funcionar con normalidad. Casi nunca nos han rechazado a un candidato por carecer de habilidades de este tipo”, ahonda Matías.

No es la primera vez que esta cuestión se pone de relieve. Ya en verano de 2019, la Comisión Europea estimó en un informe que entre 500.000 y 750.000 puestos de trabajo quedarían vacantes este año por falta de perfiles tecnológicos. “Creemos que en el futuro habrá mucho teletrabajo. Al principio, nada más salir de la crisis, la gente será un poco reacia, pero poco a poco la situación se irá normalizando y se incorporará mucho de lo descubierto estos meses sobre gestión de equipos”, comenta González.

Para ello, cobrará especial importancia la comunicación: “Será más importante que nunca el cómo decimos las cosas”, afirma Rafael Delicado, responsable de la consultoría de empleo de Equipo Humano. Conceptos como las metodologías ágiles, el trabajo por proyectos o la flexibilidad, que ya eran una constante entre las universidades, escuelas de negocios y federaciones empresariales, serán ahora imprescindibles. “A todos los que buscan trabajo les diría lo mismo: aprovechad para garantizaros no quedaros fuera por la brecha digital”, sentencia Delicado. Un botón de muestra es la Fundación Intras, cuya agencia de empleo está volcada en el ámbito sanitario: “Cuando todo esto pase, habrá cambiado todo. Necesitaremos personas dispuestas a ir a casas particulares porque nadie querrá pisar las residencias ni los centros de día, y deberán tener buen manejo de nuevas tecnologías. Querremos que se adapten al futuro”, reflexiona Pablo Gómez, director de la citada institución.

  

 

 

 

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