Una parte importante de la ciudadanía se ha ofrecido a ayudar y contribuir a mitigar los efectos adversos de la crisis sanitaria del Covid19 desde el momento en que estalló. También lo han hecho muchas empresas, que han reaccionado con agilidad impulsando iniciativas solidarias en múltiples ámbitos.   

Ayuda. Una de las palabras más repe­tidas desde que saltaran las alarmas tras el rápido y violento avance del coronavirus en España. Ayudar. Uno de los gestos más repetidos entre la ciudadanía y todos los colectivos que representan al país. Solidaridad, lo que une a esas personas, empresas y organizaciones que contribuyen a mitigar los efectos adversos de esta crisis sanitaria sin precedentes en la historia reciente.

La vorágine informativa es incesante. Los medios de comunicación copan la práctica totalidad de sus espacios a informar acerca del coro­navirus desde la perspectiva científi­ca, sanitaria, económica, legal o so­cial. Y también solidaria. Hay lugar para las organizaciones que contri­buyen, desde múltiples ámbitos, en la lucha contra el virus. Hay palabras para explicar las decenas, centenares y miles de iniciativas que nacen de pequeñas, medianas y grandes em­presas, y que configuran un escena­rio de cohesión en el que cada gesto en positivo suma.

Desde el minuto cero, esos gestos llegan a la población. Ideas, acciones y proyectos de cualquier índole que sirven para hacer más llevadero el confinamiento en casa de millones de personas y, aún más importante, contribuyen a frenar la curva de contagio.

Inditex, con todos sus estableci­mientos físicos cerrados tras decre­tarse el estado de alarma, es una de las muchas compañías que han reac­cionado para ponerse al servicio de un sistema sanitario al borde del colapso. La marca gallega trabaja en la posibilidad de aprovechar las 10 fábricas textiles que dispone en Gali­cia para fabricar material sanitario, en concreto batas protectoras. Para ello, como ha anunciado la empresa presidida por Pablo Isla, “antes debe llevarse a cabo una serie de ajustes en la producción y confirmar la disponi­bilidad de materia prima”. El grupo ya ha donado 10.000 mascarillas protectoras y prevé enviar otras 300.000 cada semana, además de trabajar para traer otros materiales catalogados como urgentes por las autoridades españolas, como guan­tes, gafas protectoras, gorros, calzas y protectores faciales. En este sentido, la marca gallega ofreció al Gobierno toda su red logística y de gestión comercial, con un foco en China, para abastecer de todo ese material a los centros requeridos.

El sector del turismo y el ocio tam­bién ha sido golpeado. PortAventura, que ha aplazado la apertura de su parque en el año que celebra su 25º aniversario, ha sido una de las últi­mas compañías que ha anunciado sus medidas para ayudar al sistema sani­tario español. A través de su funda­ción ha informado de la donación de 500.000 euros para la compra de equipos de respiradores que se desti­narán a los siete hospitales de la provincia de Tarragona.

Las que no han cerrado sus puertas son las tiendas de alimentos. Convertidas en una de las pocas superficies comerciales abiertas al ser conside­radas un servicio esencial, han tenido que reaccionar con rapidez y adap­tarse a las exigencias de esta situa­ción excepcional. El Corte Inglés ha habilitado líneas de caja especiales para personas mayores de 65 años y les ha otorgado un acceso preferente durante la primera hora de apertura. También ha puesto en marcha los servicios click and collect y click and car, que permiten a los clientes la compra por internet y recoger la mercancía en un punto específico del establecimiento o desde el propio aparcamiento. De esta manera, ase­guran desde el grupo, “puede escalo­narse a lo largo del día la afluencia al centro, contribuyendo a mantener las distancias de seguridad”. Una medida similar que ha aplicado otra de las grandes distribuidoras en España, Mercadona. El grupo dirigi­ do por Juan Roig ha reducido su horario de apertura de supermerca­dos y controla el acceso preferente a las personas mayores, personas con discapacidad, con movilidad reduci­da, embarazadas, y los acompañantes necesarios. La contribución de Mer­cadona también se amplía a sus tra­bajadores. Según ha anunciado la cadena de supermercados, se le retribuirá a sus más de 90.000 em­pleados con una prima equivalente al 20% de su sueldo bruto mensual, “como respuesta al compromiso y trabajo demostrado frente a las lar­gas colas de consumidores que han acudido a sus establecimientos para hacer acopio de alimentos durante la cuarentena”.

Las personas mayores son, sin duda, el colectivo más vulnerable en esta crisis sanitaria. Combatir la soledad y el aislamiento de más de nueve millones de españoles de más de 65 años es, precisamente, el objeti­vo de una iniciativa de voluntariado corporativo de la Fundación FDI. A este proyecto ya se han sumado más de 1.000 voluntarios de empresas como CaixaBank, Iberdrola, Funda­ción Telefónica, Prosegur, Enagás y Pernod Ricard, que de manera tele­mática escribirán y enviarán cartas, cuentos o dibujos a domicilios y residencias.

Hay más. Cadenas hoteleras que ceden sus habitaciones para conver­tirse en hospitales de campaña; hos­teleros y restauradores que ofrecen gratuitamente el servicio de comida a domicilio, o tecnológicas que ponen sus herramientas de teletrabajo a disposición de todas las personas que continúan su actividad laboral en casa. Gestos que se suceden, y se sucederán, para crear un frente co­mún contra el coronavirus.

 

 

 

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