Los trabajadores altruistas de multitud de empresas ponen en marcha varias iniciativas para apoyar a las personas más afectadas por el coronavirus. De este modo, el voluntariado corporativo emerge como un joven y fuerte aliado de los más desfavorecidos en las semanas más duras de la pandemia del Covid-19. 

"Buenos días, soy un residente de 89 años, de la residencia Nuestra Casa la Grande de Navares de Enmedio (Segovia). Hemos recibido las cartas con gran ilusión. Sus mensajes de ánimo nos dan alegría y valor para soportar estas circunstancias”. Así agradece uno de los ancianos el tiempo que les dedican los voluntarios de Caixabank con su iniciativa pionera Cartas contra la soledad.

Es solo la punta del iceberg. En estos momentos son más de 25.000 voluntarios corporativos, según Voluntare, la mayor plataforma de voluntarios de España, los que están arrimando el hombro en esta crisis del coronavirus. Sorprende, sobre todo, la velocidad con la que ha reaccionado este colectivo en el diseño y la implementación de iniciativas para evitar daños colaterales entre los más vulnerables y el éxito con el que están siendo acogidas.

Pasan de 250 las misivas escritas por la red de voluntariado de la entidad financiera, compuesta por 500 empleados. Con ellas buscan combatir el aislamiento de aquellos mayores que afrontan la pandemia alejados de sus familias en una de las 372.000 plazas de las que disponen las residencias de nuestro país. Una participación que aumenta según avanzan los días de confinamiento y a la que se apuntan voluntarios de compañías de toda España.

Es el caso de los miles de voluntarios de Fundación Telefónica, Acciona, Mapfre, Grifols, Iberdrola, Prosegur, Aena o IE Business School. Actúan en diferentes frentes: acompañamiento virtual y telefónico, formación en teletrabajo, compras o apoyo para hospitales de campaña. Una respuesta que no sorprende al profesor de Ética Empresarial de IESE Business School Joan Fontrodona: “En las escuelas de negocios repetimos siempre que el empleado es el principal activo de una compañía y no el beneficio. A ver si se convencen”. Porque “esta crisis va a modificar muchas cosas”.

Amaya López es voluntaria de la Fundación Telefónica. Reserva unas horas para llamadas telefónicas. “Charlamos con los mayores sobre sus familias, hobbies y lo que van a hacer cuando salgan”, señala. Para la coordinadora de esta iniciativa, Mariela Canessa, “es una comunicación importante que puede detectar incluso situaciones delicadas. Nos abre la posibilidad de ponerles en manos de expertos”. Algo en lo que coincide con los 80 voluntarios de Mapfre que desde su fundación trabajan en la plataforma Una voz amiga, donde procuran que se entretengan con la lectura de libros, poesía, música, recetas o punto de cruz.

Además, Voluntarios Telefónica ha lanzado la plataforma #SumaFuerzas, que engloba 43 proyectos vivos que se actualizan según necesidades y el avance del confinamiento. Su responsable, Carlos Palacios, anima a apuntarse porque su finalidad es “viralizar la solidaridad” y aplaude la acción de los voluntarios en la realización de “actividades lúdicas, concursos, minirretos y talleres educativos para los más desfavorecidos; compras y formación en manejo de smartphones y WhatsApp para los mayores; participación en webinars profesionales o concurso de cuentos para niños”.

Empleados útiles

El voluntariado corporativo emerge así como un joven y fuerte aliado de los más desfavorecidos en las semanas más duras de la pandemia. Una fuerza presente en el 66,7% de las compañías, según un estudio del Observatorio de Voluntariado Corporativo. Congrega en España, con cifras de Voluntare, a más de medio millón de personas, lo que representa entre el 11% y el 20% de los trabajadores en la empresa. “La voluntad de los empleados de querer ser útiles en proyectos reales y sentir que con su ayuda mejoran el mundo ha disparado la colaboración entre empresas y ONG”, apunta Juan Ángel Poyatos, fundador y director de esta plataforma.

Una práctica que ha venido no solo para quedarse, sino para crecer exponencialmente en los próximos años. “En poco tiempo el voluntariado corporativo será una de las tres principales vías de acceso al voluntariado en nuestro país”, vaticina el directivo de Voluntare. Un empuje que ha facilitado también la aprobación de la Ley de Voluntariado de 2015, que en su artículo 21 establece la viabilidad de la colaboración entre empresas y ONG.

Unos acuerdos que, en opinión del profesor de IESE, “benefician a todos”. A las empresas, porque “van a crear unas enormes sinergias en los equipos”, y a los empleados, porque “se van a sentir más felices y alineados con sus compañías”. “El trabajador potencia sus habilidades, su labor en equipo y refuerza su compromiso con la empresa”, añade Juan Ángel Poyatos. Joan Fontrodona aprovecha para dar un tirón de orejas a las compañías en lo que a dotación de estas iniciativas se refiere: “Queremos muchos resultados y no ponemos recursos”.

Un compromiso que siente más fuerte el voluntario de Acciona Juan Pablo Ayuso, gerente de proyectos, por su colaboración para frenar la pandemia. “Trabajar para habilitar las instalaciones de Ifema es mi forma de contribuir y de no sentirme impotente. Ha sido muy duro física y emocionalmente. Un esfuerzo organizativo y logístico tremendo, contra reloj y tomando todas las precauciones sanitarias posibles”. Otros voluntarios de la compañía ayudan en el transporte de equipos de protección individual al hospital de La Paz o con el Ramón y Cajal, ambos en Madrid, llevando medicación a enfermos aquejados por otras dolencias.

Mover contactos para compartir conocimiento sobre el coronavirus y obtener material sanitario son otros frentes que tienen abiertos los voluntarios. Los empleados de Grifols en Asia trabajan a destajo para conseguir de hospitales y proveedores el rápido envío de este material.

Por su parte, la exalumna de IE Business School Chengcheng Li ha lanzado una plataforma donde, además de la compra y envío de material sanitario, hay una webinar con 800 médicos de las localidades chinas de Wuhan y Pekín y de España para compartir las mejores prácticas. “Hemos pedido a la fundación de Bill Gates que se una en la difusión de estas sesiones para prevenir los mismos errores y aprender de las mejores prácticas para contener el virus”, dice Chengcheng Li.


NÓMINAS SOLIDARIAS

Entre las iniciativas sociales de carácter voluntario figura la “nómina solidaria” puesta en marcha por la empresa pública Aena. El objetivo es que sus 8.000 empleados aporten entre 10 y 100 euros de su nómina de abril para apoyar las acción del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en busca de una vacuna contra la Covid-19. El gestor aeroportuario destinará dos millones de euros a la iniciativa. La implicación de los trabajadores de Aena se traduce también en otro tipo de colaboraciones particulares. Hay quien está cosiendo en casa mascarillas para una residencia de ancianos o quien elabora delantales de protección.

 

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